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Martes, 23 de Julio 2019

Navegar en las múltiples facetas de la escritura

El autor mexicano José Miguel Tomasena vuelve a lanzar su colección de cuentos “¿Quién se acuerda del polvo de la casa de Hemingway?”; además, colabora en documentales

Por: El Informador

El escritor afirma que su formación periodística lo ayudó a ser conciso y expresivo. EL INFORMADOR / A. Camacho

El escritor afirma que su formación periodística lo ayudó a ser conciso y expresivo. EL INFORMADOR / A. Camacho

El escritor mexicano José Miguel Tomasena publicó en la editorial tapatía Paraíso Perdido su colección de cuentos “¿Quién se acuerda del polvo de la casa de Hemingway?”, merecedora del Premio Nacional de Cuento San Luis Potosí en su edición 2013.

Con una diversidad de temas, al igual que de estilos, el autor explora desde diferentes puntos de vista dichas temáticas, como la violencia, presente desde el primero de los cuentos: “Es un tema que me interesa, la violencia cotidiana, de todos los días que no necesariamente la experimentamos. En México hay una sensación de que todo puede explotar en cualquier momento. Viviendo fuera del país se siente un poco más al volver. Me interesa trabajarlo narrativamente porque es interesante”, comentó en entrevista.

El tema se maneja con diferentes perspectivas: “Es el encuentro de unos personajes que han perdido a sus hijos en distintas situaciones. Leí algunos testimonios de excombatientes. Es un tema recurrente en el cine y la literatura: la gente que vuelve de lugares terribles, me parece interesante narrativamente. En el cuento contrasta con el encuentro de otro hombre que ha perdido a su hijo en otras circunstancias… Me interesaba la mirada del padre”.

En ese cuento se menciona la fe y su pérdida, otro tema recurrente en la escritura de Tomasena es el “de qué tanto lo que creemos nos mueve a cambiarnos, a intentar cambiar al mundo, o qué tanto sirve como justificación para la injusticia y el poder”.

Este abanico temático surge por los intereses literarios de José Miguel, de una manera natural: “Son temas medio inconscientes, no es que lo piense. Son el tipo de temas que me llaman la atención, tienen que ir por allí. Al trabajarlos me interesa pulir las palabras, comprimir el lenguaje: resulta que así estas cosas resaltan más. Se dramatiza más al trabajar más las frases que retratan una situación violenta o tensa”.

Pulir y comprimir

Previamente, el autor publicó la novela corta “La caída de Cobra”. Este género y el cuento están enlazados por esa brevedad, una de las “Seis propuestas para el próximo milenio” de Italo Calvino: “Pulir y comprimir van de la mano de la brevedad: Me gusta mucho ese texto de Calvino. El cuento con el que empieza, el del anillo, un viejo cuento de la tradición oral”.

Al igual a cómo se manifiestan sus temas, la forma breve es también inherente a su manera de escribir: “Es una mezcla: siempre he escrito en paralelo a otros trabajos, como reportero, como editor y ahora como investigador universitario. En el periodismo hay poco espacio y mucho que decir: mi formación periodística me ha ayudado mucho a comprimir y comprimir, ser muy conciso y expresivo. No me interesa la brevedad como tal, sino la expresividad. Que cada palabra esté cargada de todo el sentido posible, que no esté de adorno. Es una especie de mezcla entre maldición y voluntad: me cuesta mucho extenderme, sostener proyectos de largo aliento (novelas que he intentado). No me puedo expandir mucho, es una especie de límite. Hago de la debilidad, del defecto, una virtud”.

Tradición literaria

La mención de Hemingway en el título del libro no es casualidad: “Me siento identificado con la tradición de Chejov, Hemingway, Carver, Tobias Wolff, Alice Munro en algún sentido, aunque ella es más extendida. Son historias en las que aparentemente no pasa nada, donde todo está tranquilo pero por debajo hay grandes tensiones y grandes dramas. Piglia lo decía en su ‘Tesis sobre el cuento’: hay una segunda historia que nunca se cuenta, es la que se calla pero desde el fondo mueve el artefacto narrativo”.

Partiendo desde el periodismo, Tomasena llegó a la literatura gracias al gusto y a un taller donde descubrió que sus historias podrían impactar a los lectores: “Me quedó más claro que podía escribir en un taller de Vicente Leñero. Leí algo que había escrito y me aplaudieron, conseguí que la gente que estaba allí se emocionara. Fue la primera validación externa de que lo que hacía no estaba tan mal. A partir de allí me empecé a obsesionar, a tomármela más en serio. Estudié en España un máster en escritura creativa, allí leí a muchos de los cuentistas más sistemáticamente. A Salinger, que sus ‘Nueve cuentos’ me parecen mejores que ‘El guardián entre el centeno’, me parecen geniales. Me fui clavando”.

En ese sentido, “¿Quién se acuerda del polvo de la casa de Hemingway?” resulta una manifestación de esos años de aprendizaje como escritor: “Estos cuentos recogen muchas tentativas que hice, exploratorias: hay distintos temas, distintos tonos y juegos con registros diferentes. Es un periodo de mi formación literaria, de 2007 a 2011 cuando los agrupé e hice una selección”.

Actividades paralelas

Además de su actividad como escritor y periodista, el autor es investigador. Actualmente realiza una tesis doctoral sobre booktubers y su nuevo modelo de difusión de la lectura: “Espero que se convierta en un libro sobre la circulación de la literatura en redes digitales y comunidades de lectores en línea”.

Otra faceta de escritura es la que lleva a cabo con su compañera Alicia Calderón, cineasta, con quien ha colaborado en el documental “Retratos de una búsqueda”, sobre madres de desaparecidos durante la narcoguerra. Ahora están en la parte final de “Dibujos contra las balas”, “sobre niños en contextos de violencia y lo que algunas mujeres hacen para intentar salvarlo”.

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