El auge de las exportaciones mexicanas de servidores y equipos vinculados con la inteligencia artificial (IA) abre una oportunidad para ampliar la industria tecnológica del país, aunque las nuevas reglas de origen del T-MEC serán determinantes para definir cuánto valor de esa producción permanece en México, advirtió el banco suizo UBS.En un informe, la institución destacó que las exportaciones de estos equipos han crecido rápidamente, fortaleciendo la participación mexicana en las cadenas de suministro de Norteamérica.Sin embargo, señaló que la elevada dependencia de componentes importados, principalmente de Asia, limita el valor agregado generado en México y cobra relevancia ante las negociaciones comerciales con Estados Unidos.Según UBS, Washington busca endurecer las reglas de origen y disminuir la dependencia de insumos externos a Norteamérica en industrias estratégicas. Incluso se analizan requisitos de contenido regional para chips de IA, servidores y otros equipos tecnológicos, similares a los aplicados al sector automotor, aunque todavía no se define un porcentaje. Normas más estrictas podrían incentivar el traslado de una mayor parte de la cadena productiva a Norteamérica y aumentar el contenido mexicano, pero también elevarían costos y obligarían a modificar redes de proveedores concentradas en Asia.Para UBS, el resultado será clave para determinar si México desarrolla una base más amplia de manufactura tecnológica o permanece concentrado principalmente en el ensamblaje.Entre los asuntos pendientes destacan las reglas de origen, la política comercial hacia China y la seguridad de las cadenas de suministro. CT