La ropa interior es una de las prendas que más uso recibe y que está en contacto directo con la piel durante todo el día. Por ello, lavarla correctamente no solo ayuda a prolongar su vida útil, sino también a mantener una buena higiene y conservar la elasticidad, el color y la suavidad de los tejidos.Aunque muchas personas la lavan junto con el resto de la ropa sin tomar precauciones, algunos hábitos pueden acelerar el desgaste de las fibras y hacer que las prendas pierdan su forma antes de tiempo. Las prendas íntimas albergan flora bacteriana específica, incluyendo E. coli y estafilococos, que pueden sobrevivir en ciclos de agua fría y transferirse a otras prendas en el mismo lavado. Esta guía reúne las principales recomendaciones para cuidar la ropa interior tanto en lavadora como a mano.Los expertos recomiendan encarecidamente lavar la ropa íntima por separado, especialmente aislándola de paños de cocina o ropa de bebé, para evitar la propagación de patógenos en el tambor de la lavadora.Antes de iniciar el lavado, clasifica las prendas en blancas, oscuras y de colores. Esto evita que los tintes se transfieran y que la ropa blanca adquiera tonalidades no deseadas.Si la cantidad de prendas lo permite, dedica una carga únicamente a la ropa interior. Así evitarás el roce constante con pantalones, chamarras o prendas más pesadas que pueden absorver Las bolsas de red protegen las prendas delicadas del contacto con cierres, botones, broches y otros accesorios que pueden enganchar la tela o deformar los elásticos durante el ciclo de lavado.Cuando el tambor está demasiado lleno, las prendas tienen menos espacio para moverse y limpiarse correctamente. Además, la presión excesiva favorece que los tejidos pierdan su forma original.Los detergentes líquidos suelen disolverse mejor y son más suaves con las fibras delicadas. En cambio, el uso frecuente de suavizante puede deteriorar la elasticidad de algunas telas con el paso del tiempo.La mayoría de los especialistas recomienda utilizar programas de 30 °C o menos, ya que el agua muy caliente puede debilitar los tejidos, reducir la elasticidad y acelerar el desgaste de la ropa interior.Estos ciclos utilizan movimientos más suaves y un centrifugado menos intenso, lo que ayuda a conservar la forma y resistencia de las prendas.El calor intenso puede afectar los elásticos y algunas fibras sintéticas. Lo más recomendable es dejar secar la ropa al aire libre, en un lugar ventilado y sin exposición prolongada al sol.Para prendas delicadas o de materiales especiales, el lavado a mano sigue siendo una de las mejores opciones.Llena un recipiente con agua fría y añade un jabón suave o específico para prendas delicadas. Si la ropa necesita una limpieza más profunda, déjala en remojo entre 20 y 30 minutos antes de comenzar a lavarla.Al limpiar las prendas, evita cepillarlas o frotarlas con fuerza. Lo ideal es realizar movimientos suaves con las manos para eliminar la suciedad sin dañar las fibras.Después del enjuague, tampoco conviene retorcer la ropa para quitar el exceso de agua. En su lugar, presiónala suavemente con una toalla limpia para absorber la humedad y después cuélgala para que termine de secarse de forma natural.Algunos hábitos pueden reducir considerablemente la vida útil de la ropa interior:Seguir estas recomendaciones no solo ayuda a conservar el aspecto de la ropa interior durante más tiempo, sino que también favorece una mejor higiene y comodidad en el uso diario. Un lavado adecuado permite mantener la elasticidad, el ajuste y la suavidad de las prendas, evitando reemplazarlas antes de lo necesario.TG