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Jueves, 16 de Agosto 2018
Ideas |

Cine y escándalo

Por: Dolores Tapia

Cine y escándalo

Cine y escándalo

El mundo del cine —y hablo también de la industria— ha sido tomado por asalto debido a una serie de sucesos que han puesto el tema del acoso sexual en el candelero.

El hecho de que se haya denunciado a figuras intocables, como el productor Harvey Weinstein o Kevin Spacey (quien también está siendo investigado en Londres por lo mismo) ha originado una especie de ola paranoica. Hay que señalar al hombre por hombre y a la mujer ni cuestionarla, porque pobrecita… Mmmmm.

De pronto estos señalamiento logran sacar del rincón temas delicadísimos, que al abordarse y denunciarse permiten que se asome un poquito de justicia para las víctimas (en este caso actrices de cine, pero sabemos que hay miles, millones de mujeres en el mundo que son acosadas, violentadas), sin embargo, también como fenómeno social… porque estamos siendo testigos de algo sin precedentes, es decir —como dijo Oprah— “histórico”, no existe la suficiente madurez y en el caos y la emocionalidad, pues agarramos vuelo.

A raíz de esto, se arroja luz sobre el movimiento #MeToo al que le ponen rostro y voz figurones como Eva Longoria y Natalie Portman. Y de paso, reavivan el drama de Woody Allen y Polanski en los medios de comunicación, gracias.

Luego, un grupo de 100 figuras francesas (actrices, guionistas, intelectuales) encabezados por Catherine Deneuve publicaron un manifiesto que señalaba el “puritanismo sexual” de #MeToo… Así, de ese tamaño…

Pues hagan de cuenta que las francesas encendieron la ira acumulada de años de acoso y violencia en toda América... Entonces, la voz de la concordia surge de la guapísima —qué se veía espectacular en los Premios Goya—, Penélope Cruz, que es digamos… una española global.  Hay que recordar que Penélope es impulsora de “Times Up”, una organización que presta ayuda legal a víctimas del acoso sexual… es decir, no señala, resuelve un problema específico. Bueno, pues Penélope dice que en ambas partes hay verdades… Tan legítimo es tomar una postura de señalamiento y precaución como en #MeToo, como explorar la posibilidad de que no todo comportamiento masculino es de interés sexual y que no cualquier mujer puede ir por la vida señalando a los hombres, porque te miran diferente…

Lo siento, pero es verdad.

Esta apertura y ruptura de silencios, puede desencadenar una caza de brujas sin precedente. Ni todos los hombres son acosadores, ni todas las mujeres somos víctimas, pero como señalé al inicio, necesitamos cierto grado de madurez social para poder moderarnos.  Y nos encontramos en la etapa de la efervescencia.

En este momento histórico es cuando se ha presentado la coyuntura para debatir sobre el tema, y esto se hará de manera oficial próximamente en la Berlinale. Así las cosas.

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