Jueves, 21 de Mayo 2026

¿A qué suena ser mexicano en Estados Unidos?

Juan Pablo Contreras estrena “MeChicano”, una obra sinfónica que transforma polka tejana, cumbia, tex-mex y referencias chicanas en una reflexión musical sobre identidad binacional, migración y pertenencia

Por: El Informador

El músico Juan Pablo Contreras dirige a la Orquesta Latino Mexicana, en la foto. CORTESÍA

El músico Juan Pablo Contreras dirige a la Orquesta Latino Mexicana, en la foto. CORTESÍA

La orquesta comienza a sonar con una batería inspirada en Selena. Después aparecen clarinetes que imitan acordeones tex-mex, una tuba convertida en voz principal y ritmos que atraviesan la polka tejana, la cumbia y el rock and roll. En medio de esa mezcla emerge “MeChicano”, el nuevo sencillo del compositor mexicano Juan Pablo Contreras, una pieza que intenta responder una pregunta personal: ¿A qué suena vivir entre México y Estados Unidos?

El estreno de la obra llegará hoy como primer adelanto de Alma Monarca, el tercer álbum orquestal de Contreras bajo el sello de Universal Music México. La grabación posee, además, un componente histórico: por primera vez en casi seis décadas, un compositor mexicano lanzará una grabación de su propia música sinfónica dirigiendo personalmente una orquesta. El antecedente más cercano fue Carlos Chávez en 1967.

Contreras grabó el proyecto en Guadalajara junto a la Orquesta Latino Mexicana, agrupación que él mismo creó en 2021 y que reúne músicos de distintas partes del país.

“Son muy pocos los compositores vivos que tienen la oportunidad de grabar con una orquesta. Y, en mi caso, ya es el segundo disco que grabo con ellos donde yo mismo dirijo la música, algo que también se ve aún menos”, explicó Contreras en entrevista con EL INFORMADOR.

La pieza nació durante el proceso de convertirse en ciudadano estadounidense, después de quince años viviendo entre ambos países.

“Este año cumplo la mitad de mi vida en México y la mitad en Estados Unidos. La primera obra del álbum, que es ‘MeChicano’, la escribí justo cuando me acababa de convertir en ciudadano americano y quería investigar a qué suena eso, qué significa ser mexicano, pero llevar tantos años en Estados Unidos”.

La obra toma inspiración de los bailes chicanos que comenzaron a expandirse durante los años 80 en ciudades fronterizas y comunidades mexicoamericanas. Contreras investigó particularmente las llamadas Mexican American Orchestra, agrupaciones versátiles que mezclaban música mexicana con jazz, R&B y rock estadounidense.

“Estos bailes ayudaron a que los chicanos empezaran a sentirse muy orgullosos de su identidad y a entender a qué sonaba ser chicano”, señaló. “Me gusta mucho esta idea de mostrar con la música cómo estas dos culturas se pueden mezclar, coexistir y generar algo positivo”.

El resultado fue una pieza que intenta transformar el lenguaje tradicional de la música sinfónica desde referencias populares y fronterizas. Para ello, Contreras incorporó instrumentos y decisiones poco habituales dentro de una orquesta clásica.

“Lo primero que hice fue añadir una batería a la orquesta para darle ese toque como si fuera la banda de Selena”, explicó. También modificó el papel de ciertos instrumentos dentro de la estructura orquestal.

“Tomé tres clarinetes de la orquesta y los convertí en un acordeón de Texas para hacer estas polcas. Luego utilicé mucho la tuba como el instrumento principal de las melodías, algo que también se hace muy poco”, agregó.

Una mezcla inmersiva

El sencillo estará disponible en formato Dolby Atmos, tecnología que permite escuchar la orquesta desde una mezcla inmersiva. Contreras, quien antes de dedicarse a la música orquestal tocó en bandas de heavy metal en Guadalajara, relaciona esa experiencia con su interés por pensar la música clásica desde dinámicas más cercanas a otros géneros populares.

“Yo crecí tocando en grupos de heavy metal y siempre era importante no sólo hacer la canción, sino grabarla y compartirla”, recordó. “Y me quedé mucho con esa idea de trabajo”.

En los últimos años, el compositor ha construido una carrera cada vez más visible dentro del panorama sinfónico internacional. Cuenta con tres nominaciones al Latin Grammy y su música ha sido interpretada por distintas orquestas dentro y fuera de México. Sin embargo, considera que “MeChicano” representa un punto particularmente importante dentro de su trayectoria.

“Lo puedo decir fácil: es el mejor trabajo que he lanzado”, afirmó. “Es la orquesta más grande con la que he grabado, yo mismo dirigiendo”.

Además de la dimensión musical, el compositor insiste en que el proyecto intenta abrir una conversación distinta sobre la migración y la identidad mexicoamericana.

“Para mí es una gran oportunidad para mostrar un lado muy positivo de lo que surge de la migración”, comentó. “Esta mezcla de culturas y tradiciones muchas veces saca lo mejor de ambas culturas”, agregó.

Desde esa idea nació “MeChicano”: una obra fronteriza donde la música sinfónica deja de mirar únicamente hacia Europa y comienza a dialogar con acordeones texanos, bailes chicanos y memorias migrantes construidas entre dos países.

Música sinfónica cercana a la gente

El compositor considera que parte importante de su trabajo consiste en acercar la música sinfónica a públicos menos ligados al ámbito académico, pues reconoce que buena parte de la música clásica todavía carga con una imagen asociada a la solemnidad y la distancia.

“Creo que algo que distingue mucho mi música es que es música clásica escuchable”, dijo. “Mi meta es que se te antoje subirte al coche, ponerla y prenderte con esta música. Siento que muchas veces la música clásica tiene un toque demasiado académico, casi como música que tienes que escuchar en un laboratorio, con lupa y partitura”.

Por ello, decidió construir el lanzamiento de “MeChicano” como una experiencia mucho más amplia que un sencillo orquestal convencional. El proyecto incluirá un video grabado durante las sesiones en el Conjunto Santander de Artes Escénicas, además de material detrás de cámaras donde explica instrumentos, referencias culturales y decisiones musicales.

La dimensión visual también ocupa un lugar importante dentro de la propuesta. Durante las grabaciones, la orquesta aparece vestida con trajes negros y charreteras inspiradas en la estética chicana y tex-mex.

“Creo que es la mejor representación de mi música y también de cómo la música clásica debería conectarse con la industria y con el público”, afirmó.

CT

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