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Jueves, 12 de Diciembre 2019

Poesía entre jaracandas

De regreso a la feria, el escritor Alberto Ruy Sánchez explora el camino de la poesía visto a través del filtro de la naturaleza, los colores vibrantes y los suspiros del pasado

Por: El Informador

Alberto Ruy Sánchez. El autor presenta en la FIL el texto “Dicen las jacarandas”. EL  INFORMADOR/G. Gallo

Alberto Ruy Sánchez. El autor presenta en la FIL el texto “Dicen las jacarandas”. EL INFORMADOR/G. Gallo

Escribir desde la sorpresa es una constante para Alberto Ruy Sánchez, quien ha desarrollado esa habilidad de ver más allá de lo cotidiano y transformar esas miradas en literatura pura.

En su regreso a la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, Alberto Ruy Sánchez trajo consigo novedades de escritura con “Dicen las jacarandas”, un batallón de poesía en la que interpreta y pone en diversas perspectivas la maravilla de las jacarandas, de ese follaje violeta que en cada primavera colorea a las calles mexicanas.

La relación de Ruy Sánchez con la naturaleza y la sorpresa que ésta ocasiona no es nueva y basta con recordar obras pasadas, entre ellas “Los jardines secretos de Mogador: voces de la tierra”, en el que explora las entrañas de las raíces, esa esencia orgánica y eterna.

A través de “Dicen las jacarandas”, Ruy Sánchez lleva al lector por un recorrido de escenas coloridas, a descubrir el reino de la naturaleza con algo que pareciera tener fecha de caducidad por su propia naturaleza, pero que al contemplarla y prestar más atención logran traspasar la infinidad para inmortalizarse en escritura.

“Más que una inspiración es como una atención sostenida sobre las jacarandas y como en todos mis libros hay una narración. El cuento que comparto es la historia que comienza cuando ellas aparecen con un asombro y cómo éste se convierte en una especie de lenguaje que nos está hablando mucho de lo que somos, de lo que queremos y lo que quisiéramos”.

Ruy Sánchez puntualiza que la jacaranda tiene ese detonante de maravilla y fantasía por sí sola, por su forma, su color, por su caduca duración desde su nacimiento hasta su inevitable caída al piso, estampas que se potencializan cuando se suman otros factores igual de naturales y orgánicos como el viento, el amanecer, las sombras, cuando florecen en el bosque, cuando se resiste en abandonar su rama.

“Esas jacarandas se van convirtiendo en una especie de compañeras de los rituales del asombro durante los meses en los que están presentes. Al final hay un deseo, una creencia en que si fuéramos más atentos y cuidáramos más a las jacarandas, seríamos mejores ciudadanos. Hay algo que parte desde la naturaleza de la jacaranda como amanecer, la jacaranda como el árbol, hasta el amanecer, el uso del lenguaje y la política urbana”.

De nada sirve la contemplación si no se experimenta y eso es fundamental para que Ruy Sánchez enfrente la primera hoja en blanco cuando las palabras comienzan a revolotear en su mente.

“Siempre he tenido esa relación y atención con las jacarandas, pero hasta que me puse a escribir el libro se convirtió en poesía. Para mí el punto de partida siempre es la experiencia, es el momento de haberlas vivido y gozado. El asombro ante la naturaleza es parte de las maravillas que la vida te ofrece”.

¿Por qué apostar por la poesía para deshojar la plenitud y cotidianidad de las jacarandas? La respuesta es simple: la poesía también sorprende desde su proceso de escritura y hasta que llega a los ojos del lector.

“La poesía en sí misma es una abstracción, es el instrumento para la sorpresa. La poesía es lo que te permite no solo comunicar la sorpresa, sino se convierte en la sorpresa misma (…) creo que siempre hay nuevos jóvenes, creo en ellos. No me sorprende que haya nuevos jóvenes que sean buenísimos, que sean mejores que los anteriores y que todos estén buscando su camino, eso me alegra mucho, me parece al natural”.
 

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