Viernes, 07 de Agosto 2020
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Ayotzinapa: fin de la “verdad histórica”

Por: Rubén Martín

Ayotzinapa: fin de la “verdad histórica”

Ayotzinapa: fin de la “verdad histórica”

Cuestionada, criticada, demolida y denunciada por los padres y familiares de los 43 normalistas de Ayotzinapa y por los expertos que los respaldaban, la presunta “verdad histórica” que el Estado mexicano quiso imponer como explicación de lo ocurrido en la noche de Iguala, nunca encontró ni credibilidad ni asidero alguno. 

Ahora oficialmente se le entierra como lo que fue: una investigación amañada, obtenida mediante detenciones ilegales, torturas, manipulación y siembra de pruebas, todo con la intención de salvar el trasero del entonces presidente Enrique Peña Nieto.

La “verdad histórica” sobre el caso Ayotzinapa fue expuesta por primera vez en noviembre de 2014 por el entonces procurador Jesús Murillo Karam y reafirmada definitivamente el 27 de enero de 2015: los 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa fueron detenidos por policías municipales de Iguala, entregados al grupo criminal Guerreros Unidos, quienes los habrían incinerado en el basurero municipal de Cocula, Guerrero, y posteriormente sus cenizas arrojadas al río San Juan. 

“Las declaraciones de detenidos y que fueron confirmadas por los elementos materiales y dictámenes científicos, pruebas periciales, testimonios y confesiones, dejan clara la dimensión y la profundidad de la investigación dándonos la posibilidad y la certeza legal de que los normalistas fueron muertos en las circunstancias descritas”, dijo Murillo Karam.

Pero la “verdad histórica” sobre la desaparición de 43 estudiantes de la normal rural Raúl Isidro Burgos, y el asesinato de seis personas (tres normalistas y tres civiles) en la noche del 26 de septiembre y la madrugada del 27 de septiembre de 2014 en Iguala, Guerrero no era sólo la versión del procurador. Fue diseñada desde el gobierno del presidente Peña Nieto, y construida en la Procuraduría General de la República (PGR) que dirigía Murillo Karam. Los elementos para construir esta “verdad” histórica fueron aportados por el director de la Agencia de Investigación Criminal de la PGR, Tomás Zerón de Lucio, hoy formalmente prófugo de la justicia mexicana y con ficha roja ante la Interpol para ser buscado en 195 países. 

Pero dicha “verdad histórica” hizo agua desde un inicio. Con el paso del tiempo, la mayoría de las personas detenidas quedaron libres por errores procesales en su detención y enjuiciamiento, o por torturas, o porque se sembraron pruebas. De hecho, de esto se acusa al prófugo Tomás Zerón: de llevar a cabo una diligencia el 28 de octubre de 2014 en el basurero de Cocula y en el río San Juan y donde aparentemente se sembraron evidencias. 

Por todas estas irregularidades, ayer martes 30 de junio, el titular de la Fiscalía General de la República (FGR), Alejandro Gertz Manero, declaró terminada dicha versión. “Se acabó la verdad histórica”, dijo a la par que anunciaba la obtención de 46 órdenes de aprehensión en contra de diversos servidores públicos de Guerrero que participaron en los hechos y anunciaba la búsqueda del prófugo Tomás Zerón. 

Según el fiscal, a partir de este año iniciaron nuevas investigaciones, que los han llevado a resultados nuevos: “Todas las diligencias realizadas durante este nuevo período de investigación, con sus pruebas testimoniales que han sido confrontadas con la secuencia de los hechos y con las periciales de ubicación y de identificación han permitido establecer la cronología de lo sucedido así como la participación de quienes cometieron esos delitos”, afirmó. 

Suena bien, pero es muy pronto para decir que son buenas noticias, pues ya antes se ha dicho que se llegaría al fondo de este hecho atroz que no sólo marcó un sexenio, sino que despertó a un país a la cruda verdad de las desapariciones forzadas cometida por una maquinaria en la que trabajan de la mano fuerzas del Estado y fuerzas del crimen organizado. 

Debe exigirse al gobierno mexicano que ahora sí llegue a una verdad auténtica que les diga a los padres qué paso con sus hijos, y dónde están. Y además que castigue sin impunidad a quienes participaron en estos crímenes abominables. Sean quien sean. Y una vez explique qué pasó con los 43 normalistas de Ayotzinapa, también de cuenta de los otros miles de desaparecidos que faltan en este país. Por ahora, celebremos que se enterró la “verdad histórica”. 

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