Martes, 20 de Octubre 2026

Sídney llena su costa de esculturas contra la violencia machista y en recuerdo de Bondi (VIDEO)

La muestra reúne varias esculturas de acero al lo largo de la costa para lograr una ambientación reflexiva sobre las tragedias ocurridas a lo largo de tres décadas

Por: Tomás Iván García Enciso

"Sculptures by the Sea" consolida su estatus como la exposición de esculturas al aire libre más grande del mundo. EFE / E. Morillo

La costa de Sídney se transforma estos días en una enorme galería al aire libre donde el arte contemporáneo convive con el paisaje del océano, pero también con algunas de las preocupaciones más dolorosas de la sociedad australiana. La trigésima edición de “Sculptures by the Sea” reúne un centenar de obras a lo largo de dos kilómetros de litoral y dedica parte de su recorrido a recordar a víctimas de violencia machista y a mantener viva la memoria del atentado ocurrido en Bondi.

La exposición, una de las muestras de arte público más reconocidas de Australia, permite recorrer gratuitamente esculturas e instalaciones de artistas procedentes de 14 países. Sus piezas van desde grandes estructuras metálicas hasta propuestas abstractas que utilizan el entorno natural como parte de la propia obra.

Este año, sin embargo, el recorrido adquiere una dimensión especialmente vinculada con la memoria y los problemas sociales. Algunas de las piezas abandonan la contemplación puramente estética para abordar directamente la violencia contra las mujeres, la polarización social, el duelo y la necesidad de mantener espacios colectivos para recordar.

56 corazones para recordar a víctimas de violencia machista

Uno de los ejemplos más contundentes es “Sweethearts”, una instalación de las artistas australianas Philippa Lysaght y Omi McCurdie formada por 56 corazones de hormigón pulido en tonos pastel.

La elección de los corazones contrasta deliberadamente con el significado de la obra: cada uno representa a una mujer asesinada por su pareja o expareja en Australia durante este año. Sobre las piezas aparecen expresiones cotidianas que pueden utilizarse para minimizar, justificar o normalizar comportamientos de violencia machista.

Cada uno de los 56 corazones representa a una mujer asesinada por su pareja o expareja en Australia. EFE / E. Morillo
Cada uno de los 56 corazones representa a una mujer asesinada por su pareja o expareja en Australia. EFE / E. Morillo

De esta manera, las artistas convierten un símbolo asociado tradicionalmente con el amor y el afecto en un recordatorio de las consecuencias que puede alcanzar una relación marcada por el abuso.

La instalación busca que el visitante se detenga no solamente ante las esculturas, sino también ante el lenguaje que acompaña determinadas formas de violencia. Frases aparentemente comunes pueden contribuir a restar importancia al maltrato, culpabilizar a las víctimas o presentar los abusos como conflictos privados.

Después de su exhibición en Bondi, los corazones serán puestos a la venta y los recursos obtenidos se destinarán a una organización dedicada a apoyar a mujeres en situación de vulnerabilidad.

Arte para recordar a las víctimas de Bondi

La memoria del atentado ocurrido en Bondi el 14 de diciembre de 2025 también atraviesa esta edición de la exposición. A medida que se aproxima el primer aniversario del ataque, el espacio artístico incorpora una obra que plantea el recuerdo desde una perspectiva distinta a la de un monumento tradicional.

“Love”, de la artista australiana Stephanie Quirk, escribe la palabra “amor” sobre la playa mediante una intervención de escritura aérea. La pieza funciona como un gesto de memoria y esperanza en un lugar todavía relacionado con el impacto de aquel acontecimiento.

La presencia de esta obra muestra cómo el arte puede ofrecer formas alternativas de elaborar un duelo colectivo. En lugar de reproducir imágenes del atentado o centrarse en sus consecuencias inmediatas, la intervención utiliza una palabra sencilla para reivindicar un sentimiento opuesto a la violencia.

El paisaje de Bondi adquiere así un segundo significado: continúa siendo uno de los espacios costeros más emblemáticos de Sídney, pero también se convierte temporalmente en un lugar donde la creación artística permite recordar a quienes perdieron la vida.

Esculturas que cuestionan la mirada del espectador

La exposición también plantea conflictos sociales desde perspectivas menos directas. “Both Sides Now”, del artista australiano Paul Ewart, es una escultura de tres metros inspirada en Jano, la figura de la mitología romana representada tradicionalmente con dos rostros.

A Janus Bifrons se le representa con dos caras opuestas: una mira hacia el pasado (lo que se deja atrás) y la otra hacia el futuro (lo que está por venir). E. Morillo
A Janus Bifrons se le representa con dos caras opuestas: una mira hacia el pasado (lo que se deja atrás) y la otra hacia el futuro (lo que está por venir). E. Morillo

Sus casi 400 placas de acero pulido reflejan el océano, el cielo y a las personas que se aproximan a la obra. El espectador no observa únicamente una escultura: también termina formando parte de ella a través de su propio reflejo.

Ewart utiliza este recurso para hablar de la polarización social y de la dificultad de comprender posiciones distintas a la propia. La obra introduce así otra de las preocupaciones que atraviesan la exposición: la manera en que las personas interpretan una misma realidad desde perspectivas diferentes.

En otra zona del recorrido, “Unveiling the Edges of the Sky”, de la australiana Harrie Fasher, destaca por sus seis metros de altura y por una combinación de acero y bronce. La pieza recibió el principal premio de esta edición, dotado con 70 mil dólares australianos, equivalentes a unos 43 mil 500 euros.

30 años de arte frente al mar

Tres décadas después de su creación, “Sculptures by the Sea” conserva una de sus principales características: llevar el arte contemporáneo fuera de los espacios tradicionales y colocarlo directamente frente al público.

La gratuidad de la muestra elimina una de las barreras habituales para acceder a exposiciones y permite que las esculturas formen parte de un recorrido cotidiano por la costa. En ese contexto, los visitantes no necesitan acudir a un museo para encontrarse con obras que plantean debates sobre violencia, memoria, relaciones humanas o conflictos sociales.

Los organizadores esperan superar los 450 mil visitantes antes de que la exposición concluya el 2 de noviembre. La cifra refleja la dimensión turística del encuentro, pero también el potencial del arte público para introducir conversaciones sociales en espacios que normalmente están asociados con el ocio.

Con información de EFE.

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