Las garrapatas están presentes en prácticamente todos los ecosistemas donde habitan animales vertebrados y, aunque suelen asociarse con perros y otros mamíferos, investigaciones recientes demuestran que estos parásitos pueden afectar a una gran variedad de especies. Especialistas de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) advierten que algunas de ellas son capaces de transmitir enfermedades graves, como la fiebre manchada de las Montañas Rocosas.La bióloga Carmen Guzmán Cornejo, profesora de la Facultad de Ciencias de la UNAM y especialista en estos artrópodos, explicó que las garrapatas son uno de los principales vectores de bacterias que afectan tanto a animales como a seres humanos.De acuerdo con la especialista, estos parásitos pueden encontrarse en ambientes selváticos, boscosos, desérticos e incluso acuáticos. Un estudio reciente reveló la presencia de garrapatas en peces conservados en una colección científica de la Universidad de Harvard, lo que modificó el conocimiento que se tenía sobre estos organismos."Antes se pensaba que únicamente parasitaban vertebrados terrestres, pero ahora se sabe que pueden afectar a todos los grupos de vertebrados", explicó Guzmán Cornejo.Al alimentarse de sangre, las garrapatas pueden portar y transmitir principalmente bacterias, aunque también algunos virus y protozoarios.Entre las enfermedades más peligrosas destaca la fiebre manchada de las Montañas Rocosas, una infección causada por la bacteria Rickettsia rickettsii. La responsable de transmitirla es, principalmente, la garrapata café del perro (Rhipicephalus sanguineus), una especie que suele vivir cerca de viviendas y cuyo hospedero favorito son los perros.La especialista señaló que mantener sanas a las mascotas es una de las principales medidas para reducir el riesgo de contagio.Recomendó: Si un perro adquiere la enfermedad, además de poner en riesgo su vida, puede convertirse en un reservorio que facilite el contacto de las garrapatas con las personas.La UNAM señala que la enfermedad ha registrado numerosos casos, algunos mortales, principalmente en estados del norte del país, entre ellos:Los primeros síntomas suelen aparecer varios días después de la picadura de una garrapata infectada y pueden confundirse fácilmente con una gripe.Entre ellos destacan: En etapas más avanzadas puede presentarse un sarpullido característico, aunque los especialistas advierten que este signo suele aparecer cuando la enfermedad ya está muy avanzada.Si no se atiende oportunamente, la bacteria puede destruir vasos sanguíneos, provocar la formación de coágulos, necrosis en los tejidos e incluso poner en riesgo la vida del paciente.La profesora Carmen Guzmán Cornejo enfatizó que el diagnóstico temprano es fundamental.El tratamiento recomendado consiste en administrar doxiciclina, un antibiótico que resulta más eficaz cuando se inicia en las primeras etapas de la infección.Las garrapatas cuentan con un órgano especializado llamado órgano de Haller, ubicado en sus patas delanteras.Gracias a esta estructura pueden detectar el dióxido de carbono que emiten los animales y las personas al respirar, lo que les permite localizar a sus hospederos.Además, cuando comienzan a alimentarse, liberan sustancias anestésicas, anticoagulantes y antiinflamatorias a través de su saliva, por lo que muchas personas no perciben la picadura hasta que el parásito ha aumentado de tamaño.Si existe una infestación de garrapatas dentro de una vivienda o en el patio, la especialista recomienda utilizar un garrapaticida (ixodicida) específico para eliminar estos parásitos.También aconseja mantener limpios los espacios exteriores, revisar periódicamente a las mascotas y acudir de inmediato al médico si, tras una picadura de garrapata, aparecen fiebre, dolor intenso o erupciones en la piel, ya que una atención oportuna puede evitar complicaciones graves. Con información de la UNAM. EE