La Plaza de la Liberación volvió a convertirse en el punto de reunión de cientos de aficionados que siguieron el encuentro desde el Fan Fest de Guadalajara. Aunque el partido enfrentó a Inglaterra y Noruega, quedó claro, desde mucho antes del silbatazo inicial, que el corazón de la mayoría latía por el conjunto nórdico.Las camisetas de Erling Haaland dominaron el paisaje. Decenas de seguidores portaron el dorsal del goleador noruego, convirtiendo la plaza en un auténtico mar rojo que acompañó cada avance de su selección con cánticos y aplausos.“La verdad, compré la playera para apoyarlo por lo que se ha hecho en redes y porque me parece un gran jugador, pero es más por cotorreo que porque realmente quiera que pase Noruega”.Cada momento de emoción desembocaba en el ya tradicional “Viking Row”, el icónico festejo popularizado por la selección de Noruega. Aficionados de todas las edades se unieron al ritual, golpeando el suelo al unísono mientras el grito retumbaba por toda la Plaza de la Liberación y contagiaba incluso a quienes llegaron como simples espectadores.Del otro lado, aunque eran claramente minoría, los seguidores de Inglaterra no dejaron de hacerse sentir. Con banderas, cánticos y una fiesta constante, demostraron que el número no siempre determina el ambiente y mantuvieron viva la ilusión inglesa durante los 90 minutos.Cuando apareció Jude Bellingham con sus anotaciones, el ambiente cambió por completo. Incluso entre algunos aficionados neutrales hubo reconocimiento para el dorsal 10 inglés, quien volvió a demostrar por qué es uno de los futbolistas más determinantes del momento.El mediocampista, recordado por la afición mexicana como uno de los villanos que puso fin al sueño tricolor en el pasado, ahora tiene ilusionada a toda Inglaterra, que sueña con verlo conducir a su selección hacia un nuevo éxito internacional.Ni siquiera la lluvia logró apagar el ambiente. Cuando las primeras gotas comenzaron a caer, algunos asistentes buscaron refugio bajo los portales que rodean la plaza, mientras que otro sector decidió permanecer frente a la pantalla gigante.Bajo el agua continuaron los cánticos, los abrazos y los festejos ingleses tras el silbatazo final, cerrando una jornada en la que el Fan Fest volvió a demostrar que el futbol se vive con la misma intensidad dentro y fuera de la cancha.SV