Justo el día después de que el Presidente Andrés Manuel López Obrador afirmó que México ya no estaba en “guerra”, al explicar que ese era el motivo por el que no se había capturado ningún capo del narcotráfico en sus dos primeros meses de Gobierno, llegó la primera amenaza de los grupos delincuenciales afectados por la cruzada contra el robo de combustibles.Como era de esperarse, la enquistada trama de corrupción que saqueó por años a Petróleos Mexicanos (Pemex) y que amasó fortunas multimillonarias para funcionarios petroleros, políticos federales, estatales y municipales, militares, policías, gasolineros, empresarios y narco-ordeñadores, iban a defender con uñas y dientes el ilegal negocio ante el Gobierno de AMLO.Aunque para muchos la tragedia de Tlahuelilpan, Hidalgo, donde la explosión de un ducto ha provocado más de 100 muertos, pudo tratarse de una primera expresión de venganza de los cárteles huachicoleros usando como carne de cañón a los habitantes de esa comunidad, o los huachi-bloqueos de esta semana en Guanajuato, el de ayer fue el primer mensaje explícito donde se le pide al Presidente parar su guerra contra el tráfico y ordeñas clandestinas de hidrocarburos de Pemex.La manta amenazante fue colocada en Salamanca, Guanajuato, justo en el corazón del huachicoleo y firmada por el cártel de Santa Rosa, organización criminal dedicada exclusivamente al robo y comercialización de energéticos robados, y que domina los 17 municipios guanajuatenses por donde cruza el oleoducto, donde abundan comunidades que viven de esta ilícita actividad.El cártel de Santa Rosa surgió en Guanajuato en 2017 liderado por José Antonio Yépez Ortiz, alias “El Marro”, para recobrar el control del huachicoleo que les había arrebatado a las mafias guanajuatenses la célula del cártel Nueva Generación que encabeza Francisco Cerda Guillén, alias “El Señor de las Sillas”. Esa disputa convirtió a Guanajuato en una de las entidades con más homicidios en los últimos dos años.Es “El Marro” quien supuestamente firma la manta donde se advertía también de la presencia de una camioneta cargada de explosivos a las afueras de la refinería de Salamanca. La camioneta sí se localizó, pero afortunadamente sin la carga explosiva.Como ya lo había hecho hace semanas cuando se le preguntó si por la guerra contra el huachicol aceptaría por fin implementar mayores protocolos de seguridad para protegerse él y su investidura, ayer volvió a decir que “el que lucha por la justicia, no tiene nada que temer”.Por el bien del país y por el del Presidente mismo, ojalá esa expresión quede sólo en retórica, y sus allegados lo obliguen a tomarse muy en serio estas amenazas de estos grupos que han acumulado un amplio poder corruptor y de fuego. Sólo así podrá cumplir su obligación de someter a los grupos delincuenciales, que como los huachicoleros, infiltraron y controlaron al Estado mexicano.jbarrera4r@gmail.com