Las “Chivas”, según todos los indicios, ya se quedaron “sin miel”…Falta saber -poco vivirá quien no salga de dudas…- si se quedarán, también, “sin jícara”.*Matías Almeyda, su técnico, deja al veredicto del tiempo el juicio definitivo acerca de la posibilidad de que lleguen a ser grandes futbolistas la mayoría de los jugadores bisoños a los que encomendó el sábado la responsabilidad de enfrentar al Veracruz en el partido de la Liga, mientras guardaba entre algodones a los titulares que mañana martes tendrán la encomienda de enfrentarse a los Red Bulls de Nueva York, en busca del boleto para la Final de la Copa de Campeones de la Concacaf…En lo que esa incógnita se despeja, los hechos demostraron, el sábado, que el paquete les quedó grande. Que si ese equipo “B” en cuya alineación inicial sólo aparecieron tres titulares -Brizuela, Pereira y Pulido- fue capaz de hacer circular el balón por toda la cancha durante 75 de los 90 minutos, pero fue escandalosamente incapaz de traducir ese dominio en goles (sin los cuales, en materia de futbol, todo es paja), es porque aún no tienen la estatura futbolística que demandan esos trotes.*Almeyda, una de dos: o subestimó al Veracruz, o sobreestimó a sus muchachos…Su declaración, al final del encuentro, en el sentido de estar “convencido del talento de los jugadores mexicanos”, tiene relativa validez. El técnico del Guadalajara, llámese Matías Almeyda o Perico de los Palotes, no tiene margen para suscribirse a ningún otro discurso, a partir de la premisa de que en el Guadalajara, por razones que son del dominio público, no hay cabida para jugadores extranjeros.Si Almeyda fuera entrenador de cualquier otro equipo mexicano, ya se vería si en el partido en que quemaba una de sus últimas cartas con vistas a sacar boleto para la “Liguilla” -como fue el caso-, se la jugaba a favor de esas “convicciones”, y si, teniéndolos a su disposición, sacrificaba a los jugadores extranjeros que, por su oficio y por su calidad probada, le ofrecieran una razonable garantía de conseguir mejores resultados.*Si el Guadalajara, reiterémoslo, muy probablemente ya se quedó sin miel, lo único que le queda es poner todos los huevos en la canasta de la Concachampions para no quedarse, también, sin jícara..., y tener que resignarse-como dijo el mismo Almeyda- a “perder el semestre”.