La perspectiva de que los equipos Guadalajara y Atlas, tambaleantes en lo deportivo, cambien de propietarios, remite a una inquietud que surgió cuando ambos dejaron de pertenecer a las Asociaciones Civiles -clubes deportivos- en que nacieron, para convertirse en los juguetes caros de empresarios exitosos…-¿Y después…? -se preguntaban los aficionados-; ¿qué va a suceder cuando los dueños de esos equipos mueran, o cuando decidan dejar el futbol porque encuentran negocios más atractivos o más rentables, o simplemente se enfaden del juguete…?*Cuando detrás de los equipos se encontraban los clubes deportivos, no había -en apariencia, al menos- mayor problema… Si para un grupo de directivos el manejo financiero del equipo se tornaba angustioso, siempre había otro grupo, crítico del primero y potencial competidor para los puestos directivos, que consideraba tener las fórmulas adecuadas para enderezar el barco… o que, en el peor de los casos, encontraba la manera de salir el hoyo, ya fuera convenciendo a los accionistas de realizar aportaciones adicionales, o valiéndose de los activos del club -instalaciones, contratos de patrocinadores, etc.- para obtener créditos que les servían de salvavidas.*Es probable que entre la cada vez más notoria ausencia de su propietario y la crisis del Guadalajara -cuatro torneos sin clasificar a la “Liguilla” tras conquistar el título en el Torneo Apertura-2017- haya una relación de causa a efecto. No hay la certeza de que los actuales encargados de manejarlo tengan objetivos tan claros -aunque, también, tan desorbitados- como los que se plasmaron en aquella letanía de buenas intenciones (desde “el mejor equipo”, “el mejor entrenador” y “los mejores jugadores” hasta “las mejores guasanas”) y tan concretos como la construcción del nuevo estadio.En el caso del Atlas, los bandazos que ha dado el grupo que recogió la estafeta que no pudieron mantener los accionistas, son, por lo que se infiere, indicios, una de dos: o de que no tuvieron la audacia empresarial necesaria para inyectarle al equipo los recursos para armar un plantel capaz de competir con los equipos que parten el queso en el futbol mexicano -Monterrey, “Tigres”, América, Cruz Azul; en menor medida Santos Laguna, Toluca, Tijuana y alguno más-… o de que midieron mal el potencial de una marca (Atlas), que en Guadalajara es una cosa, y fuera de Guadalajara otra muy diferente.*En cualquier caso, la inquietud sigue vigente:-¿Y después…?