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Sábado, 14 de Diciembre 2019

Reina de una nación

Con “La Nación de las Bestias”, la escritora y pintora tapatía se desenvuelve como a ella le gusta, en los terrenos que conoce y con una trama hecha para sacudir los miedos

Por: Mario Castillo

Obra. Mariana Palova explora una fantasía urbana oscura, cuyo mensaje final busca llegar a todo el mundo. CORTESÍA

Obra. Mariana Palova explora una fantasía urbana oscura, cuyo mensaje final busca llegar a todo el mundo. CORTESÍA

La mezcla de fantasía juvenil y magia oscura para resolver la cuestión sobre cuál es la verdad que une a todos los mitos, creencias y leyendas de la humanidad, está en el libro “La Nación de las Bestias” de la escritora jalisciense Mariana Palova -nacida en 1990-. Una joven llena de inquietudes que con la idea de escribir una obra sobre misticismo pero dirigido a un público juvenil adulto, es que fue gestando esta “nación” desde el año 2012 y que hoy tiene una gran legión de seguidores, cuya expansión ha ido abarcando a más lectores ahora gracias a la publicación de Gran Travesía de Editorial Océano.

Se trata de un libro hecho 100% por ella, cuyo esfuerzo se ve recompensado al ser publicada una nueva edición de su obra, la primera de una saga, a lo que ella nos comparte cómo ha sido este proceso.

-¿Cómo nace la inquietud para escribir “La Nación de las Bestias”? Un libro en el que se mezclan tus gustos literarios, pintura y alquimismo.

-Yo he sido artista desde hace 10 años y todo mi trabajo siempre ha estado enfocado a la fantasía; entonces mis cuadros tienen mucho sobre seres fantásticos, mitológicos, al mismo tiempo tengo todo este tiempo estudiando alquimia y ciencias ocultas, porque siempre me ha gustado mucho el simbolismo. La mitología de diferentes partes del mundo también me ha interesado. Digamos que mi carrera siempre ha estado enfocada por este tipo de temas, fue entonces que decidí retomar la escritura porque quería publicar un libro antes de los 30 años.

-En un principio este libro fue auto-publicado, ¿cómo fue el proceso para llegar a imprimir tu obra y qué consejo le darías a quienes intentan transitar por este camino?

-Cuando comencé a escribir, solamente lo hice para sacarme esa espinita por esta fuerte pasión y adrenalina por hacerlo. Todo sucedió de manera inesperada, como el conseguir contratos con editoriales, pero lo único que yo quería es hacer mi libro bien editado, con una buena portada, yo me encargué de todo. Pero siento que si quieres publicar un libro por tu cuenta, necesitas ser muy disciplinado, tener la idea de qué es lo que estás buscando con tu libro desde el armado de la portada, la maquetación, el diseño y si tienes que invertirle, ni modo, porque si en este mundo de la auto-publicación lo haces mal, eso alimenta un estigma de que los auto-publicados pues no lo hacen bien.

-¿Cómo se aborda a una editorial del tamaño de Océano para que pudiera respetar tu esencia?

-Océano ha sido un gran aliado, trabajé con un equipo de dos editores. La editorial siempre fue respetuosa de mi trabajo artístico y siento que ha sido maravilloso que ellos sean tan abiertos porque realmente no hubo dificultades. Mi portada ya funcionaba porque era una de las cosas que a los lectores ya les gustaba, de hecho fue un fenómeno raro, ya que las grandes editoriales hacen lo que ellos consideran que es mejor, pero confiaron mucho en mi trabajo y eso fue increíble, a lo cual estoy muy agradecida.

-En la historia haces un viaje que va de Nueva Orleans hasta la India y el Tíbet. Tanto los lugares como los personajes principales ¿qué conexión tienen con tu vida?

-Es profunda la conexión, es la historia de un chico (“Elisse”) que no tiene nacionalidad, nosotros sabemos que ha estado en esos lugares, pero él no sabe dónde nació. A veces me he sentido como él, porque yo soy de Guadalajara pero tengo 20 años viviendo en Aguascalientes y entonces las mismas personas no saben dónde encajarte, que si eres tapatía, que si eres hidrocálida; fue una especie de reflejo. También los personajes que son budistas o inclinados a la cultura tibetana son referentes míos porque yo estudié budismo muchos años y mis maestros son tibetanos, quienes a su vez huyeron del Tíbet tras la invasión de China y se refugiaron en India… Entonces todas esas cuestiones culturales me han empapado toda mi vida. También he vivido en Estados Unidos y esas conexiones las he arrastrado todo este tiempo para aterrizarlas en esta historia.

-A la hora de abordar las culturas, religiones, mitos, leyendas, etcétera, ¿cómo fue ese camino de investigación para empaparse de elementos y colocarlos en esta historia?

-Siempre me ha gustado la diversidad humana. Siento que es una de las cosas más importantes que tenemos como raza y siempre quise leer algo que estuviera relacionando esto con una historia de fantasía juvenil, pero nunca lo había encontrado a la magnitud que yo lo estaba buscando, entonces el hecho de ponerme a investigar culturas en las que yo no estaba tan familiarizada como la haitiana, el vudú de Nueva Orleans, fue desafiante pero también muy satisfactorio porque me daba cuenta que había nexos que todos teníamos con todas las culturas y religiones. Nunca me he cerrado ni tengo prejuicios para aprender, pero siempre fui respetuosa y objetiva, por lo que necesité mucha introspección para poder describir lo que iba aprendiendo y documentarme. Para documentarme, por ejemplo, tuve que viajar a Nueva Orleans, donde conocí a una persona cuya familia lleva ya siete generaciones practicándolo, fue muy revelador.

-Interiorizar y descubrir el mundo interno es algo que llevas tiempo explorando.

-Mi trabajo plástico siempre se ha tratado sobre el autodescubrimiento, mis obras son una exploración sobre mis pensamientos, mis sueños e incluso sobre las peores partes de mí, y leer me ha ayudado a desarrollarme como artista y escritora, pero en el fondo creo que escribir es lo que más me ha explotado esa vena del autodescubrimiento. A veces puedo sentarme frente a la computadora y pasarme tres horas escribiendo cosas que nacen espontáneamente.

-Tienes en la mira la segunda parte de “La Nación de las Bestias”, ¿qué sigue para esta saga?

-Son cuatro libros, el segundo lo tengo ya casi terminado, tengo dos años trabajando con él (desde que saqué el primer libro), hay que apoyar mucho el primer libro para que podamos sacar el segundo, pero tenemos mucha esperanza. Dependerá de los lectores para ver cómo reciben a “La Nación de las Bestias”, aunque no es seguro que la segunda parte se publique en este 2019.

-Por último, ¿con este libro, qué clase de “nación” le estás dejando al mundo?

-El principal mensaje de “La Nación de las Bestias” es: Mientras más diversos y diferentes somos, más fuertes somos cuando nos unimos. Porque el mensaje más fuerte que nos deja “Elisse” y su familia en este libro es que respetemos nuestras diferencias.

Toma nota

¿Quién es Mariana Palova?

Es una alquimista entusiasta a quien, de vez en cuando, le gusta hacer algo de magia. Ha dedicado su vida a una constante búsqueda de su personalidad, lo que la ha llevado a convertirse en escritora, artista y criatura del bosque. Con una especial debilidad por la naturaleza, los lobos, el ocultismo y la música folk, su trabajo visual ha sido mostrado en más de 70 exposiciones alrededor del mundo. Hoy en día, sueña con conseguir una pequeña cabaña en Alaska y vivir feliz por siempre rodeada de sus libros y obras. -Océano.

El dato

Sobre Mariana Palova

Visita la página lanaciondelasbestias.com donde podrás encontrar más sobre la autora, su arte y hasta la banda sonora de esta obra literaria. A partir de esta semana se presentó la edición en tapa dura de este libro, la cual se puede adquirir en prácticamente todas las librerías como Gandhi, Sanborns, Gonvill, El Sótano, El Péndulo, entre otras. Consulta su página Facebook.com/MarianaPalovaArtwork y con el hashtag #LNDB.

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