Los pronósticos finalmente se cumplieron y el mal tiempo llegó al Estadio Ciudad de México poco antes de las tres de la tarde de este domingo, horas antes de que se dispute el partido entre México e Inglaterra por los Octavos de Final de la Copa Mundial de la FIFA, con una fuerte lluvia y truenos continuos.El cielo en la capital del país había permanecido completamente nublado sobre la zona de Coapa, donde se ubica el inmueble al sur de la metrópoli, así como en gran parte de los sectores sur y poniente. Por ello, la incertidumbre ante las precipitaciones se mantuvo constante a lo largo del día, tal como se había anticipado durante la semana.Cerca de las 2:30 de la tarde comenzaron a observarse los primeros relámpagos y a escucharse los primeros truenos, cada vez con menor intervalo entre uno y otro, anunciando que la tormenta eléctrica pronosticada para este día —y que incluso había generado conjeturas sobre un posible cambio de horario para el partido— ya se acercaba a los alrededores del Coloso de Santa Úrsula. Fue solo cuestión de tiempo para que la lluvia comenzara a caer de forma repentina y aumentara su intensidad con el paso de los minutos.De inmediato, las autoridades activaron el protocolo por tormenta eléctrica en el estadio. A través de los altavoces, así como del personal de seguridad y los voluntarios, se indicó a los aficionados presentes que debían permanecer bajo techo y resguardados para prevenir cualquier riesgo.La apertura de puertas en el recinto había comenzado desde las dos de la tarde, por lo que ya había centenares de personas que habían cruzado los filtros y se encontraban en el área del Fan Experience disfrutando de las activaciones. Sin embargo, la lluvia los obligó a resguardarse bajo el primer techo que encontraron y, en algunos casos, a dirigirse hacia las puertas asignadas para llegar a sus asientos.Desde horas antes de la apertura de puertas ya había cientos de aficionados en las inmediaciones del estadio, esperando el acceso pese a la amenaza de lluvia.SV