Sábado, 03 de Diciembre 2022

Revista Sangría: El terror, el horror y las letras negras se apoderan de la literatura hispanohablante

Las letras de terror y novela negra contemporáneas han encontrado un espacio libre para hacerse leer: “Sangría”, una revista digital abierta para todos los escritores hispanohablantes desde Guadalajara

Por: Cynthia Márquez

Ana Paulina Murguía Fabián y Bruno Cayetano Pérez Munguía, directores de la revista

Ana Paulina Murguía Fabián y Bruno Cayetano Pérez Munguía, directores de la revista "Sangría". EL INFORMADOR / CYNTHIA MÁRQUEZ

Las revistas literarias han estado presentes desde tiempos muy remotos en Guadalajara. Su existencia ha sido y continúa siendo un medio imprescindible para dar voz a las letras actuales y, en este sentido, encontramos a “Sangría”, una revista de terror y género negro digital que destaca, entre sus muchas cualidades, por la polisemia de su nombre

Con un éxito rotundo, y en el marco de su tercer número, charlamos con Ana Paulina Murguía Fabián y Bruno Cayetano Pérez Munguía, fundadores de “Sangría” y ambos egresados de la Universidad de Guadalajara (UdeG).

Las letras de terror y novela negra en “Sangría”

Me gustaría que nos compartieran un poco sobre quiénes son, qué hacen y sus intereses. 

Bruno 

Yo soy antropólogo y siempre me ha gustado el conocimiento de los seres humanos. En su momento empecé con psicología; por azares del destino me salí e ingresé a antropología. Descubrí la carrera de letras demasiado tarde y me enamoré de la literatura, de la lingüística y sobre todo del diseño editorial y de todo lo relacionado con los libros. Aprendí que hay una gran diferencia entre el texto, lo que dice, y el objeto libro como tal. Entonces, por eso me gustan los libros.

Como tal me dedico a investigación antropológica y últimamente me he desempeñado en el diseño editorial. Ahorita estoy trabajando en una editorial de aquí de Guadalajara. 

La verdad me gusta investigar de todo, de hecho leo de todo: desde ciencia, libros de diseño, hasta gramáticas. 

De historias me gusta en sí la novela negra. De los primeros autores que empecé a leer fue, por ejemplo, a John Katzenbach. El primer libro que leí con cariño fue ‘La sombra’. Como mi madre es psicóloga, todo lo que había en la casa eran libros de psicología, y eso es lo que leía hasta antes de Katzenbach. Me encanta el arte, de todo tipo, y los museos y la ciudad. 

Pau

Yo estudié Letras Hispánicas y estoy en el proceso de titulación. Actualmente estoy buscando ejercer la carrera, tratando de acomodarme como docente. Me gusta mucho leer, en mi casa siempre estuvo esa parte de los libros, de cualquier cosa. Recuerdo que íbamos a las librerías y yo podía escoger el libro que yo quisiera, entonces, creo que realmente nunca he tenido un margen de decir: “solo me gusta eso”, o creer que todo es muy cuadrado, contrariamente a lo que llega a pensarse en la licenciatura. 

Leo desde las novelas juveniles hasta lo que ahorita puede ser marcado como literatura general. He leído de todo un poco pero la misma carrera me hizo querer poner pausa a esas lecturas, de decir: “¡ya, por favor!”. Ahorita me gusta mucho el anime. Estoy leyendo mucho pero mangas y por ahora creo que está bien diversificarse un poquito

¿Desde cuándo y cómo surge “Sangría”?

Paulina

Empezó poquito antes de iniciar la pandemia, en octubre de 2019. 

Bruno

Yo diría que empezamos incluso antes porque Paulina, Luis Enrique (que es otro amigo de antropología) y otros compañeros, tratábamos de hacer revistas antes pero cuando había tantas personas era difícil concretar algo. Entonces,yo me quedé con esa iniciativa. Pau entró a la materia de diseño editorial y necesitaba hacer una revista para la clase. Yo le propuse: “¿por qué no hacemos la revista? Ayuda para tu materia pero también al mismo tiempo la trabajamos”. Y eso fue lo que hicimos. 

Se nos ocurrió el nombre de “Sangría” y la ventaja de esto es que solo éramos dos personas. Centralizarlo tanto ayudó mucho más. Aprovechando ese proyecto de la materia Pau también sintió la presión de que debíamos sacarlo y la revista salió en dos o tres meses. Luego a mí se me ocurrió proponerle si abríamos la convocatoria pero bien, a todo mundo, en noviembre. La primera inquietud que tuvimos fue: “¿sí recibiremos textos y sí la vamos a armar?” 

Nos dimos prisa, sacamos la convocatoria y mientras estábamos trabajando el estilo, el nombre, la forma y el tamaño, porque antes de sacar la convocatoria decidimos de qué tamaño queríamos la revista y cómo queríamos que se viera, para poder sacar un machote con la cantidad máxima de caracteres que podían aguantar las páginas, para que en la maquetación no se descuadrara la imagen que yo tenía. 

Cuando hicimos eso sacamos cierto número de cuartillas para que encajara como lo queríamos y no al revés, de decir: “ya tenemos el texto, a ver cómo lo hacemos encajar”. Lo prioritario era que se viera bien y que los textos lucieran bien. Salió la revista, la publicamos y recibimos…¿la primera vez cuántos recibimos? 

Paulina

La primera vez llegaron poquito más de 100 textos. El primer número nos lo aventamos entre los dos nada más. El diseño editorial nunca ha sido lo mío y realmente no quiero que sea lo mío porque nunca me ha gustado. Bruno es el que se encarga de esa parte y toda el área de redes sociales la llevo yo, entonces, usamos todas las redes para empezar a buscar a la gente. Sí se hizo la página pero también nos metimos a grupos de convocatorias literarias y creación. 

Iban llegando los textos, yo los checaba, que era el primer filtro, y los que fueran más asertivos hacia el tema y la revista, y que cuadraran con lo que buscábamos del espacio, los pasaba a Bruno y él los iba acomodando. Pero sí, llegaron por ahí de 110 o 108 y para ser un primer número en un primer mes fue mucho. Y llegaron de ocho países diferentes

El concepto de la revista es que sean autores de cualquier edad pero hispanohablantes, entonces, tenemos creadores de todos lados. A lo mejor la gran mayoría salen de México, justo por el rastreo que hace Facebook al momento de distribuir las publicaciones, pero también llegamos a otros lados. 

En esa parte también hacemos como el marketing emocional en cuanto a compartir a los autores, una biografía de ellos, es decir, crear contenido orgánico que se va compartiendo.  Los mismos autores lo van compartiendo, entonces, si es alguien de otro país, su misma red de contactos encuentran la revista. 

Bruno 

Y hemos recibido textos de habla inglesa también. 

Paulina

Sí, de hecho para este número nos enviaron de Estados Unidos y otros lados pero justo por el concepto de la revista no pudimos aceptarlos. 

Cuando como lectores nos enfrentamos a “Sangría” es evidente el esfuerzo y el trabajo en el diseño editorial que han hecho. ¿Cómo se conforma el equipo? ¿Solo son ustedes dos o hay más personas? 

Bruno

Normalmente somos Paulina y yo, pero en este último número nos estuvieron ayudando otros compañeros de Letras.

Paulina

Estamos tratando de formar un equipo. La verdad es que este número nos enviaron como 250 textos. Fue mucho. El primer número yo leí todos, todos, todos y sí fue muy tedioso para mí, entonces, parte de ampliar esta vez un poquito el equipo fue para que hubiera filtros, para que otros nos ayudaran a revisar textos según sus géneros, sean ensayos, microcuento, narrativa o poesía. Ellos hacían el primer filtro y ya hacíamos la selección nosotros, justo para buscar eso, para que siguiera dentro de la misma línea editorial y que fueran el tipo de texto que estamos buscando. 

Antes, cuando se hablaba de literatura de terror, se pensaba en vampiros, fantasmas o monstruos, pero la literatura de terror abarca muchísimo más. ¿Qué significa para ustedes el terror y el género negro? 

Paulina

En lo personal es muy irónico porque yo, los temas de terror…de verdad, yo no me puedo sentar a ver una película de terror. Entonces, de repente leer los textos sí lo tengo que hacer en la tarde, porque una vez se me ocurrió leerlos en la noche y yo dije: “no sé qué acabo de hacer”. 

A lo mejor antes estaba un poquito más delimitada la idea de qué es el terror o qué no es terror pero los tiempos cambian. De repente todo lo que empieza a rodear la sociedad, la globalización, el cambio de ideas, sí o sí hace que cambien nuestros conceptos. 

Lo que yo he notado es que ahorita suele predominar en los textos que nos mandan el terror psicológico relacionado con enfermedades mentales o ideas realistas, hasta cierto punto, de objetos muy comunes. Hay muchísimos textos que llegan y como idea central tienen espejos o objetos de la realidad que están alrededor de ti. Ahorita es algo como que realmente sientas que está aquí, que es real y no tanto como la figura del vampiro o el monstruo. 

Yo sí me quedé muy impresionada porque el área de salud mental ha empezado a tomar mucha importancia, no en cuanto a la literatura, sino en general a cuidar nuestra salud mental y leer todo lo que escriben o que llegan a mandar sí cae mucho en eso. Al menos a mí sí me ha pasado con un par de textos, que sí te dejan pensando

Eso es lo que predomina, eso y como cosas reales que puedes encontrar en cualquier lado. Ya no es tanto lo fantástico porque, de hecho, en cuanto a vampiros creo que tal cual solo hemos recibido uno. 

Bruno

La cuestión aquí es hablar de la idea del terror, el horror y la novela negra. El terror vendría siendo el miedo a monstruos o como cosas más físicas o materiales, que te llevan al miedo a la muerte, pero el horror es esa incapacidad de escapar, en la que terminas temiendo a algo más que a la muerte, es decir, ya no tengo que morir sino que descubro que hay cosas más feas que morir; eso sería más horror. 

Sí recibimos mucho terror pero ahorita va más por el horror de temerle a cosas que van más allá de morir, que atrapan el espíritu del alma, por ejemplo el texto de “Al otro lado del espejo”, en donde termina atrapado en una especie de universo paralelo. Entonces dices: “¿no mueres o qué pasa?”. Ahí es donde entra el horror porque no hay escapatoria. 

Antes todo se vertía más en el terror pero hay que hacer un parteaguas, porque, también en lo personal por eso quería delimitar la revista a autores que fueran hispanohablantes, porque casi no hay muchos conocidos. Escritores del horror hay de otro tipo conocidos, muchos ingleses, pero, ¿y los que hablan español? Sí hay muchos pero no hay lo suficiente. 

Yo, como digo, mi primer acercamiento a la literatura como tal fue con Katzenbach y todavía me pregunto por qué no leí a alguien que fuera de los míos, y no un escritor que habla de lugares que nunca vi, que ni siquiera se parecen a aquí. 

¿Con qué curiosidades se han encontrado entre tantos textos?

Bruno

Hubo un caso de una niña que nos mandó un texto. Se notaba que era de un niño, lo estaba intentando y eso está chido. Me quedé siempre con ganas de decirle o mandarle un mensaje y apoyarla porque el chiste es ese, que siga habiendo escritores de hablahispana. Entonces, ahí ya no supe qué hacer, la verdad, porque no deja de ser una niña y estaría muy raro mandarle yo un mensaje. Y ni siquiera era de México pero se notaba que ella quería escribir. 

A veces hay autores que piden retroalimentación y eso está chido porque el chiste es que sigan creciendo. Nomás de repente no hay suficiente tiempo para mandarles nada. Por ejemplo, esta niña sí pidió retroalimentación, pero el problema es que era una niña, no recuerdo si tenía entre 12 y 15 años. Se me hace muy curioso porque digamos que es esa la semilla de la idea que a mí se me ocurrió en un momento; que hispanohablantes escribieran, y te das cuenta de que por lo menos una niña lo vio y pensó: “podré escribir y quizá sea un camino que pueda seguir en un futuro”, y, aunque no aceptamos su texto, lo intentó.

Todavía lo sigo pensando, qué podemos hacer en esos casos.

Paulina

Yo creo que como dice Bruno sí es interesante esa parte. No muchas personas te piden una retroalimentación, pero se me hace muy lindo porque quizá la gente no sabe que detrás de la revista estamos Bruno, que es antropólogo, y yo, que estudié letras, y quizá no 100% profesional pero ya tenemos una cierta idea de cómo debe ir un texto, la redacción, y las personas confían en la revista. Entonces, se siente bien recibir el mensaje de: “oye, ¿puedes decirme qué me falta?”. 

Hubo un par de personas que esta vez me preguntaron. Fui yo quien hizo la revisión de los textos. Se hicieron los filtros y yo regresé a buscar la historia y luego está la parte de decir de la manera más profesional, sencilla, el por qué el texto no puede entrar. Por ejemplo, un texto que estaba muy padre pero que no entraba en ninguna categoría. 

Hubo un chico también que, yo creo que una semana antes de que publicaramos la revista, me mandó mensajes por Instagram preguntando cuándo salía la publicación. No lo habíamos seleccionado pero incluso después de que no se seleccionó su texto puso un comentario de que lo intentaría después. Esa parte se siente muy bien. 

Ha habido varios baches en el camino en todos los sentidos y, por ejemplo este número, tanto por razones personales de Bruno como mías, la cabeza no estaba dando mucho y tuvimos que aplazar la publicación. Si la teníamos pensada sacar para octubre terminó saliendo en diciembre y por más que tratas de controlar ese tipo de aspectos pues no se puede y la gente lo entiende. 

Yo siempre he creído que si bien la revista es la imagen editorial y todo, y se lo he dicho a Bruno, pues también hay que tratar de mantener esa parte personal porque es un producto pero se hace porque está una persona detrás de él. Entonces, sí hubo una chica que estuvo preguntando cuándo iba a salir y yo le contesté el mensaje. Le dije que los editores habíamos tenido días muy malos emocionalmente hablando y no se había podido hacer y fue muy bonito porque contestó: “no te preocupes, yo entiendo que suele pasar. Espero que todo esté bien, que todo esté mejorando, y cuando esté la revista pues yo la voy a estar esperando”. Y tú piensas, “¿cómo así?”

Son sorpresas que salen de lo que se espera pero regresas al mismo punto porque sabes que no es solo un texto, no solo es una maquetación, sino que hay una persona del lado del escritor y también del lado del que está editando todo. 

¿Qué planes tiene a futuro "Sangría"?

Paulina

Pues en primera queremos que sea un proyecto redituable, claro está.  No como para decir: “voy a vivir de esto”, sino para que se puedan hacer las mejoras de la página. También hemos llegado a pensar en hacer la revista impresa, no por el hecho de dejar de publicarla en internet, sino pensando en los autores que quieren tener la revista impresa para decir: “aquí estuve”. 

De hecho cualquiera de nuestras ediciones, si tú la quieres imprimir, Bruno la deja maquetada para que si bajas el pdf la puedas imprimir sin ningún problema. Pero parte de la idea es nosotros hacer esas impresiones y mandarlas. Entonces, sí queremos formalizar la revista para que no sea solamente la revista digital. También queremos poder pagarle a nuestros autores.

Bruno

Y por eso queremos tramitar el ISSN, porque eso le da un grado un poquito más profesional. Digamos que tendría su identificación oficial de existencia. La cuestión es que el trámite tarda mucho y como estamos en pandemia tarda todavía mucho más. Es todo un rollo pero estamos dedicando tiempo, dinero y esfuerzo porque queremos que sea algo bien hecho, para que los autores puedan decir: “yo salí en tal revista, puedes leerme”. Queremos que esté registrada y hacerla lo más legalmente posible. 

Está en sus objetivos dar a conocer las voces hispanohablantes contemporáneas pero, ¿personalmente qué les mueve a apostar todo por esta revista?

Paulina

Yo entré a letras queriendo ser escritora y probablemente no sea la única que lo hizo en letras, pero la vida, las inseguridades y el crecer, como que simplemente paró esa idea. Y por lo menos de manera personal yo digo: “a lo mejor a mí no me tocó”, porque para mí siempre ha sido un problema que alguien lea lo que escribo, pero para mí pensar en esa niña de 13, 14 o 15 años o en el muchacho que mandaba mensajes todos los días, es suficiente saber que yo puedo darles el apoyo que necesitan

Quizá hablando monetariamente no tenemos un pago pero para mí es suficiente entrar a Facebook y ver a las personas compartiendo. Se siente muy chido ver que un autor comparte su biografía y en sus comentarios 20 o 30 mensajes dicen: “No manches, yo sabía que lo ibas a lograr”. Yo lo siento muy padre y hasta como si me lo estuvieran diciendo a mí, ¿no? Para mí es decir: “aquí está, es el sueño y a lo mejor no fue el mío pero va a ser el de alguien más”. 

Bruno

Una de las cosas por las que me enamoré del diseño editorial es por cómo se ve el libro y cuando estoy maquetando…no sé si recuerdan cuando leían libros de primaria que de repente se distraían con caminitos en los párrafos. Eso es una mala edición y ahí comencé a ver que al poner ciertas imágenes, también al lector le dan una idea del texto o lo encaminan al texto.

Eso me interesa porque la ventaja de la revista sobre los libros es que tienes imágenes que te pueden guiar y cambiar por completo la perspectiva del texto o, en su defecto, generar un giro dramático que no esperabas; que tú con la imagen esperabas una cosa y el texto te lleva a otra. Eso me hace sentir bien porque he recibido comentarios de que les gusta eso, que el autor logra expresar lo que quería decir gracias a cómo está diseñado. 

Otra cosa que me gusta es cuando agradecen. En cierto modo se me hace extraño, porque dices: “¿por qué?  El texto es tuyo”, pero se siente chido. Me emociona y se siente, como dice Paulina, como vivir un logro a través de alguien más.

¿Hay algo que ustedes quieran compartir?

Paulina

Creo que hasta ahora ha sido un camino interesante. No sé, reitero, cuando yo entré a la carrera mi idea de lo que iba a ser dentro de era totalmente distinta. Incluso todavía ahorita no sé qué estoy haciendo, tengo que admitirlo, pero creo que se ha vuelto interesante. Yo nunca me visualicé haciendo una revista y esa es la parte bonita. Ver qué más nos da y no hablando de algo tangible sino abierta a las experiencias que puedan venir alrededor de esta

Bruno

Yo tampoco me imaginé esto, que creciera tan rápido. Mira, si alguien de los escritores lee esto solo darle las gracias. Qué chido. Que sigan descargando la revista, se siente bonito. 

Nuestro objetivo es ser una revista reconocida de novela de terror y novela negra para todos los hispanohablantes, lo más conocidos posible, porque si somos muy conocidos también los autores se van a conocer. 

Paulina

Queremos ser un referente, al menos esa es la idea. Al final del día ninguno está titulado así que hasta cierto punto podemos decir que somos dos estudiantes queriendo hacer algo distinto

Revista "Sangría": ¿Cómo participar?

"Sangría" acepta narración, microrrelato, poesía, reseña, ilustración y fotografía en sus colaboraciones. Si te gustaría dar a conocer tu trabajo, puedes seguir el proyecto en sus redes sociales y estar al tanto de su nueva convocatoria. 

Los tres números de la revista "Sangría" están disponibles para su descarga en https://revistasangria.com.

Además, este proyecto literario acepta donaciones para continuar creciendo. 

CM

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