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Martes, 22 de Mayo 2018

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Antesalistas inolvidables

Por: Emilio Fernando Alonso

Antesalistas inolvidables

Antesalistas inolvidables

A lo largo de la historia del beisbol han desfilado estupendos peloteros que han custodiado la llamada “esquina caliente”, la tercera base, con maestría y la valentía que se requiere para aguantar sin parpadear los “cañonazos” que suelen salir por ese rumbo del infield y que no cualquiera aguanta sin voltear la cabeza y sin pestañear.

Tuve la fortuna en mi niñez de convivir mucho con mi padre, Fernando Adolfo Alonso Avilés, a quien le gustaban los deportes, uno de ellos el beisbol y disfrutaba viendo los juegos de Grandes Ligas por televisión. Me sentaba a su lado para ver junto a él los juegos y sonreía cuando le preguntaba cosas acerca de alguna jugada que para mí era asombrosa, como disfrutaba viendo los juegos de Playoffs, pues generalmente eran dos por día, uno por la mañana y otro por la tarde, me llamaba mucho la atención lo colorido de los uniformes de los Orioles de Baltimore, gris con naranja y negro de visitantes y la letra “D” gótica mayúscula resaltando en el blanco uniforme de local de los Tigres de Detroit, y sobre todos los buenos peloteros resaltaban los antesalistas de los equipos, Brooks Robinson de los Orioles, y el mexicano Aurelio Rodríguez, de los Tigres.

Como si hubiera sido ayer, tengo en la memoria los portentosos lances de Robinson tirándose sobre la raya de tercera, capturar el “cepillazo” y de rodillas tirar a la inicial para sacar al corredor, así como la valentía de Aurelio el sonorense, poniendo el cuerpo para hacer un limpio fildeo a batazos fuertes y darse tiempo para luego sacar un tirazo —vaya brazo que tenía— a primera base donde Norman Cash, después de recibir la pelota, se quitaba el newman para sacudir y soplarse su mano derecha. Inolvidables ambos antesalistas que ganaron repetidamente el guante de oro en su posición, y aunque Brooks Robinson, hoy miembro del Salón de la Fama lo ganó más veces, para ser exactos en 16 ocasiones, una temporada la carrera se la ganó nuestro siempre bien recordado ex Charro de Jalisco Aurelio Rodríguez. Los dos fueron tremendos antesalistas, y Aurelio, a quien tuve la fortuna de tratar y platicar varias ocasiones con él, tremenda persona también.

Era la época en que los uniformes se fabricaban de franela, no había llegado la modernidad de las telas sintéticas y todo lucía más bonito, hasta los números resaltaban más en el uniforme y la clase de los peloteros los hizo inolvidables para quienes tuvimos la fortuna de verlos en acción.

A propósito del potente brazo de Aurelio Rodríguez, me contó Don Adolfo “Tribilín” Cabrera, que varias ocasiones el gran Orestes Miñoso, quien cubría la primera base para los Charros de Jalisco en la década de los 60, se quejaba del tiempo que se tomaba el antesalista sonorense para dejar correr al bateador y después ponerlo out con un poderoso tiro que hacía tronar el guante de Miñoso, quien apuntaba al llegar a la caseta “este tío me va a tumbar los dientes un día de estos”.

Graig Netles, de los Yankees de Nueva York, fue otro gran tercera base fildeando, y bateando era una garantía. George Brett de los Reales de Kansas City fue un peloterazo también, y qué decir del cañonero Mike Schmidt de los Filis de Filadelfia, un buen guante, potente brazo y estupendo bateador ídolo auténtico en Filadelfia. Gary Gaetti, de los Mellizos de Minnesota y el famoso “come pollos” Wadde Boggs, de los Meias Rojas de Boston y Yankees de Nueva York. En México, Celerino Sánchez con los Tigres y Cafeteros de Córdoba; Ricardo Rentería, con Tigres y Charros de Jalisco, así como el campechano Nelson Barrera Romellón, con los Diablos Rojos y Piratas de Campeche, son inolvidables también.

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