Viernes, 23 de Febrero 2024

“El caso Alaska Sanders”: Una novela “con los pies en la tierra”

La narrativa de Joël Dicker parte de “La verdad sobre el caso Harry Quebert”, que a una década de su lanzamiento al fin tiene su secuela con este nuevo libro

Por: Ricardo Solis

El primer libro puso en el ojo del huracán literario a Joël Dicker, con un impacto en al menos 15 millones de lectores. JEOSM/Jöel Dicker

El primer libro puso en el ojo del huracán literario a Joël Dicker, con un impacto en al menos 15 millones de lectores. JEOSM/Jöel Dicker

Casi una década después de la publicación de “La verdad sobre el caso Harry Quebert” (2012), llega a las librerías “El caso Alaska Sanders” (Alfaguara, 2022), la esperada secuela de la novela que convirtió a Joël Dicker en un fenómeno literario global, traducido a 42 idiomas y con más de 15 millones de lectores; en esta nueva entrega, el autor recupera a Marcus Goldman, al sargento Perry Gahalowood y a Harry Quebert unos meses después del final de aquella primera novela. De acuerdo con esta historia, el cadáver de Alaska Sanders aparece el 3 de abril de 1999 al borde del lago de Mount Pleasant, una pequeña localidad de New Hampshire, y es la clave para una nueva investigación que, once años después de haber puesto en prisión a sus presuntos culpables, reúne de nuevo al escritor Marcus Goldman y el sargento Perry Gahalowood, quienes irán descubriendo quién era en realidad Alaska Sanders, con el fantasma de Harry Quebert como telón de fondo.

La trilogía imaginada

Hoy día, la novela lidera las listas de los más vendidos en Francia -donde la ha publicado la editorial que acaba de fundar el propio autor, Rosie & Wolfe- desde su lanzamiento y, como ha explicado el autor, es la historia que une la primera historia con Marcus Goldman y “El libro de los Baltimore” (2015), con lo que concluye un prolongado relato que, explica, “siempre imaginé que sería una trilogía”.

En este sentido, Dicker establece que las tres novelas “pueden leerse de manera independiente”, pero lo que dejó en claro es que “El caso Alaska Sanders” es un texto que “no quise escribirlo de inmediato, porque no quería que dijeran que me estaba aprovechando del éxito que entonces tuvo ‘La verdad sobre el caso Harry Quebert’, así que esperé algunos años”.

Un personaje esencial

Con respecto a Alaska Sanders, el narrador suizo refiere que “siempre es difícil explicar cómo opera la inspiración para crear algo”, y el nombre surgió de una búsqueda entre varios de ellos, “y Alaska tiene una parte atractiva, salvaje, de algo poco conocido; evoca además un territorio que me fascina desde la infancia pero, por supuesto, no es mi vida lo que cuento, aunque sí forme parte de las cosas que me gustan”.

Asimismo, el personaje funcionó para “ahondar en el mundo femenino”, explica Dicker, ya que su personaje “tiene un papel esencial en la trama; porque creo que las mujeres, como en la vida, son seres más fuertes que los hombres, aunque hoy día siguen teniendo que batallar más por todo, son más determinadas y van más lejos. Por eso Alaska fue un desafío importante”.

Procesos creativos

En opinión del escritor, en tanto su diversidad es notoria, “el control no funciona en la novela; me refiero a la ficción pura. En el caso de una novela como la mía, hay que dejarse ir, si el lector conecta es porque hay veracidad en los lugares (que son parte de mi experiencia, los conozco), los personajes son muy humanos y creíbles (porque el entorno lo es). Creo que se trata de una novela con los pies en la tierra, con un barniz muy humano”.

Por lo que toca al género negro y la novela policial, Dicker indica que llegó a ellas “a través de Ken Follett, pero tal vez él no aceptaría que hace esta clase de novela. Lo que creo es que el género policial ofrece el mayor espectro de posibilidades, casi ilimitadas, lo que con otros no ocurre, se pueden abordar muchos campos a la vez, como Agatha Christie o Conan Doyle, que crearon una atmósfera y sus personajes, un universo que va más allá de lo que uno vive. A este género no lo caracteriza la sofisticación de la intriga sino los personajes que logra crear”.

Eco y esperanza

De regreso a los personajes femeninos, el autor enfatiza que en Europa el índice de mujeres asesinadas o víctimas de violencia y abuso es grande, “por eso que aparezcan como víctimas en la historia no es anecdótico, refleja la realidad, ya que vivimos una situación insoportable en cuanto a feminicidios. ¿Por qué es importante tratar el tema? Por el eco que la novela tiene en los lectores. No se trata de asumir una actitud moralizante, porque no funciona, a los moralistas nadie los oye. En el eco está la fuerza de la literatura, porque hace que el lector sostenga una conversación consigo mismo”.

Y esta importancia del lector es, para Dicker, fundamental; “me reafirma la importancia de la literatura en el mundo, gracias a ella podemos escribir libros que nos permitan escucharnos los unos a los otros. Tengo lectores jóvenes que pasan mucho tiempo en redes en lugar de leer publicaciones serias, es inquietante. Siento que gracias a las novelas la gente puede formarse mejor, y eso me da esperanza”.

TOMA NOTA

Sobre el autor

Joël Dicker (Ginebra, 1985). El escritor suizo estudió Drama en París, pero volvió a Suiza donde estudió Derecho en la Universidad de Ginebra. Dicker ha desarrollado su carrera en lengua francesa, siendo ganador de premios como el Goncourt des Lycéens, el Lire o el Grand Prix de la Academia Francesa. Entre sus libros más conocidos se hallan “Los últimos días de nuestros padres” (2011), “La verdad sobre el caso Harry Quebert” (2012), “El Libro de los Baltimore” (2015) y “La desaparición de Stephanie Mailer” (2018).

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