Lunes, 29 de Noviembre 2021

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Con cárcel paga Lozoya afrenta a López Obrador

Por: Salvador Cosío Gaona

Con cárcel paga Lozoya afrenta a López Obrador

Con cárcel paga Lozoya afrenta a López Obrador

La prisión preventiva dictada al ex director de Petróleos Mexicanos (Pemex), Emilio Lozoya Austin, debe leerse como lo que es, una severa reprimenda del presidente Andrés Manuel López Obrador, quien se sintió burlado y humillado, después de lo ocurrido en el lujoso restaurante Hunan de la Ciudad de México la noche del 9 de octubre, cuando una periodista independiente tomó y compartió imágenes del ex funcionario del gobierno de Enrique Peña Nieto disfrutando de una cena y haciendo alarde de la impunidad que algunos como él gozan en territorio mexicano, aun cuando portase un brazalete electrónico y técnicamente no hubiere estado quebrantando la ley, aunque así lo percibió el país entero.

Las fotos captadas por la periodista Lourdes Mendoza, -quien fue acusada por Lozoya de recibir costosos regalos de funcionarios para “tener buena prensa”-, circularon profusamente en medios de comunicación y redes sociales exhibiendo al ex funcionario gozando de lo que hasta ese momento era una tranquila cena.

Desde que retornó a México extraditado de España hace 16 meses, tras ser detenido por la Interpol acusado de tres delitos: operaciones con recursos de procedencia ilícita, asociación delictuosa y cohecho, Lozoya, negoció con la FGR para convertirse en testigo colaborador del Ministerio Público y aportar información que lleve a sancionar a altos exfuncionarios relacionados con la entrega de sobornos, actos de corrupción y la adjudicación irregular de contratos de obra pública relacionados con los casos Agronitrogenados y Odebrecht.

La afrenta al presidente López Obrador, es lo que condujo a Lozoya tras las rejas. No violentó la ley al acudir a cenar, pero sí dañó egos, narrativas, estructuras, instituciones, y por ello ha pasado ya sus primeras noches en el Reclusorio Norte.

Y no es ni siquiera el motivo que haya vendido espejitos al propio AMLO y a la Fiscalía para comprar impunidad respecto a los dos procesos que se le siguen, pues está claro que han sido acusaciones sin ton ni son las que había entregado para mantener su libertad, siendo que una a una se le han venido diluyendo o los ofendidos se las han estado contestado, ellos sí con pruebas y argumentos.  

La prisión preventiva a Emilio Lozoya, fue dictada porque Andrés Manuel así lo instruyó a la Fiscalía, es decir, le dio luz verde para que se fuera con toda la caballería en contra del ex director de Pemex y el juez entendió el mensaje.

Lo que debe ser muy preocupante en este caso, es la forma en que el Ejecutivo violenta el Estado de Derecho al determinar cuándo y quién debe ir a prisión. Así como la facilidad con la que rompe los acuerdos, porque existía entre Lozoya y las autoridades mexicanas un pacto desde el momento de su extradición a México que estricta y técnicamente no violó Lozoya, aunque desde cualquier punto de vista fue un exceso y un error dejarse ver en un lujoso restaurante presumiendo su impunidad.

Y hay que dejar claro que no es que Emilio Lozoya sea inocente, de hecho, es un delincuente confeso que ya admitió haber recibido más de 10.5 millones de dólares en sobornos de la constructora brasileña Odebrecht a cambio de obras públicas, pero sí debe llamar la atención el poder supremo que ostenta el presidente; tanto por la manipulación que ejerce sobre la FGR, como la actuación diferenciada de algunos jueces para sancionar casos como el de la ex secretaria de Desarrollo Social, Rosario Robles, y el que nos ocupa con el ex director de Pemex.

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