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Un repaso por el libro de la vida de Juan Cruz Ruiz

Se presentó la edición en inglés del libro “Viaje a las Islas Canarias”, del escritor español
Juan Cruz Ruiz. El autor se mostró feliz al presentar su libro editado por Peter Mayer. ESPECIAL

Juan Cruz Ruiz. El autor se mostró feliz al presentar su libro editado por Peter Mayer. ESPECIAL

Escuchar a Juan Cruz es hacer un bordado de fotos y postales, mientras describe imágenes del cajón de retratos, es un deleite. —“A mí me gustaría haber nacido en una biblioteca y que ésta la dirigiera Alberto Mangel. Dice Juan. “Pero nací en un pueblo que no tenía biblioteca, en un barrio donde no había libros. Aprendí a leer cuando mi madre en su castellano a trompicones me repasaba a diario la misma nota, “Crónica de un asesinato en Tenerife”,  y eso me convirtió en un ávido lector y más tarde en periodista. Ansiosamente quería leer todos los días, de los letreros de los camiones, (mi padre era camionero), a los recortes que encontraba tirados en el piso”.

Y sigue con las postales de su infancia: “Los primeros libros que tuve fueron, ‘Oliver Twist’ de Dickens, ‘Viaje al mundo submarino’ de George Orwell y ‘Pequeñeces’ del Padre Coloma. Y pedí a unos carpinteros que me hicieran una estantería. En casa coloqué mis tres libros, y dijo mi hermana: —Juanillo, nunca vas a llenar esta estantería  y la he llenado”.  

“Yo leía al lado de una cañería, y la caída de agua la asocio con la lectura. A mí me emociona mucho ver a la gente leer. En las librerías me conocían como ‘el chico que toca los libros’, y me dejaban abrirlos, recuerdo sobre todo una edición bellísima de “Javier Marino” de Torrente Ballester, que cuando a Javier antes de su muerte le conté esta anécdota me mando una copia”.

“Este libro es mi vida”, —dice Juan, apuntes de viaje, uno físico, de visita a las islas y el guiado por las lecturas principalmente de Alexander Humboldt, quien estuvo en Tenerife y fue precursor de la visión sociológica incluso cultural de lo que es un Isleño,  y  “Cuaderno de Godo” de Ignacio Aldecoa.

Aldecoa, en busca de soledad fue a vivir en ‘la Graciosa’, que en ese tiempo tendría 40 habitantes, y el banco de Bilbao le pagó un viaje por las islas para que las “contara”, y escribió un atrayente libro lleno de metáforas donde entendí cómo las islas se comunican. Aldecoa, cuenta Juan, “era un consecuente de escritores como Scott Fitzgerald o John Dos Pasos, sus cuentos que me tocó editar en Alfaguara son maravillosos”.

Y, las islas se hicieron

“Las islas menos islas gracias a esas presencias cosmopolitas, estaban vistas como lugar por donde pasaba la cultura, de España hacia América y viceversa, son intérpretes de la realidad cultural internacional gracias a los barcos. Las islas cambian de lugar como la belleza”, dice Juan, “es un horizonte que va cambiando de sitio y lo estamos buscando siempre. Están llenas de riquezas, como los percebes”.

Los surrealistas, por ejemplo, André Breton fue a comprobarlo que escandalizó a toda la población. El que era vanidoso creía que la gente no le quitaba la mirada de encima pero miraban a su mujer, que llevaba poca ropa. Cuando fue a México dijo lo mismo del Popocatépetl, y ahí —dice Juan— “perdí todo interés en Bretón. Que no perdí el interés en Domingo Pérez Minic, que para mí era lo que es Borges para Manguel”.

Este libro lo ha editado Peter Mayer, quien fue presidente de Penguin y que ahora dirige una editorial que fundó su padre over press, “y aún no me la creo que me haya publicado traducido al inglés”.

“Terminaré con una metáfora de lo que es una isla, que aunque de fuera parece un paraíso, cuando vives ahí la isla poco a poco te va  absorbiendo como si fueras agua y la arena te estuviera bebiendo”.

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