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Martes, 20 de Noviembre 2018

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6 de noviembre: la elección donde jugamos todos

Por: Diego Petersen

6 de noviembre: la elección donde jugamos todos

6 de noviembre: la elección donde jugamos todos

En la elección de mañana en Estados Unidos se decide en buena medida el futuro próximo de los estadounidenses, y también de México. Una derrota del Partido Republicano en las Cámaras y en la mayoría de los estados gobernados por su partido significará también un freno no solo a las políticas xenófobas del presidente Donald Trump sino a una relación tensa y caprichosa.

Lo que está en juego son las dos cámaras y 36 gubernaturas. De acuerdo con las encuestas más recientes Trump podría mantener la mayoría en el Senado pero perdería la Cámara de representantes, el equivalente a nuestra Cámara de Diputados (los demócratas tendrían ya asegurados 205 de los 218 escaños necesarios para hacer mayoría y 31 estarían por definirse). Pero la elección está muy lejos de estar decidida y el presidente xenófobo ha aprovechado (no falta quien, con argumentos serios, dice incluso que ha alentado) las caravanas de migrantes para hacer un verdadero show mediático y generar spots publicitarios en los que sostiene que lo que quieren los demócratas es dejar entrar a los Estados Unidos de Norteamérica a criminales centroamericanos; ha prometido enviar a 15 mil efectivos a la frontera, con órdenes de disparar si son agredidos con piedras (es evidente que eso de la proporcionalidad de la respuesta del Estado le tiene absolutamente sin cuidado) y, cada vez que puede, lanza un misil tuitero contra México. Nada que no hayamos visto antes, pero nunca con las formas y la rabia del presidente de la todavía nación más poderosa del mundo que ve cada vez más cerca el tropiezo.

Una derrota de Trump sería un respiro para México; la derrota mantendría al presidente del vecino del Norte mucho más entretenido en asuntos internos que externos

Una derrota de Trump sería un respiro para México. No solo por la obsesiva agenda de migración que pone al país contra las cuerdas un día sí y el otro también, sino porque la derrota mantendría al presidente del vecino del Norte mucho más entretenido en asuntos internos que externos; la posibilidad de que se discuta destituir al presidente (el famosos impeachment) para llevarlo al banquillo de los acusados es grande y, como vimos en el caso de Bill Clinton, el desgaste que ello significa es brutal.

Pero lo más importante es que una derrota el día de mañana prácticamente anula la posibilidad de que Donald Trump se presente a la reelección. En Estados Unidos, como en todo el mundo, la elección intermedia es una especie de referéndum. En los países donde existe este mecanismo, la renovación de las cámaras y gubernaturas en la mitad del primer periodo es el termómetro político más importante para quien pretende continuar en el poder.

Mañana se juega mucho más que las cámaras en Estados Unidos; mañana jugamos todos.

(diego.petersen@informador.com.mx)

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