Martes, 24 de Febrero 2026

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Omar Chaparro paga el precio de la “Venganza”

El actor sufrió ruptura de ligamento cruzado y menisco durante el rodaje de su nueva película, una lesión que requirió cirugía y lo mantendría hasta un año en rehabilitación

Por: El Informador

El histrión reconoció que protagonizar la cinta “Venganza” requirió de una preparación que fue tanto física como mental. EL INFORMADOR/ A. Navarro

El histrión reconoció que protagonizar la cinta “Venganza” requirió de una preparación que fue tanto física como mental. EL INFORMADOR/ A. Navarro

El riesgo dejó de ser una pose para convertirse en una cicatriz real. Durante el rodaje de “Venganza”, Omar Chaparro terminó con el ligamento cruzado anterior y el menisco de la rodilla derecha rotos, una lesión que requirió cirugía y que podría mantenerlo en rehabilitación hasta un año.

Dirigida por Rodrigo Valdés, la cinta -que se estrena el 26 de febrero- representa su primera incursión como protagonista absoluto en un thriller de acción de alto impacto. En pantalla encarna al capitán “Carlos Estrada”, apodado “El Toro”, un militar condecorado cuya vida se quiebra tras un ataque que lo empuja a buscar justicia por su propia mano. Comparte escena con Alejandro Speitzer, Paola Núñez y Natalia Solián, dentro de una producción respaldada por Amazon MGM Studios y distribuida por Cinépolis en más de 800 salas del país antes de su llegada a plataformas.

La película apuesta por una estética cruda, combates intensos y una narrativa que lleva la violencia al límite, con la intención explícita de elevar los estándares del género en México. Para el actor, el proyecto forma parte de una transformación personal iniciada hace más de tres años, cuando decidió enfocarse en personajes que representaran desafíos emocionales y físicos más complejos.

“Primero me preparé tomándomelo muy en serio. En una película de este calibre no puedes darte el lujo de no estar preparado”, explicó. Su entrenamiento incluyó casi un año de acondicionamiento físico, dos meses de práctica con ex integrantes de fuerzas especiales del Ejército Mexicano y otro par de meses ensayando coreografías con especialistas búlgaros vinculados a producciones como “John Wick”, saga protagonizada por Keanu Reeves.

El resultado fue un rodaje extenuante. “Es un desgaste no solo físico, sino mental… tener en la memoria los diálogos y los movimientos al mismo tiempo”, relató. Una de las secuencias más demandantes se desarrolló dentro de un elevador de apenas dos metros cuadrados, donde su personaje pelea junto a su compañero contra múltiples atacantes armados. “Si alguien se equivoca o se deescordina, vamos a salir lastimados… y sí salíamos lastimados”.

La lesión que sufrió ocurrió precisamente por negarse a delegar una escena a un doble. Hoy reconoce que fue una lección. “Esa escena la pudo haber hecho el stunt y nadie se iba a dar cuenta… creo que esa fue la enseñanza más grande”. La experiencia incluyó días de hospital, rehabilitación dolorosa y la certeza de que su cuerpo no volverá a sentirse igual hasta completar la recuperación.

El actor asegura que el proyecto también lo transformó emocionalmente. Interpretar a un hombre consumido por la pérdida implicó permanecer semanas dentro de ese estado mental. “Cuando estás interpretando a alguien a quien le acaban de matar a su esposa generas cosas muy fuertes en tu cuerpo… no soy el mismo después de este personaje”, confesó.

El protagonista subraya que la historia aborda problemáticas sociales sin caer en el sensacionalismo. “Pone el dedo en la llaga de lo que está pasando, pero no de manera amarillista… resalta el heroísmo de un mexicano que decide no quedarse con los brazos cruzados”.

Para él, ese enfoque era necesario en la pantalla nacional, mostrar figuras heroicas que no respondan a clichés ni glorifiquen la violencia gratuita.

Del cine al corrido

El estreno de “Venganza” coincidirá con el lanzamiento de un corrido dedicado a su personaje, tema que acompaña el universo narrativo del filme y que forma parte de su próximo disco Inesperado, programado para marzo. El álbum incluirá 18 canciones, 17 de ellas coescritas por él.

El origen del proyecto también revela el entusiasmo que despertó en él desde el inicio. Recordó que aceptó participar incluso antes de leer el guion, luego de que el productor le planteara el objetivo de crear “la película de acción más grande que se haya hecho en la historia de México”. Cuando finalmente lo leyó, el entusiasmo creció. “Me di cuenta de que querían hacer algo distinto, sofisticado y arriesgado… eso fue lo que me atrapó”.

En pantalla, esa ambición se traduce en una propuesta que mezcla adrenalina, dramatismo y una estética visual contundente. Fuera de ella, el actor asume el proyecto como una prueba de madurez profesional. Asegura que con los años dejó de perseguir obsesivamente metas y aprendió a valorar la calma. “La verdadera riqueza es la paz y la tranquilidad de no tener prisa… cuando dejé de perseguir proyectos fue cuando empezaron a llegar”.

Al límite del rodaje

La ambición de la producción se reflejó también en su logística. Para ensayar peleas, el equipo técnico construyó réplicas de escenarios con cartón a escala real, donde cada movimiento fue calculado antes de filmar. 

“Llegábamos y ya tenían todo armado, cada desplazamiento medido, fue coordinación, disciplina, horas de sudor y también de sangre, literal”.

El rodaje incluyó momentos de tensión psicológica inesperada. El actor admite tener fobia a las texturas pegajosas, un problema que se volvió un desafío constante debido a la abundancia de sangre artificial en pantalla. “Cuando el personaje tiene que estar embarrado de sangre hasta las axilas durante tres días seguidos, sí es bastante desafiante”, comentó.

A pesar de la intensidad, el set también generó vínculos cercanos entre el elenco. Para mantener el ánimo durante jornadas extenuantes, el actor recurría a uno de sus personajes cómicos, un estilista llamado “Yahairo”, que hacía reír a sus compañeros entre tomas. “Era necesario liberar la tensión; había tanta carga emocional que los descansos eran para reírnos sin parar”, recordó. 

Esa convivencia derivó en una amistad que, según dice, continúa fuera de cámaras. La recepción inicial del público en funciones previas lo sorprendió. “Mucha satisfacción… nunca sabes cómo va a reaccionar la gente y escuchar comentarios tan alentadores para una producción tan arriesgada es muy bonito”, afirmó. Considera que la respuesta del público será decisiva para la posibilidad de una secuela. “Depende de la taquilla; es una apuesta ambiciosa y para que este tipo de películas florezcan la gente tiene que decir que sí quiere verlas”.

CT

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