Viernes, 27 de Mayo 2022

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Ally-shoring

Por: Luis Ernesto Salomón

Ally-shoring

Ally-shoring

Mientras todo mundo ha puesto atención a la pandemia y sus efectos en la salud, se desarrolla una transformación profunda del modelo industrial en el mundo. Durante décadas la premisa de potenciar los márgenes de utilidad mediante la localización de procesos fuera de las fronteras fue un hecho indiscutible.

Las naciones avanzadas tomaron las ventajas de la mano de obra barata y desarrollaron los mecanismos empresariales del comercio internacional. Quizá la mayor beneficiada de este proceso fue China, que en cuestión de unas cuantas décadas se convirtió en el centro de manufactura más grande del mundo y logró desarrollar sus potencialidades tecnológicas mediante la atracción de inversiones de Estados Unidos y Europa.

México tomó su parte en el proceso, colocándose como una potencia intermedia que logró convertirse en una de las naciones comercialmente más abiertas del mundo, convirtiéndose en el mayor exportador de Latinoamérica.

Las tensiones entre China y Estados Unidos, y la pandemia han provocado la revisión profunda del modelo, para tomar en consideración ahora, además de los costes, la vulnerabilidad y resiliencia de la estructura de proveedores, la confianza en los procesos y la propiedad industrial.

El gobierno de los Estados Unidos ha anunciado programas para fomentar la relocalización de empresas del exterior ante la vulnerabilidad mostrada en las cadenas de suministro en industrias económicamente esenciales como la de los automóviles.

En ese contexto Elaine Dezenski and John C. Austin publicaron en junio de 2021 un artículo denominado What is Ally-Shoring? A Stronger Partnership Between the US and Mexico, en donde hablaban del concepto de Ally-Shoring entendido como “el proceso por el que los países rehacen las cadenas de suministro críticas y se abastecen de materiales, bienes y servicios esenciales entre socios y aliados democráticos de confianza, centrándose en invertir en las relaciones a corto y largo plazo que protegen y mejoran la seguridad económica y nacional conjunta”.

Y a partir de entonces las referencias al concepto son cada vez mayores en el ámbito de la industria y el comercio internacionales. El proceso de relocalización de procesos industriales está en plena marcha: se han anunciado decenas de billones de dólares en inversiones dentro de los Estados Unidos y muchas empresas estudian la conveniencia de establecerse en México y Centroamérica por la cercanía y en países como Colombia o Perú.

Se ha abierto una oportunidad coyuntural de la mayor importancia que debe ser aprovechada para la atracción de inversiones y para fortalecer las relaciones de confianza en la economía de la región Norteamericana. No hay tiempo que perder en este movimiento que supone generar condiciones para la llegada de inversiones y para construir una respuesta a la reacción China a esta realidad.

Quizá este tema fue tocado en las conversaciones con los funcionarios y enviados estadounidenses que visitaron nuestro país en días recientes, y es sin duda a lo que se refiere el Secretario de Hacienda cuando habla de atraer inversiones. Las circunstancias parecen sonreír al proyecto de desarrollo del Istmo de Tehuantepec en donde se han proyectado incentivos fiscales e inversiones para fortalecer la capacidad productiva y mejorar la infraestructura logística. También parece iniciarse una nueva etapa de desarrollo en la frontera Norte.

El concepto de ally-shoring supone también un elemento político de mayor importancia: el respeto a los principios democráticos, que se puede convertir en un factor determinante en las fricciones con China y Rusia que parecen escalar cada día. Se trata de trabajar, comprar, invertir y vender en y con naciones que respetan estos principios, y contrastarse con las naciones autoritarias. Ahí hay también una oportunidad para establecer una nueva dimensión a la alianza económica que ya tenemos con Estados Unidos y Canadá, y representa una bandera común en la región latinoamericana.

Con esta visión geopolítica se alinean los intereses económicos y los compromisos políticos de México, Estados Unidos, Canadá y la mayor parte de las naciones latinoamericanas. La pandemia y la polarización con China ha abierto una puerta que puede ser tan significativa como la que se abrió en 1994 con el TLC.

luisernestosalomon@gmail.com

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