Alejandro está a punto de cumplir un año trabajando como repartidor de comida vía una aplicación, esa fue la alternativa que encontró para ocuparse luego de perder su empleo en una empresa. Aunque no tiene seguridad social ni prestaciones, comenta que su trabajo le permite tener un ingreso, y le da tiempo para otras "chambas" como un taller de bicicletas. Además de pedalear por las calles del Centro Histórico para llevar comida, el joven dijo que estudia la carrera de administración."En la empresa si tenía seguro, prestaciones y afore. Me animé a hacer esto y sinceramente no está tan mal. Obviamente es un trabajo que depende de las horas que le dediques para generar. Aquí no tengo un patrón, yo decido el tiempo que le dedico también según la necesidad. A la escuela voy de siete a 11 de la mañana y ya me vengo acá para empezar a trabajar como a la una", platicó.Alejandro es uno de los 116 mil jaliscienses que el año pasado se sumaron a la informalidad laboral, según la más reciente Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo (ENOEN) elaborada por el INEGI. La ENOEN reveló que a nivel estatal hay 1.8 millones de trabajadores en la informalidad.El estudiante de administración consideró que su trabajo como repartidor será temporal, en lo que termina la carrera y encuentra algo relacionado.JL