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Sábado, 18 de Agosto 2018

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AMLO y el síndrome de “ya me vi”

Por: Diego Petersen

AMLO y el síndrome de “ya me vi”

AMLO y el síndrome de “ya me vi”

Uno de los peores síndromes de la enfermedad de la política es el de “ya me vi”, cuando los candidatos, pero sobre todos sus equipos, comienzan a verse, a imaginarse, que ya triunfaron, a pesar de que la elección ni siquiera ha comenzado porque, aunque parezca mentira, las campañas, formalmente, arrancan el próximo viernes.

Andrés Manuel López Obrador, pero sobre todo su equipo, están infectados de este virus. Las encuestas, el trato de la prensa y de los poderosos, el ánimo, pero, sobre todo el ansia de poder, hacen que muchos de los que participan en la campaña de AMLO, ya se vean gobernando y eso provoca, inevitablemente, que cometan errores.

¿Ya ganó Andrés Manuel? Falso. Las elecciones son dentro de 96 días, falta toda la campaña. Lo que es cierto es que, contrario a lo que muchos decían, que López Obrador había llegado a su techo, él es el único que ha crecido consistentemente, primero en las precampañas y luego en las inter campañas. En algunas encuestas el candidato de Morena trae cerca de 20 puntos de diferencia, pero en el promedio son 12 puntos de diferencia. Es un mundo, sí. Cualquier apostador le metería más dinero a López Obrador que a cualquier otro, pero de ahí a que esto esté resuelto, hay un abismo; un abismo llamado campaña donde muchos, entre ellos Andrés, han tropezado.

El síndrome de “ya me vi” se manifiesta de muchas maneras. Una de ellas es que el propio candidato comienza a tirar netas, como si ya hubiera ganado. Eso ayuda a que los convencidos tengan seguridad en el triunfo, pero aleja a los dudosos. Pero el efecto más perverso es entre en el equipo que rodea al candidato, porque comienzan la lucha interna en lugar de concentrarse en la campaña. El caso más claro es la disputa entre Alfonso Romo y Paco Taibo II. Mientras el que primero, que ya se vio como responsable de la política económica, quiere mandar mensajes de tranquilidad a los mercados diciendo que respetarán los contratos de la reforma energética, Taibo, que ya se vio realizando sus sueños ideológicos, denuncia que quién se cree Romo para tomar decisiones contrarias a lo que la asamblea de Morena ya decidió, esto es, que van contra todas las reformas neoliberales aprobadas en los últimos años. Ambos tienen razón, pero los dos afectan al candidato.

Son estas contradicciones, estos pleitos internos y no las campañas negativas, lo que puede hundir a López Obrador. Andrés Manuel ya es inmune a las calumnias de sus adversarios, lo han acusado tantas veces de tantas tonterías, que a estas alturas que lo comparen con Chávez le hace menos daño que una bacteria de salmonela en el cilantro de un taco de cabeza. A lo que no son inmunes ni López Obrador ni su equipo es al virus del poder, al síndrome de “ya me vi”.

(diego.petersen@informador.com.mx)

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