Viernes, 23 de Abril 2021

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- Prepotencia

Por: Jaime García Elías

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El sainete del día, en el funambulesco mundo de la política, tuvo como protagonista al (hasta ayer, al menos) coordinador de la bancada panista en el Congreso del Estado de Michoacán, Javier Estrada Cárdenas…

-II-

Según las notas periodísticas disponibles, en una reunión de la Junta de Coordinación Política de la Cámara de Diputados que él presidía, en noviembre pasado, se abordaba el tema de la fiscalización de la Auditoría Superior de Michoacán (ASM) a los legisladores: una función orientada a asegurarse de que los fondos públicos que manejan los diputados, se ejerzan en beneficio de la sociedad que los genera. Molesto porque supuestamente el titular de la ASM es “su empleado” y en consecuencia carece de facultades para “fiscalizar los recursos públicos del Legislativo”, Estrada se pronunció por “la destitución del auditor”.

“No puede tratarnos como cualquier hijo de vecino -expresó-; somos sus patrones, le guste o no le guste, y es una manera de chantaje”. Se dijo “agraviado” por los señalamientos del auditor en el uso del gasto público. Matizó su alegato con una serie de expresiones soeces, vulgares, que probablemente incomodaron a las damas -diputadas también- participantes en la reunión, y seguramente habrían avergonzado a los ciudadanos cuyos votos lo llevaron al Congreso.

En la frase más rotunda de su lamentable pieza oratoria, Estrada expresó: “Yo me puedo gastar el dinero con quien yo quiera, hasta con p…, y no tiene por qué él (el auditor) estar condicionando”.

-III-

Evidentemente, los cuestionamientos del auditor no aludían al uso que los diputados quieran dar a las dietas, comisiones, compensaciones y percepciones adicionales que perciben por el desempeño de sus funciones, sino al dinero que supuestamente debe invertirse en beneficio de los ciudadanos que lo aportan por la vía de los impuestos. Si su propio dinero lo destinan a obras de caridad o a prácticas inconfesables -o confesables, como en el caso, solo en tono de prepotencia, de machismo tabernario o de jactancia-, allá ellos y su conciencia.

Hasta donde se sabe, la dirigencia de su partido, a nivel nacional, ya pidió que se le retire el cargo de coordinador de su bancada en el Congreso local, porque desplantes de esa catadura, acaso tolerables y hasta plausibles en una casa de mala nota, no solo ofenden a las damas y a las personas educadas presentes, valga la reiteración, sino ensucian la política, avergüenzan a su partido y afrentan a los ciudadanos que supuesta pero indignamente representa.
 

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