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Viernes, 24 de Mayo 2019

Nuevas miradas a la literatura policiaca y de terror

El escritor Bernardo Esquinca pasó por la Librería Carlos Fuentes para presentar su novela “Las increíbles aventuras del asombroso Edgar Allan Poe” (Almadía), al lado de Mariño González

Por: Jorge Pérez

Autor. Bernardo Esquinca se mueve en terrenos de Edgar Allan Poe para resolver uno de sus acertijos literarios. EL INFORMADOR / G. Gallo

Autor. Bernardo Esquinca se mueve en terrenos de Edgar Allan Poe para resolver uno de sus acertijos literarios. EL INFORMADOR / G. Gallo

Esta nueva publicación de Bernardo Esquinca titulada “Las increíbles aventuras del asombroso Edgar Allan Poe” retoma un personaje central dentro de la literatura policiaca y de terror, pero que se remite a un episodio poco conocido de su vida. Del origen de este texto, Bernardo platicó en entrevista, previo a la presentación: “Era algo que no me había planteado hacer. Hay novelas que uno tiene muy claro. Esta novela surgió de una manera muy espontánea, me pidieron un día un texto sobre Poe para una revista, venía un aniversario de Poe. No quise escribir lo que ya mil veces se ha escrito: es un personaje muy querido, muy estudiado, muy analizado, muy leído. Prácticamente no hay un ámbito que no se sepa de su vida, es difícil dar con algo así. Di con un dato de cuando Poe hizo de detective en la vida real: cuando vivía en Nueva York asesinaron a una empleada de una tienda de tabaco, muy querida, apreciada, muy bella y con mucho carisma. La violan, la asesinan, la arrojan al río Hudson: su crimen conmocionó a la sociedad. Nunca encontraron al asesino, Poe hizo un cuento para intentar resolver ese acertijo. Ese fue mi artículo, pero di con muchos datos de su vida, como cuando estuvo en Charlottesville, la universidad que fundó Jefferson: era una universidad muy peculiar, los estudiantes metían prostitutas, se emborrachaban, apostaban, tenían esclavos, se batían en duelo, atentaban contra los maestros, robaban cadáveres. Podía imaginar cómo fue ese año que pasó allí, tomando en cuenta su personalidad y el contexto”.

Originario de Guadalajara y afincado en la capital del país desde hace años, para Esquinca la urbe ha sido otro motor de su literatura: “En la saga que tengo, la saga Casasola; van cuatro libros, ya preparo el siguiente, el motivo ahí siempre ha sido la Ciudad de México, el gran personaje de la saga. Soy de acá, pero llevo 15 años en la Ciudad de México, tuve un proceso de enamoramiento de la ciudad, irla descubriendo, era un cambio muy fuerte. Cuando entré a trabajar al Museo Nacional de Arte en 2007 ya me metí al centro, tuve que usar el metro, fue un cambio importante: hay un antes y un después en mi obra. El influjo de la Ciudad de México es muy fuerte en mi vida y mi obra, lo utilizo como un personaje, no solo como un marco: las historias no podrían ocurrir en otra parte del mundo. En “Toda la sangre”, la segunda novela, hay un asesino serial que recrea ritos prehispánicos de sacrificio humano y utiliza las ruinas del Templo Mayor, las ventanas del Antiguo Palacio del Arzobispado: es una novela que no podría ocurrir en otra parte del mundo”.

Con las novelas “Inframundo”, “La octava plaga” y “Toda la sangre”, entre otras, y las colecciones de cuentos “Los niños de paja”, “Demonia” y “Mar negro”, Bernardo ha explorado las fronteras de los géneros del terror, el policiaco y lo fantástico. Sobre esa característica de su prosa, el autor comentó: “Me gusta hacer mezcla de géneros. Como lector lo disfruto mucho, las posibilidades se expanden, es mucho más rico. Me gusta hacer una mezcla, sobre todo en las novelas, donde hay una esencia de novela policiaca, siempre hay un misterio por resolver, pero fusionado con la literatura de terror y la fantasía: que tenga diversas capas. No me interesa imitar la realidad. Ha sido algo natural, aunque sí me lo he propuesto no siento que lo esté forzando, porque sí hay conexión. Tanto lo policiaco como lo fantástico y el terror buscan reinterpretar la realidad. Sobre todo lo fantástico y el terror, porque tienen un ángulo bastante oblicuo del abordaje de la realidad, porque se habla en apariencia de cosas imposibles. El policiaco bordea más lo real, pero explora el lado más oscuro de la sociedad. Es natural que el terror congenie con lo policiaco. Curiosamente no es muy común que se haga esta mezcla, John Connolly la hace, pero me parece una mezcla irresistible”.

Influencias en su andar

A propósito de la mención de otros escritores, además del propio Poe, Bernardo compartió sobre sus gustos e influencias en la literatura: “Son muchos, Edgar fue el primer escritor que leí con mucha devoción en mi adolescencia, pero hay otros muy importantes. Hay un libro que fue clave, ‘El libro de la imaginación’ de Edmundo Valadés, es una recopilación de relatos cortos de todas partes del mundo, con un enfoque en lo fantástico, los fantasmas, lo macabro: desde Bradbury hasta Francisco Tario. Amparo Dávila también, hablando de mexicanos: es la gran maestra del terror en México, está siendo revalorada ahora. James Ellroy ha sido una gran influencia, Rubem Fonseca, que hace unas novelas policiacas muy originales. Stephen King, John Connolly, Mariana Enríquez, Liliana Colanzi, Mónica Ojeda. El espectro es amplio. Mi máximo vudú literario es JG Ballard, me obligo a dejar de leerlo porque su influjo es muy grande en lo que hago y luego empiezo a imitarlo. ‘Belleza roja’ es un homenaje a JG Ballard”.

En cuanto a la nueva literatura que lo ha sorprendido, Bernardo compartió: “Estoy totalmente descolocado con una escritora muy joven, Mónica Ojeda, que nació en 1988 en Ecuador. Se consiguen sus dos novelas, ‘Nefando’ y ‘Mandíbula’. Es una revolución en lo que está escribiendo, ligado al terror, sus libros son artefactos narrativos sumamente complejos pero fáciles de leer, nos abisma en profundidades muy negras, con un trabajo brutal en el lenguaje. Es el siguiente paso, es el futuro. Recomiendo mucho que la lean, también a Mariana Enríquez y a Liliana Colanzi. Las mujeres traen la vanguardia, por lo menos en el ámbito de Hispanoamérica”.

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