Domingo, 26 de Julio 2026
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¿Cómo desinfectar lechuga si no tengo desinfectante ni vinagre?

La ciclosporiasis continúa generando preocupación por el número de casos registrados, mientras las autoridades llaman a reforzar las medidas de higiene

Por: Ximena Citlalli Pacheco Álvarez

La correcta higiene de frutas y verduras es fundamental para reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos. PEXELS

La correcta higiene de frutas y verduras es fundamental para reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos. PEXELS

La lechuga es uno de los alimentos que suelen consumirse crudos, por lo que su correcta limpieza es importante antes de llevarla a la mesa. Aunque muchas personas recurren al vinagre o a productos desinfectantes para lavar las verduras, no siempre se cuenta con alguno de estos productos en casa.

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Esta situación ha cobrado especial relevancia ante el brote de ciclosporiasis registrado en Estados Unidos, una infección intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis, cuyos principales síntomas incluyen diarrea, cólicos abdominales, gases, náuseas y fatiga.

Ante este escenario, mantener una buena higiene al manipular frutas y verduras es fundamental.

¿Cómo lavar la lechuga sin vinagre ni desinfectante?

De acuerdo con los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC), una de las principales recomendaciones para limpiar frutas y verduras es enjuagarlas directamente bajo el agua de la llave.

Antes de comenzar, lávate las manos durante al menos 20 segundos con agua y jabón. Después, retira las hojas exteriores de la lechuga y desecha aquellas que estén dañadas, magulladas o rasgadas.

Separa las hojas y colócalas bajo el chorro de agua. Con las manos limpias, frótalas suavemente por ambas caras para ayudar a retirar tierra, suciedad y microorganismos que puedan encontrarse en su superficie.

Una vez terminado el proceso, deja que las hojas escurran en un recipiente limpio o sécalas con una toalla de papel nueva y limpia.

No es recomendable dejar la lechuga en remojo, ya que los microorganismos presentes en una hoja podrían trasladarse a otras.

¿Se debe lavar la lechuga con jabón?

Aunque pueda parecer una buena opción para eliminar microorganismos, no debes lavar la lechuga con jabón ni detergente. Estos productos están diseñados para limpiar superficies y no para entrar en contacto con alimentos, por lo que pueden dejar residuos que posteriormente sean ingeridos.

También es importante limpiar con agua y jabón las superficies, utensilios y recipientes que hayan estado en contacto con las verduras, especialmente antes y después de preparar los alimentos.

En el caso de productos que ya vienen etiquetados como "prelavados", los CDC señalan que no es necesario volver a lavarlos en casa.

¿El agua elimina la ciclosporiasis de la lechuga?

Lavar la lechuga bajo el chorro de agua ayuda a retirar una parte importante de los microbios y la suciedad, pero no garantiza eliminar todos los microorganismos que puedan estar presentes en el alimento.

La cocción es la medida que permite eliminar con mayor certeza los microorganismos presentes en los alimentos; sin embargo, esto no siempre es una opción cuando se trata de verduras que se consumen crudas, como la lechuga.

Por ello, además del lavado, es importante mantener buenas prácticas de higiene durante toda la preparación y evitar la contaminación cruzada entre alimentos, utensilios y superficies.

¿Qué es la ciclosporiasis y cómo se contagia?

La ciclosporiasis es una infección intestinal causada por el parásito Cyclospora cayetanensis. Las personas infectadas pueden eliminar el parásito a través de las heces, lo que puede provocar la contaminación de alimentos y agua.

El contagio ocurre principalmente al consumir alimentos o agua contaminados. Además, una persona puede infectarse más de una vez y algunas personas pueden no presentar síntomas.

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Cuando aparecen, estos pueden presentarse desde unos días hasta más de dos semanas después de la exposición e incluyen diarrea, pérdida de apetito, cólicos abdominales, aumento de gases, náuseas, fatiga, vómito y fiebre.

Por ello, lavar correctamente las verduras antes de consumirlas, mantener las manos limpias y desinfectar los utensilios y superficies de cocina son medidas importantes para reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por alimentos.

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