Con el arranque del temporal de lluvias también aumentan los riesgos de inundaciones y desbordamientos de cauces en distintos puntos de Jalisco. Tan sólo en el Área Metropolitana de Guadalajara se tienen identificadas cuatro mil viviendas expuestas a las inundaciones o por su cercanía a los arroyos y canales, informó Sergio Ramírez López, director de la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos de Jalisco. “Representan algún tipo de riesgo, ya sea por inundación o por desbordamiento de cauces”.Precisó que la cifra podría incrementarse, ya que las autoridades continúan recabando información proporcionada por los municipios para actualizar el diagnóstico de las zonas vulnerables.Entre los puntos de mayor riesgo destacan las áreas cercanas al arroyo Seco, que atraviesa los municipios de Zapopan, San Pedro Tlaquepaque y Tonalá. Se suman la cuenca de El Ahogado, el arroyo Hondo en Zapopan, el arroyo El Rosario en Tonalá, así como zonas las limítrofes entre Tlaquepaque, Tlajomulco de Zúñiga, Juanacatlán y El Salto.Zapopan concentra algunos de los sitios más peligrosos para la población. Por ello, el Gobierno municipal ha emitido mil 31 apercibimientos dirigidos a cinco mil 573 personas que habitan en áreas susceptibles a inundaciones o desbordamientos de canales y arroyos. Entre las colonias señaladas se encuentran La Martinica, Lomas de la Primavera y Mariano Otero.Los antecedentes recientes muestran la magnitud del problema. El 15 de julio de 2025, una intensa tormenta provocó el desbordamiento del arroyo Hondo y causó la muerte de una menor de edad en la colonia La Martinica. Además, una motociclista fue arrastrada por la corriente y continúa desaparecida. A consecuencia de ese fenómeno resultaron afectadas 144 viviendas. Meses después, en septiembre, otras 42 casas registraron daños derivados de nuevas inundaciones.Las tragedias también han golpeado a otros municipios. A finales de junio del año pasado, un hombre y una mujer fueron arrastrados por la corriente de un arroyo en Tonalá. Sus cuerpos fueron localizados posteriormente en un vaso regulador del parque Luis Quintanar. En ese sitio fue encontrado el cuerpo de un joven de 20 años que, el 15 de septiembre, fue arrastrado por las aguas del arroyo El Rosario mientras circulaba en motocicleta.Para Luis Valdivia, académico y especialista de la Universidad de Guadalajara, el problema de las inundaciones está estrechamente relacionado con el crecimiento urbano desordenado y los cambios en el uso de suelo registrados durante las últimas décadas.El experto explicó que la expansión de las zonas urbanizadas ha reducido la capacidad natural de la infiltración del agua de lluvia, lo que incrementa los escurrimientos superficiales y detona inundaciones cada vez más severas. Estos escurrimientos terminan concentrándose en canales y arroyos, elevando el riesgo de crecidas y desbordamientos, como ha ocurrido recurrentemente en los arroyos Seco y Hondo.Fuera de la metrópoli, Protección Civil estima que 45 mil personas habitan en áreas expuestas a inundaciones, deslaves o desbordamientos. Ante este panorama, Ramírez López subrayó que corresponde a los Gobiernos municipales impulsar la reubicación de las familias asentadas en zonas de riesgo y evitar nuevas invasiones en áreas federales consideradas como vulnerables.A pesar de que el temporal de lluvias ya ha comenzado de manera formal en el Estado de Jalisco, cerca del 40% de los municipios de la entidad no ha cumplido con la entrega oportuna de sus programas de prevención de inundaciones. Esta seria omisión administrativa y operativa no solo podría traducirse en mayores riesgos estructurales para la población, sino también en la inminente pérdida de acceso a los recursos económicos y apoyos estatales destinados a atender emergencias derivadas de las tormentas.Así lo informó Sergio Ramírez López, director de la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos de Jalisco (UEPCBJ), quien advirtió que varios Gobiernos municipales registran retrasos tanto en la presentación de documentos como en la ejecución de las acciones y tareas preventivas fundamentales para reducir los efectos de las lluvias.El funcionario explicó que algunos ayuntamientos no entregaron a tiempo la documentación requerida, aunque sí realizan o concluyeron ciertas obras preventivas.“Hay municipios que no entregaron en tiempo sus documentos, pero que sí están ejecutando o que, inclusive, ya ejecutaron las obras de prevención. Sin embargo, es un requisito que prevén las reglas de operación. Hay municipios que no llevan avances en los trabajos de prevención; incluso, hay municipios que entregaron los programas de prevención de inundaciones y que en los trabajos de desazolve todavía no terminan”, precisó.La falta de acciones preventivas representa un riesgo considerable, especialmente durante las lluvias intensas que suelen registrarse en esta época del año. Cuando no se realizan labores oportunas de limpieza y desazolve en canales, arroyos, presas o vasos reguladores, la capacidad de conducción del agua disminuye, aumentando la probabilidad de desbordamientos e inundaciones en zonas habitacionales.Además, la acumulación de basura, escombros y sedimentos en la infraestructura hidráulica puede provocar taponamientos en bocas de tormenta y drenajes, generando encharcamientos severos, daños a viviendas, interrupciones en la movilidad urbana e incluso situaciones que pongan en riesgo la vida de las personas.Ramírez López destacó que las autoridades municipales tienen la responsabilidad de identificar y atender los puntos vulnerables antes de que se presenten fenómenos meteorológicos de gran intensidad. Asimismo, deben notificar a las familias asentadas en zonas de riesgo para que estén preparadas ante posibles evacuaciones o incrementos súbitos en los niveles de agua.“Los municipios deben acelerar sus trabajos y, sobre todo, garantizar la seguridad de la población”, enfatizó. Aunque los ayuntamientos del Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) sí entregaron sus planes, el rezago persiste en el interior del Estado en tareas prioritarias como habilitar refugios temporales y revisar pasos a desnivel. Por ello, Protección Civil reitera el llamado urgente a concluir las acciones, advirtiendo que cualquier descuido puede transformar una tormenta ordinaria en una catástrofe de grandes dimensiones.En Jalisco, alrededor de 45 mil personas habitan en zonas de riesgo, una condición que se agrava durante la temporada de lluvias por inundaciones, deslizamientos de tierra y desbordamientos de cauces. Ante este panorama, el director de la Unidad Estatal de Protección Civil y Bomberos, Sergio Ramírez López, señaló que corresponde a los municipios impulsar la reubicación de las familias vulnerables.“Es un tema que le corresponde directamente a los municipios. Algunas son invasiones; los municipios están realizando apercibimientos. Los municipios están trabajando con esa parte; algunos asentamientos están en zonas federales y también reciben apercibimientos”, explicó el funcionario.Uno de los casos más críticos es Zapopan, donde cinco mil 573 personas viven cerca de canales y arroyos susceptibles de desbordarse, según informó Mario Alberto Espinoza, coordinador municipal de Protección Civil. Para advertir el peligro, se han emitido mil 31 apercibimientos en colonias como La Martinica, Lomas de la Primavera y Mariano Otero. Aunque se ha planteado la reubicación, la mayoría de los habitantes opta por permanecer en sus hogares para conservar su patrimonio.La problemática se extiende por toda la Zona Metropolitana de Guadalajara. En San Pedro Tlaquepaque y Tlajomulco de Zúñiga, el arroyo Seco representa una amenaza constante; el año pasado provocó socavones, grietas y el colapso de un muro de mampostería. En Guadalajara, el canal de avenida Patria y el río San Juan de Dios suelen registrar niveles críticos durante las tormentas. Mientras tanto, en Tonalá, los arroyos El Rosario y Osorio figuran como puntos de alta peligrosidad: durante 2025, ambos cauces estuvieron relacionados con la muerte de tres jóvenes arrastrados por la corriente.Finalmente, las autoridades reiteraron el llamado a la población para evitar cruzar corrientes de agua, respetar las zonas restringidas y atender las recomendaciones, insistiendo en la necesidad de fortalecer la prevención para disminuir los riesgos que cada año enfrentan miles de familias jaliscienses.LA VOZ DEL EXPERTOLuis Valdivia, académico de la UdeG.Las inundaciones anuales en el AMG no se deben solo a lluvias extraordinarias o basura, sino principalmente al crecimiento urbano desordenado y al cambio de uso de suelo. Así lo señaló Luis Valdivia, académico de la Universidad de Guadalajara, quien explicó que la expansión urbana redujo la capacidad de absorción del suelo, alterando el ciclo hidrológico.“No es la lluvia atípica, tampoco es la basura. La basura puede influir en las primeras inundaciones y en algunos lugares muy específicos. Tiene que ver con el cambio de uso de suelo que altera las condiciones del ciclo del agua”, señaló.El especialista detalló que la construcción de viviendas, centros comerciales e infraestructura sustituyó las superficies naturales, modificando radicalmente el comportamiento de las cuencas.“Con el revestimiento de la ciudad y la construcción de calles, casas, centros comerciales, estacionamientos y naves industriales, se transformaron radicalmente las condiciones del ciclo del agua. Ahora, en vez de infiltrarse el 60%, se escurre el 60%”, explicó.Este exceso de escurrimiento provoca crecidas repentinas en cuerpos de agua como el arroyo Seco y el arroyo Hondo, causando daños materiales y pérdidas humanas. Actualmente, se tienen documentados más de 600 puntos de inundación en la metrópoli, siendo los pasos a desnivel y túneles vehiculares los más peligrosos para la población.Ante este panorama, Valdivia consideró indispensable implementar estrategias para recuperar la infiltración del suelo y proteger las zonas de recarga hídrica en las partes altas de las cuencas. El académico subrayó que, sin una planeación urbana que respete el ciclo hidrológico, las inundaciones continuarán siendo más frecuentes e intensas.