Sábado, 06 de Junio 2026
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La brecha de salud masculina se agrava en estas situaciones

La brecha de atención en pacientes de género masculino impacta en la esperanza de vida y exige nuevas estrategias de prevención 

Por: Oscar Eduardo Bravo Gutiérrez

Los varones acuden con menor frecuencia a consultas de rutina en los hospitales. EL INFORMADOR / ARCHIVO

Los varones acuden con menor frecuencia a consultas de rutina en los hospitales. EL INFORMADOR / ARCHIVO

Los hombres registran tasas de mortalidad que superan a las mujeres y evitan buscar atención de profesionales de la salud. Comprender las barreras que impiden el acceso a la medicina permite identificar señales de alerta a tiempo y reducir los índices de suicidio o enfermedades de larga duración.

Los datos de los sistemas de salud muestran una brecha en la esperanza de vida por cuestiones de género. Los varones acuden con menor frecuencia a consultas de rutina en los hospitales, lo que retrasa el diagnóstico de condiciones que requieren tratamiento de urgencia en los quirófanos o consultorios.

Esta falta de atención de prevención impacta en el manejo de patologías del cuerpo y de la mente. Enfermedades como el cáncer avanzan sin detección en etapas de inicio debido a la omisión de síntomas y a la postergación de las visitas a los centros de salud de las ciudades.

La falta de un seguimiento de rutina genera complicaciones en cuadros de medicina que podrían resolverse con medicación de base. Los especialistas advierten que la negación del dolor actúa como un factor de riesgo que eleva las estadísticas de ingresos a las salas de emergencia de los hospitales.

El impacto de la salud emocional

La salud de la mente representa un factor de riesgo en la población de varones en edad de trabajo. Los registros indican que tres de cada cuatro suicidios corresponden a hombres, lo que evidencia una crisis en la gestión de las emociones y el acceso a soporte de psicología.

Los problemas de finanzas, los conflictos de trabajo y las rupturas de pareja actúan como detonantes de esta situación de riesgo. Los hombres en la franja de edad de 45 a 49 años presentan tasas de suicidio que superan al resto de los grupos de demografía, según las estadísticas de los gobiernos.

A pesar de estas cifras de alarma, los varones constituyen solo un tercio de las derivaciones a terapias de conversación en el Servicio Nacional de Salud (NHS). Esta disparidad refleja una desconexión entre la oferta de los servicios de medicina y las necesidades de los pacientes de este sector.

Barreras de la sociedad y manifestación de síntomas

El profesor Alan White, investigador en temas de salud de varones, señala que los servicios de las clínicas no logran identificar las señales de depresión en este grupo. Los protocolos de atención fallan al evaluar a los individuos que ingresan a los consultorios en busca de respuestas.

Los síntomas de ansiedad se manifiestan de forma distinta en los hombres en comparación con las mujeres. En lugar de exteriorizar vulnerabilidad mediante el llanto, los pacientes suelen mostrar ira, aislamiento de la sociedad o recurrir al abuso de sustancias y alcohol en sus hogares.

El entorno de la cultura penaliza la expresión de emociones en los varones desde la etapa de la infancia. La expectativa de mantener una imagen de fortaleza e independencia dificulta la solicitud de ayuda de profesionales ante crisis de la persona o problemas del cuerpo que generan dolor.

Las comunidades con índices de pobreza y desempleo agravan esta falta de atención de medicina en los barrios. Los hombres que residen en áreas con restricciones de economía registran una esperanza de vida que no alcanza el promedio, ya que la falta de dinero limita el acceso a tratamientos de farmacia.

Estrategias de intervención y apoyo de la comunidad

Los especialistas sugieren modificar el enfoque de las intervenciones de terapia para lograr efectividad en los resultados. Las actividades en conjunto, los talleres de oficios y los espacios de trabajo con las manos facilitan la apertura de las emociones de los pacientes sin forzar el diálogo de frente con el terapeuta.

Organizaciones de apoyo como Campaign Against Living Miserably (CALM) y Samaritans promueven redes de contención con base en la acción. Estos grupos ofrecen líneas de asistencia y organizan encuentros donde los varones interactúan en entornos libres de presión de las clínicas de psiquiatría.

Iniciativas como la Semana de la Salud Masculina, que se organiza en fechas cercanas al Día del Padre, buscan concientizar sobre estos retos de salud. Las campañas de información difunden herramientas para que las familias identifiquen cambios de comportamiento en su entorno de convivencia.

El abordaje de la salud de los varones requiere una adaptación de las políticas del gobierno y los métodos de consulta en los hospitales. La creación de espacios donde los hombres se sientan comprendidos resulta de utilidad para revertir las estadísticas de mortalidad antes de tiempo en la población.

Para mejorar la prevención y el cuidado de la salud en varones, los expertos recomiendan aplicar las siguientes medidas de acción en el día a día:

  • Programar chequeos de medicina cada año sin esperar a la aparición de síntomas en el cuerpo.
  • Fomentar la participación en actividades de grupo que reduzcan el aislamiento de la sociedad.
  • Prestar atención a cambios de conducta, como el aumento de la irritabilidad o el consumo de alcohol.
  • Utilizar servicios de asistencia por teléfono o terapias en línea que garanticen el anonimato del paciente.
  • Promover conversaciones sobre bienestar en entornos de confianza con amigos o familiares.

Esta nota fue redactada con ayuda de inteligencia artificial y revisada por un editor.

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