Para junio de 2021, la agencia de estadísticas del gobierno de Estados Unidos reportó un monto total por intercambios comerciales con México de 57.2 mil millones de dólares, representando el 14.6 % del comercio total del país vecino. México se ubicaba como el segundo socio más importante en materia comercial a nivel internacional. Canadá era el número 1 y China se ubicaba en el tercer puesto; sin embargo, en su más reciente reporte, a junio de 2026, a un lustro de ello, las relaciones comerciales con México se valuaron en 82.9 mil millones de dólares, posicionándose en el primer lugar internacional, es decir, su principal socio estratégico.Aunque Canadá pasó al segundo puesto y China se mantuvo en el tercero, las cifras reportadas por el gobierno de Estados Unidos revelan que China ha disminuido los montos de su comercio con el país de América del Norte.Canadá pasó de un intercambio comercial de 58.8 mil millones de dólares en junio de 2021 a 67.9 para el mismo mes de este 2026. Por su parte, China reportaba 57.2 mil millones de dólares en comercio total para junio de 2021, y cinco años después, en el mismo mes de este 2026, se ubicó en apenas 34.7 mil millones de dólares.En este sentido, México es el principal ganador, al aumentar sus relaciones comerciales en cerca del 45 %, mientras que Canadá ganó cerca del 15 % del intercambio estratégico. A su vez, China perdió el 39.3 % de las negociaciones, según da a conocer la agencia de estadísticas de Washington.Fue en 2020 cuando China se ubicó como el principal socio del país vecino, aunque, de igual forma, con cifras menores a las reportadas para 2021. Para junio de 2020, las autoridades estadounidenses reportaron un intercambio de 49.7 mil millones de dólares, por lo que, si se comparan los resultados de este 2026, el desbanque termina por confirmarse, y las ganancias recaen principalmente en México.De acuerdo con Eduardo González, internacionalista y académico del Tecnológico de Monterrey, parte de ello se responde a partir de la política establecida por el país vecino contra China y que ha sido considerada como una "guerra comercial y tecnológica" en la que Estados Unidos busca frenar el rápido avance económico de China para proteger sus propias industrias y mantener el liderazgo de los mercados globales. Esta disputa se ha traducido en una constante imposición de aranceles, el bloqueo al acceso de tecnologías críticas (como los microchips avanzados) y la reconfiguración de las cadenas de producción de todo el mundo, forzando a los mercados internacionales a elegir bando entre las dos mayores economías del planeta.Y así es como México, beneficiado por su ubicación estratégica y las reglas del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC), puede seguir fortaleciendo su posición como principal socio comercial de Estados Unidos en los próximos años, ante la presión que el gobierno de Donald Trump mantiene sobre China, aunque esta relación también implica una exigencia para que el país reduzca la presencia de productos e inversiones de aquel país que puedan utilizar al territorio mexicano como vía de acceso al mercado estadounidense, señaló Eduardo González.El especialista explicó que la estrategia comercial de Estados Unidos está modificando las relaciones económicas internacionales y puede generar oportunidades para México debido a su cercanía geográfica, al T-MEC y a los menores aranceles que enfrentan los productos mexicanos frente a los de otros países. Sin embargo, consideró que al mismo tiempo Washington busca evitar que México se convierta en un punto de entrada o "trampolín" para mercancías chinas hacia Estados Unidos, aprovechando las condiciones comerciales del tratado."Lo que sí está generando Trump con la presión a México es que [este] comience, en la medida de lo que se permita y pueda y acepte, a disminuir comercio con China, inversiones con China. ¿Por qué? Porque precisamente el asunto de Trump es evitar que México sea un trampolín para que los productos chinos entren a Estados Unidos a través del tratado", dijo el especialista.Esta situación, consideró, ya tiene efectos en sectores relevantes para la economía mexicana, particularmente en la industria automotriz, donde México se ha consolidado como uno de los principales países exportadores hacia Estados Unidos, a través de empresas estadounidenses radicadas en México, como General Motors, Ford Motors y Stellantis (a cargo de Jeep y RAM).Para el académico, el ensamble de productos de origen chino y su posterior envío al vecino del norte desde México representa uno de los puntos que Washington busca contener dentro de su estrategia comercial.En este mismo sentido, Eduardo González puso como ejemplo la reducción registrada en las exportaciones de vehículos mexicanos hacia Estados Unidos, al considerar que este comportamiento representa un impacto directo sobre una de las principales industrias de exportación del país y sobre un modelo productivo en el que participan componentes y productos provenientes de China."Ahí ya es un golpe directo a una de las principales industrias de exportación de nosotros que estaba metiendo productos chinos en Estados Unidos a través del ensamble de auto".Eduardo González señaló que uno de los efectos de la política impulsada por Trump ha sido acercar a países que anteriormente mantenían relaciones menos estrechas, debido a que la presión estadounidense los ha llevado a buscar alternativas y establecer nuevos vínculos comerciales y políticos."Las políticas de Trump, lo que han hecho, entre otras cosas, es acercar países, gobiernos, que estaban alejados entre ellos y cercanos a Estados Unidos. El ejemplo más claro es la India y China. Los dos países no estaban peleados, pero tampoco estaban con una relación tan cercana, y la India sí estaba muy cercana a Donald Trump; cuando vienen los aranceles, entonces China e India se juntan".En este sentido, de acuerdo con estadísticas del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi), de enero a julio de 2026, México exportó un total de un millón 481 mil 497 vehículos ligeros a Estados Unidos, una disminución del 4.4 % respecto al millón 550 mil 072 unidades enviadas en el mismo periodo de 2025.Esto quiere decir que la variación fue de 68 mil 575 automotores menos. Debido a esta caída, la cuota de participación de Estados Unidos sobre las exportaciones automotrices totales de México bajó de un 79.3 % a un 75.9 por ciento.Sin embargo, pese a la presión para reducir la relación comercial con China, el académico del TEC de Monterrey consideró que la ubicación geográfica de México continúa siendo una ventaja determinante frente a otros países que buscan incrementar su participación en el mercado estadounidense.La frontera compartida permite mantener una relación más estrecha en materia comercial, industrial, migratoria y de seguridad, además de facilitar el traslado de mercancías y reducir costos logísticos."Hay una cosa muy importante, en diferencia a cualquier país del mundo, que es que somos frontera con Estados Unidos. Entonces, al ser frontera con Estados Unidos, hay una relación muchísimo más estrecha de todo tipo: de seguridad, de migración, de comercio; entonces a Estados Unidos le conviene muchísimo, por ejemplo, poner plantas aquí en México para después llevar el producto a Estados Unidos".Así, afirmó, estas condiciones permiten que Estados Unidos encuentre beneficios en mantener plantas productivas en territorio mexicano, desde donde posteriormente los bienes pueden ser trasladados al mercado estadounidense. También favorece que determinados productos lleguen primero a México y después sean enviados hacia Estados Unidos a costos menores.A la ventaja geográfica de México, de ser vecino contiguo de Estados Unidos, se suma la vigencia del T-MEC, cuyas condiciones, de acuerdo con el académico del TEC de Monterrey, no han cambiado pese a las presiones comerciales actuales.Explicó que, si bien el tratado tendrá una nueva revisión el próximo año, lo favorable es que en el periodo actual México mantiene las mismas condiciones que tenía meses atrás, por lo que los cambios que puedan surgir dependerán de las negociaciones posteriores."Ahorita, el tratado no se mueve en absolutamente nada. Hasta el año que entra, el año que entra habrá una revisión que puede mover o no cosas y las puede mover para atrás o para adelante. Las condiciones no cambian en absolutamente nada; las que tenemos ahorita son las mismas que teníamos hace dos meses, y esto es favorable para que México se siga fortaleciendo como socio comercial de EU", comentó el académico.De esta forma, dijo, mientras el T-MEC continúe vigente, México tiene condiciones para mantener su posición como principal socio comercial de Estados Unidos, especialmente porque los productos mexicanos cuentan con ventajas arancelarias frente a mercancías provenientes de otras naciones que enfrentan mayores restricciones comerciales."Yo creo que, en la medida en que el T-MEC, por lo menos esté, digamos, a la visión de 10 años que lo vamos a seguir teniendo, México va a seguir siendo el principal socio comercial de Estados Unidos y creciendo. ¿Por qué? Pues porque Estados Unidos está presionando a otros países, y México, dentro de todo, ha sido uno de los más favorecidos, en buena medida, gracias al T-MEC; entonces México va a encontrar ahí una meta muy favorable", añadió.El internacionalista también consideró que la posibilidad de fortalecer esta posición también está relacionada con la diversificación de mercados que México y otros países están buscando frente a la presión comercial de Estados Unidos. En este sentido, dijo, la apertura de nuevos acuerdos comerciales puede acelerarse como una respuesta a las medidas arancelarias estadounidenses. México, recordó Eduardo González, recientemente concretó un acuerdo comercial con la Unión Europea después de años de negociaciones, mientras que otros países latinoamericanos también han buscado fortalecer sus vínculos con otros mercados. Esta diversificación, explicó, no necesariamente significa un acercamiento con China, sino una búsqueda de alternativas ante las condiciones que plantea la política comercial estadounidense.Así, señaló, el papel de México dentro de las cadenas industriales internacionales también representa un elemento relevante, pues, explicó, pese al crecimiento de la industria nacional, el país mantiene desde hace décadas una función principalmente relacionada con el ensamble y la manufactura de productos destinados a la exportación, particularmente en sectores como el automotriz."Yo creo que, en la parte industrial, el papel que sigue jugando México, como desde inicios de los años 60 del siglo pasado, es un papel más bien maquilador. Seguimos siendo un país que ensambla, produce algunas cosas, pero la mayoría de la industria mexicana, por ejemplo, de automóviles, que es el número uno en exportación, pues la mayoría de los productos, ensamble, nos llegan, los armamos y los mandamos", dijo.Ante ello, Eduardo González consideró que uno de los principales retos para México en los próximos años será mantener separadas las negociaciones económicas de otros asuntos de la relación bilateral, particularmente migración y seguridad.Señaló que mezclar estos temas puede dificultar la posibilidad de alcanzar acuerdos comerciales y generar condiciones de incertidumbre para las relaciones económicas entre ambos países."Considero que el punto central es que desde México se logre plantear en la mesa de comercio y de economía solamente asuntos que tengan que ver con estas áreas, que no se contamine ni con la migración ni con la seguridad. ¿Por qué? Si se contamina con estos dos temas, me parece que no va a ir a buen puerto", manifestó.Para Eduardo González, la posición comercial de México frente a Estados Unidos se encuentra en un momento de oportunidad debido a las condiciones que ofrece el T-MEC y a las presiones que Washington mantiene sobre otros socios comerciales, pero también enfrenta el desafío de definir con mayor claridad su relación económica con China. La cercanía con Estados Unidos y la integración de las cadenas productivas pueden favorecer al país, aunque será necesario mantener delimitados los distintos asuntos de la relación bilateral."Lo que tendría que hacer México en los siguientes años, es establecer con claridad las mesas de una negociación de seguridad, de migración, de comercio y que no sea 'no te voy a comprar esto porque hay un cártel', 'no te voy a comprar aquello porque subieron los homicidios'. Una cosa es la mesa de negociación de seguridad y otra debe ser la mesa de comercio, porque si no se contamina todo", finalizó. El T-MEC se ha consolidado como el motor indiscutible de la economía mexicana, funcionando no solo como un acuerdo de intercambio de bienes, sino como la garantía de acceso preferencial al mercado de consumo más grande del mundo: Estados Unidos. Además, de acuerdo con la organización México Cómo Vamos, el T-MEC ofrece la oportunidad para que no solo México, sino también Estados Unidos y Canadá, desarrollen cadenas de valor verticalmente integradas, reduciendo su dependencia de otros bloques comerciales, especialmente en el sector tecnológico con Asia. El T-MEC es clave para México, considerando, por ejemplo, sus niveles de exportación. Tan solo en el rubro de las exportaciones no petroleras del país, el 84 % tienen como destino final los Estados Unidos, de acuerdo con cifras de la Secretaría de Economía (SE), lo que beneficia a que México se posicione como el principal socio comercial de Washington. Más allá del comercio, el tratado es el principal imán para la inversión extranjera: de acuerdo con la SE, cerca del 43 % de la Inversión Extranjera Directa (IED) que ingresó a México en 2025 provino de Estados Unidos, y un 5.1 % adicional de Canadá, debido principalmente a las reglas que ofrece el acuerdo. Este flujo de capital y mercancías tiene un impacto social masivo, pues se estima que poco más de 14 millones de empleos en territorio mexicano están vinculados de manera directa a la integración comercial de la región norteamericana, según estadísticas de la organización México Cómo Vamos. Desde lo local, Jalisco también encuentra beneficios resultado de las disposiciones del T-MEC. Las exportaciones representan cerca del 27 % de su Producto Interno Bruto (PIB), y el 95.48 % de ese total proviene del sector industrial, según estimaciones del Consejo de Cámaras Industriales del Estado. Además, es necesario considerar que Estados Unidos es el principal país que recibe las exportaciones de Jalisco: de acuerdo con los datos más recientes de la SE, el 83.6 % de los productos jaliscienses que salen del país se dirigen específicamente al vecino del norte, consolidándose como un socio estratégico indispensable para el estado. El impacto también se representa al considerar que Jalisco se ha posicionado como un hub logístico ideal para el fenómeno del nearshoring, por ejemplo, a través de inversiones de alta tecnología que van desde la fabricación de componentes avanzados, conocidos como "superchips". Dentro de los sectores más beneficiados en Jalisco, con base en lo anteriormente mencionado, se encuentran la electrónica y la alta tecnología a través de la producción y comercialización de semiconductores, así como la agroindustria, donde el estado se ha convertido en el principal proveedor de productos "insignia" como el tequila, aguacates y berries para el mercado estadounidense, sin dejar de lado la industria mueblera, sectores que tienen en el T-MEC un marco legal que protege las reglas de origen, sus diseños y fomenta su crecimiento y exportación. Fuentes: Data México, Secretaría de Economía, INEGIDe acuerdo con la publicación oficial del Inegi sobre Exportaciones Trimestrales por Entidad Federativa (ETEF), la actividad exportadora del país se concentra fuertemente en las siguientes entidades. De acuerdo con la plataforma Data México de la SE, entre 2023 y 2024 se registraron más de 575 anuncios de inversión que superan los 170 mil millones de dólares, destacando los siguientes proyectos por sector:En sus Reportes sobre las Economías Regionales, el Banco de México (Banxico) identifica dos dinámicas operativas principales a partir de encuestas a directivos:Mantente al día con las noticias, únete a nuestro canal de WhatsAppFF