Martes, 26 de Mayo 2020
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AMLO, la investidura y el juarismo al revés

Por: Diego Petersen

AMLO, la investidura y el juarismo al revés

AMLO, la investidura y el juarismo al revés

Puede decir lo que quiera, que los conservadores son hipócritas, que no lo comparen, que es un gesto de humanidad, pero el saludo a la mamá del “Chapo” Guzmán es, desde donde se vea, un error político de López Obrador que le costará muy caro en un momento donde lo que más se necesita es un presidente fuerte y con autoridad moral. El mensaje es fallido y tiene al menos tres aristas delicadas.

La agenda: La del domingo era su primera visita a Sinaloa desde el mal logrado operativo de detención de Ovidio Guzmán, el hijo del “Chapo”, que puso en ridículo al gobierno federal. En ese contexto, realizar un acto como el saludo a la madre de uno de los capos más famosos de América (su mito es del nivel de Al Capone o Pablo Escobar) es un pésimo mensaje para los habitantes de todo el país, pero particularmente de Sinaloa, que ha sufrido desde hace décadas la imposición de la voluntad del crimen organizado por sobre el de la sociedad. Primero perdimos; ahora claudicamos.

Con el crimen, justicia y gracias; con las víctimas de la violencia, justicia a secas (si es que la encuentran)

La cercanía: El saludo a María Consuelo Loera pasa a segundo término cuando vemos la cercanía que permiten los guardias del presidente (que por supuesto que trae, pero disfrazados de civil) al abogado del “Chapo”, Luis González Mesa, quien lo toma del brazo y luego lo abraza mientras comenta algo con él. Olvidémonos del coronavirus y de Susana Distancia, ya sabemos que el presidente es el menos obediente en esos temas, el problema es que un abogado del crimen organizado es por definición alguien que combate al Estado en su lucha contra el crimen organizado. Permitir que muestren esa cercanía es un pésimo mensaje para todos los policías, militares, ministerios públicos, jueces que todos los días se juegan la vida frente combatiendo a las organizaciones criminales.

La investidura: Es imposible no recordar que el argumento del presidente para no recibir la Marcha por la Paz con Justicia y Dignidad que encabezaron Javier Sicilia y los LeBarón fue que tenía que cuidar la investidura presidencial. El domingo no solo saluda a la madre del “Chapo”, es el presidente quien va a ella, es él quien se acerca hasta la camioneta para saludarla. Es cierto que puede leerse como un acto de cortesía para con un señora mayor, pero la Presidencia de la República no puede ignorar lo que eso significa. La investidura presidencial no tiene problema en ser cortés, por razones humanitarias, con la madre del líder del crimen organizado, pero no puede mancharse con el dolor de las víctimas. El mensaje no podría ser peor: con el crimen organizado, justicia y gracias; con las víctimas de la violencia, justicia a secas (si es que la encuentran). Vaya juarismo tan bizarro. ¿Qué no era al revés?

(diego.petersen@informador.com.mx)

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