Martes, 02 de Marzo 2021

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Adiós al remedo del PRI

Por: José M. Murià

Adiós al remedo del PRI

Adiós al remedo del PRI

Escribo estas líneas teniendo a un lado la Plataforma de Principios del Partido Revolucionario Institucional (PRI) que acabo de volver a leer. No me costó trabajo conseguirla porque yo mismo me encargué de hacer una edición cuando fui presidente de la Fundación Colosio de Jalisco, con ánimo de recordársela a una serie de personas que daban muestras de desconocerlas o de que les “importaban un cacahuate”.

Entre los principales destinatarios se hallaban Enrique Peña Nieto, varios ministros y, sobre todo, Enrique Ochoa Reza y Claudia Ruíz-Massieu, presidentes nefandos que fueron del dicho Partido. 

De haber llegado el folleto a sus manos, es claro que de todos modos hubieran hecho caso omiso de él. Incluso, después de conjugarse en su contra abiertamente, en una flagrante traición al Partido, lo mismo que a la Patria, tuvieron el descaro de aconsejar, cada uno por su lado, que debería cambiársele el nombre, los colores y la ideología. Un acto de cinismo inconmensurable, después de haberse encaramado para llegar al gobierno en priistas de verdad, que anhelaban poner fin a los réprobos desfiguros de los gobiernos del PAN,  reconocidos como una verdadera “docena trágica” del siglo XXI.

Lo cierto es que Peña y compañía no solo no arremetieron contra esa derecha, enemiga de las mayorías y ultracorrupta, sino que más bien se aliaron a ella. Es doloroso reconocer que salió cierta la idea de que se había constituido una suerte de PRIAN…

El pueblo castigó el desdoro y nos derrotó en todas las líneas y, lo que es peor, esgrimiendo los vencedores básicamente la misma plataforma tradicional del PRI, esencialmente emanada de los liderazgos revolucionarios de 1910.

Algunos se habrán enterado de que, en vistas del sufragio de 2018, dizque para detener a Morena y a su líder, se llegó a hablar de un pacto con el candidato ese del PAN a la presidencia, olvidando en detrimento de la dignidad, la cauda de insultos de baja estofa que ese sujeto nos endilgó sistemáticamente durante un par de años.

Se esperaba, después de haber sido vencidos por perder el buen camino, que se hiciera una introspección autocrítica y una recuperación de los principios auténticos y fundamentales, tan acoplados como se quiera a las nuevas circunstancias, que nos permitieran columbrar un mejor  futuro,  digno de una buena parte de nuestro pasado, pero se impusieron abrumadoramente los buscachambas y quienes están dispuestos a conservar la que tienen a costa de conceder lo que sea.

La nueva presidencia nacional resulta tan abyecta como las anteriores, excepción hecha de René Juárez y su corto paréntesis de 74 días, y supongo que de la resistencia de los hombres dignos que le quedan. La alianza con el PAN resultó el colmo del oprobio…

Es por ello que exijo, con intenso dolor, que se me considere fuera del PRI simple y sencillamente porque éste dejó de ser lo que debía y se abrazó con lo peor del panorama político mexicano.

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