El mundo debe tomar en cuenta los aprendizajes que dejó la crisis por Covid-19, particularmente en lo relacionado con la relevancia del comercio internacional, afirmó Eduardo Pedrosa, director general del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico. Desde su perspectiva, la emergencia sanitaria evidenció la necesidad de contar con cadenas de suministro confiables que garanticen el acceso a bienes y servicios a costos accesibles y sin interrupciones. De cara a 2028, cuando México será sede de la cumbre del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico, Pedrosa señaló que la economía nacional mantiene una fuerte integración con América del Norte, lo cual es natural por su cercanía geográfica. No obstante, consideró necesario ampliar sus vínculos comerciales hacia otras regiones, especialmente en un contexto donde algunos países, como Estados Unidos, han mostrado posturas más complejas respecto al libre comercio. El directivo advirtió que el escenario actual se caracteriza por volatilidad, incertidumbre y cambios constantes, lo que podría impactar el sistema multilateral de comercio e incluso derivar en una mayor fragmentación económica a nivel global. Pedrosa ejemplificó que el incremento en los precios del petróleo ha elevado el costo de insumos clave como los fertilizantes, lo que demuestra los riesgos de depender de un solo proveedor o mercado. En este sentido, subrayó la importancia de fortalecer cadenas de suministro resilientes, capaces de resistir interrupciones y adaptarse a escenarios adversos. Ante este panorama, consideró necesario replantear los modelos logísticos tradicionales. Si bien el esquema de entregas “justo a tiempo” ha sido eficiente para reducir costos, ahora se requiere incorporar estrategias de previsión. Esto implica adoptar un enfoque de “justo por si acaso”, que permita a las empresas contar con reservas y planes alternativos ante posibles contingencias. Finalmente, destacó que, pese a las diferencias globales en torno al libre comercio, existen áreas de oportunidad para fortalecer la economía, como la mejora del entorno empresarial. Esto incluye impulsar reformas estructurales que simplifiquen trámites, faciliten la obtención de permisos y hagan más ágil la operación de las empresas, con el objetivo de atraer inversiones, particularmente en la región Asia-Pacífico, una de las más dinámicas del mundo. EE