Martes, 13 de Abril 2021
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Fundación Rebeca Lan, una esperanza hacia la reinserción social

María Jasjane describe a la Fundación Rebeca Lan como un oasis en el desierto, como un impulso que le ayudó a restaurar parte de su vida, de esos sueños que, al estar en prisión, parecían que jamás se cumplirían

Por: Norma Gutiérrez

Rashel Cohen Lan. Está al frente de la fundación. Más información en www.fundacionrebecalan.org

Rashel Cohen Lan. Está al frente de la fundación. Más información en www.fundacionrebecalan.org

María Jasjane es una mujer ex-privada de la libertad, y desde Tijuana, Baja California, habla del impacto que la fundación encabezada por Rashel Cohen Lan, ha dejado en ella, no solo por las oportunidades que encontró para reinsertarse socialmente al salir de prisión, pues fue desde las celdas donde María Jasjane tuvo un acercamiento particular a la cultura, uno de los principales ejes de trabajo que la Fundación Rebeca Lan realiza en centros penitenciarios de la Ciudad de México, Estado de México y Baja California.

“Mi primer acercamiento fue en prisión y fue un oasis en el desierto, fue -darme cuenta- que no estaba olvidada y abandonada del todo, que había quien se preocupaba e interesaba por mí y por las mujeres que estábamos dentro”, explica María al recordar cómo recuperó la alegría y una mejor esperanza de vida cuando comenzó a tener un estímulo cultural desde la prisión mediante el arte, educación, capacitación, desarrollo humano, salud y atención infantil.

“Yo estaba devastada y me sentía perdida, y cuando llegó la fundación fue una alegría y esperanza en mi vida, e impactó de la manera en que sí pude creer en mí, echándole ganas en todo lo que estuviera a mi alcance, lo aprovecharía y me aplicaría”.

Rashel Cohen Lan, fundadora y presidenta de Fundación Rebeca Lan, explica que este proyecto surge con la intención de demostrar que sí existen caminos de formación para lograr una mejor reinserción social con elementos y dinámicas culturales para mujeres privadas de su libertad.

“La fundación nace porque yo tuve que conocer las prisiones de México desde que tenía 13 años cuando visitaba a mi madre. Fue así como me tocó conocer de cerca todo lo que se vive teniendo a mi mamá en prisión, conociendo a todo lo que se enfrentan, las dificultades. Me tocó ver los cambios que ella empleó estando ahí y cuando sale falleció al poco tiempo”.

Al salir en prisión, María puntualiza que aún hay retos por cumplir, pero gracias al apoyo que la fundación le brindó con formación cultural ahora su futuro se aprecia diferente, partiendo desde la posibilidad que actualmente tiene de ser abrazada por un trabajo y éste lo pueda realizar en compañía de sus hijos.

“Ha sido muy difícil salir adelante, por muchas razones, en primer lugar me toca poner en práctica lo aprendido dentro y es muy difícil, porque llegan situaciones en las cuales son emociones que me hacen tambalear, pero sigo de pie, porque creo en mí, fue lo que se me enseñó la fundación y ahora porque creen en mí y sé que puedo”.

ILUSTRACIÓN • EL INFORMADOR/ E. Victoria

Los retos

Rashel Cohen Lan detalla que el crecimiento que ha tenido la Fundación Rebeca Lan también se debe a la suma de voluntades, tanto de las autoridades penitenciarias que han creído en el proyecto, así como de voluntarios y voluntarias que dedican su tiempo y conocimiento a las reclusas, pero principalmente el éxito se sustenta en la apertura que las mujeres privadas de la libertad han tenido para abrazar las actividades y talleres que se ofrecen y que les han permitido también recuperar y sanar relaciones familiares.

“Las mujeres llegan mal a la cárcel, llegan rotas, acaban de ser separadas de sus hijos, viven abandono familiar, les cuesta mucho trabajo salir adelante. Es por ella que trabajamos con ellas con sanación emocional, desde el interior hasta lograr establecerlas, hemos tenido resultados muy positivos”.

Rashel Cohen resalta que la fundación busca lograr una transformación concreta en los centros penitenciarios, que realmente sean espacios dignos para la reinserción social y no de castigo, por lo que han creado también una red de apoyo incluso con escuelas para que los hijos de mujeres en estas condiciones también puedan recibir educación.

Comparte que la experiencia que vivió junto a su madre -Rebeca Lan- en prisión le permitió desarrollar sensibilidad hacia las necesidades y condiciones de las mujeres privadas de la libertad y sobre todo conocer más a fondo las diversas razones y circunstancias que las llevan a enfrentar un espacio como la prisión.

“Para mí fue un proceso muy difícil, no entendía cómo actuar, que cosas estaban bien y cuáles no. Tuve que agarrar mi fortaleza, mi voz, entender que era un lugar en el que yo, como todos los hijos que visitan a sus madres privadas de la libertad, te sientes vulnerable, que no tienes opción, que tienes que seguir las reglas. Es muy difícil y complicado, de verdad se necesita mucha fe”.

Lectura, factor clave

Rashel Cohen Lan comparte que actualmente la fundación ha logrado establecer diversas bibliotecas al interior de los penales gracias al mismo interés de las mujeres privadas de la libertad tienen por la lectura.

“Este proyecto nace a pedido de las mismas mujeres, a través de cuestionarios que les hacíamos sobre qué podría cambiarles su vida y fue impresionante ver que lo que más pedían eran libros. Hay penales en donde no existen bibliotecas, otras donde son pequeñas pero con libros que no están en condiciones. Así convocamos apoyo social para hacer recolectas de libros, hay quienes donaron estantes. En conjunto con el sistema penitenciario, fundación y la sociedad, es que hemos creado estos espacios para que las mujeres se sienten dignas”.

JL

Tapatío

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