Jueves, 02 de Febrero 2023

Mónica Lavín, aliada de la memoria familiar

La escritora lleva a su público a un viaje hacia sus recuerdos y su pasado, al presentar su más reciente novela, titulada “Últimos días de mis padres”

Por: El Informador

La autora presenta en “Últimos días de mis padres” un trabajo donde los recuerdos, reales y ficticios, van de la mano. EL INFORMADOR/ A. Camacho

La autora presenta en “Últimos días de mis padres” un trabajo donde los recuerdos, reales y ficticios, van de la mano. EL INFORMADOR/ A. Camacho

Sumergirse en el pasado puede ser un camino de confrontación y dolor, pero para la escritora Mónica Lavín no hay mejor forma de reconciliarse con el tiempo que no volverá que haciéndose aliada de la memoria, reviviendo aquello que vio, escuchó y sintió en carne propia, pero también dialogando y abrazando a los testimonios ajenos, a las voces que, desde otra perspectiva, tienen otra parte de su propia historia, o de lo que ella cree que realmente pasó.

Con esta premisa es como Mónica Lavín presenta a los lectores la que es su más reciente novela, “Últimos días de mis padres”, en la que propone diversos viajes al pasado, por un lado el duelo por perder a sus padres y los agitados días al pie del hospital, y por otro, explorar la vida y legado de sus progenitores como individuos, con sus sueños, aciertos y decisiones propias más allá del hogar que formaron, en un trabajo íntimo y profundamente emotivo.

“Este libro se impuso, no fue un libro que yo busqué”, apunta la también escritora de “Yo, la peor”, al referir que a escasos meses de que la pandemia se detonara en México en 2020, comenzó con la escritura sin saber realmente cuál sería el punto final de este retrato familiar que, tras varios meses de llegar a las librerías, ha sido abrazado por los lectores que se han identificado con el viaje retrospectivo de la propia autora.

No le había dado tiempo a recapacitar qué era perder a los padres, a pesar de que mis padres eran mayores. La pandemia hizo que encontrara una forma de escritura, porque pude estar dialogando con mi memoria, porque este libro es un diálogo con la memoria reciente y la que, por asociación con ciertos temas y momentos del hospital, venía a cuento. Ese silencio al que nos obligó la pandemia, fue una sensación muy íntima”.

Un tesoro propio

De manera sigilosa y celosa de su propia memoria, Mónica confiesa con humor y orgullo haber guardado el secreto de lo que sería “Últimos días mis padres”, y aunque el intercambio de anécdotas siempre está latente entre su familia, se aventuró al reto de hacer su propia versión de lo que ella creé fue la niñez, juventud y vida adulta de sus padres, confiesa con una sonrisa.

“Cada quien tiene su propia experiencia. La memoria no es un documento, la memoria es la invención de la memoria. Mi hermano pensaba que tal cosa era así, yo pensaba que era así, entonces hubiéramos hecho un monstruo de tres cabezas pensando en nuestros padres. Yo defendí el silencio de mi proyecto, porque no sabía bien cómo era”.

Mónica Lavín, quien ha cosechado distinguidos galardones como el Premio Nacional de Literatura Gilberto Owen por “Ruby Tuesday no ha muerto”, enfatiza en los aprendizajes personales y literarios que le brindó “Últimos días de mis padres”, pues nunca había hecho una novela tan basada en su memoria más profunda dando entrada libre de paso a la ficción.

“Ya estás en el territorio de la ficción desde cómo eliges contarlo, era un trabajo con la memoria personal y con el dolor. No es que lo disfrutara, pero lo fui disfrutando. A veces me dolía muchísimo, porque recuperaba, que es la maravilla de la escritura, hasta el tacto de las manos de mi madre, pero es un enorme privilegio que la escritura me está permitiendo estar en el tiempo que ya pasó”.

CT

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