Domingo, 04 de Octubre 2026
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Nueve Pueblos Mágicos, un mapa por descubrir

Ahuacatlán, Jala, Mexcaltitán, San Blas, Sayulita y otros destinos muestran que Nayarit es mucho más que sol y playa

Por: El Informador

Vista de las calles de Sayulita, adornadas con papeles picados y palmeras. ESPECIAL

Vista de las calles de Sayulita, adornadas con papeles picados y palmeras. ESPECIAL

Hay Estados que parecen resumirse en una sola postal. Nayarit no es uno de ellos. Aquí el paisaje cambia conforme avanza el camino: las montañas dan paso a pueblos de arquitectura tradicional, los vestigios prehispánicos conviven con antiguas construcciones coloniales y, más adelante, aparecen manglares, playas e islas.

Sus nueve Pueblos Mágicos —Ahuacatlán, Amatlán de Cañas, Compostela, Ixtlán del Río, Jala, Mexcaltitán, Puerto Balleto en las Islas Marías, San Blas y Sayulita— permiten recorrer esa diversidad desde distintos ángulos. No hay una sola ruta ni una postal que los defina a todos. Cada destino tiene su propia historia y paisaje.

Templo en ruinas de Zoatlán, una antigua construcción histórica ubicada en el municipio de Ahuacatlán. ESPECIAL

Entre volcanes y arquitectura

Al sur y centro del Estado se encuentran varios de estos destinos, marcados por la presencia de volcanes, tradiciones y arquitectura que conserva parte de la memoria de sus comunidades.

Ahuacatlán se encuentra a los pies del volcán El Ceboruco y mantiene una relación histórica con el antiguo Camino Real que comunicaba el puerto de San Blas con Guadalajara. Su plaza, templos coloniales y fiestas patronales forman parte de la identidad de una población que también tiene una tradición gastronómica propia.

Entre sus sabores aparecen las tostadas de pata, las tortas de “Chago” y dulces como la cajeta de mango, elaborada en la cabecera municipal.

Calle con arquitectura colonial decorada con sombreros tradicionales colgados, en el Pueblo Mágico de Jala. ESPECIAL

Muy cerca de El Ceboruco está Jala, donde las calles empedradas, las casonas y los templos contrastan con el paisaje montañoso. Durante agosto, el pueblo celebra la Feria del Elote Gigante, una tradición que pone en el centro al maíz cultivado en la región y que ha convertido a este producto en uno de sus principales distintivos.

La gastronomía local también incluye tamales, atole y vinos, mientras que el entorno ofrece un punto de partida para conocer la zona volcánica.

En Ixtlán del Río, el viaje se mueve varios siglos hacia atrás. La zona arqueológica de Los Toriles conserva un templo circular, una construcción poco común dentro del patrimonio mesoamericano, además de basamentos y otros vestigios de las culturas que habitaron la región.

Después del recorrido arqueológico, las calles, templos y construcciones tradicionales de la población permiten conocer otra etapa de su historia.

Amatlán de Cañas ofrece un cambio de ritmo. Sus paisajes montañosos, balnearios de aguas termales y cascadas hacen de este Pueblo Mágico una opción para combinar descanso y actividades al aire libre, desde senderismo hasta recorridos por sus parajes naturales.

Compostela completa este tramo del recorrido con una historia que se remonta a su fundación en 1530. Sus construcciones coloniales, templos y casonas todavía forman parte del paisaje urbano, mientras que en sus alrededores se encuentran balnearios naturales y sitios arqueológicos como Altavista, antiguo centro ceremonial de relevancia regional.

Isla de Mexcaltitán. Famosa por su estructura circular y por inundarse temporalmente en época de lluvias; es conocida como la “Venecia mexicana”. ESPECIAL

Cuando el camino llega al agua

Conforme la ruta se acerca al litoral, el paisaje vuelve a transformarse. Mexcaltitán es quizá uno de los ejemplos más singulares. La población se encuentra sobre una isla y durante la temporada de lluvias sus calles pueden convertirse en canales, una característica que le ha valido el sobrenombre de “Venecia Mexicana”.

A su atractivo natural se suma una historia que ha alimentado durante años la identificación de la isla con el mítico Aztlán, lugar de origen de los mexicas según la tradición. El resultado es un destino donde geografía, historia y leyenda forman parte de la misma visita.

En San Blas, el recorrido combina patrimonio, naturaleza y gastronomía. El Fuerte de la Contaduría y el Templo de la Virgen del Rosario recuerdan su importancia durante la época colonial, mientras que una visita a los manglares de La Tovara permite cambiar las calles por canales y observar aves, cocodrilos y otros ejemplares de la fauna local.

La experiencia también pasa por la mesa. Los mariscos frescos y el pescado zarandeado son parte de la cocina que acompaña la visita a este puerto.

Sayulita representa otro rostro de la costa nayarita. Su ambiente surfer y bohemio atrae a viajeros en busca de playa, olas y una atmósfera relajada, pero el pueblo también se distingue por sus calles empedradas, murales, galerías, artesanías y mercados de arte wixárika.

Restaurantes de distintas cocinas y bares frente al mar completan una oferta que combina el carácter tradicional de la comunidad con una vocación turística más internacional.

Muelle de Matanchén ubicado en el municipio de San Blas. ESPECIAL

El recorrido termina en Puerto Balleto, en las Islas Marías, aproximadamente a 112 kilómetros de la costa de San Blas. Durante más de un siglo, el lugar funcionó como colonia penitenciaria. Hoy forma parte de un proyecto enfocado en la conservación y el turismo sostenible.

El archipiélago destaca por sus paisajes y riqueza natural, y su valor ambiental fue reconocido por la UNESCO con su declaratoria como Patrimonio Natural de la Humanidad.

Sin duda, la diversidad de estos Pueblos Mágicos permite entender Nayarit sin reducirlo a una sola experiencia. Hay pueblos al pie de un volcán, calles con historia, zonas arqueológicas, aguas termales, manglares, comunidades frente al mar y territorios insulares.

El recorrido puede comenzar entre montañas y terminar en una isla. Puede llevar de un templo colonial a un sitio prehispánico o de una plaza a los canales de un manglar.

Más que una ruta única, los Pueblos Mágicos de Nayarit forman un mapa de contrastes. Y justamente ahí está su atractivo: en cada parada, el estado cambia de paisaje, pero también de historia.

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