Viernes, 23 de Febrero 2024

Acuarios y zoológicos en el Antropoceno

Es esencial comprender que estos lugares no buscan reemplazar los hábitats naturales, sino preservar la biodiversidad que queda

Por: M.C. Luis Roberto Robles Jiménez

Los acuarios y zoológicos del mundo no operan solos; forman redes de trabajo con científicos, autoridades ambientales y otros actores en la conservación. CORTESÍA/A. Rodríguez

Los acuarios y zoológicos del mundo no operan solos; forman redes de trabajo con científicos, autoridades ambientales y otros actores en la conservación. CORTESÍA/A. Rodríguez

La crisis climática y de biodiversidad que azota nuestro planeta se ha intensificado. Es un hecho irrefutable que las actividades humanas han llevado a la degradación de los ecosistemas, la extinción de especies y el cambio climático. La biodiversidad se desvanece a un ritmo alarmante. En este contexto, los acuarios y zoológicos emergen como actores fundamentales en la conservación de la naturaleza.

Están por cumplirse cuatro décadas desde que, Michael Soulé, el científico más influyente en materia de conservación, y sus colegas, publicaron un artículo que impactó en la forma de trabajar en los museos de ciencias naturales, acuarios y zoológicos planteando la urgente necesidad de ver a estos lugares como refugios seguros para especies amenazadas.

No obstante, surge un dilema: ¿es ético mantener animales en cautiverio? La respuesta no es simple. Aunque es innegable que los animales salvajes merecen vivir en su entorno natural, la destrucción de hábitats y la caza furtiva los han llevado al borde de la extinción. Aquí es donde los acuarios y zoológicos juegan un papel esencial. Sin embargo, surge otro dilema: En poblaciones cerradas tanto demográfica como genéticamente, ¿pueden estos centros brindar refugios temporales para esas especies mientras trabajamos en la preservación de sus hogares naturales? ¿Cuánto tiempo deben permanecer en estas arcas modernas?

Mantener especies en acuarios y zoológicos es una tarea ardua, implica enfrentar desafíos únicos, como proporcionar las condiciones adecuadas para el bienestar de las especies, procurar espacios para recibir ejemplares rescatados del tráfico ilegal y otras fuentes, enfrentar las dificultades de la reproducción y dar mensajes contundentes y claros de educación ambiental en sus exhibiciones y museografías. Es esencial comprender que estos lugares no buscan reemplazar los hábitats naturales, sino preservar la biodiversidad que queda. La conciencia pública es fundamental para cambiar el curso de la crisis ambiental. Estos lugares han evolucionado para ser más que exhibiciones de animales, se han convertido en centros de educación y conservación y deberán seguir evolucionando, expandir su enfoque para desempeñar un papel cada vez más importante en la búsqueda de soluciones ambientales y climáticas.

En la actualidad, los acuarios y zoológicos del mundo no operan solos; forman redes de trabajo con científicos, autoridades ambientales y otros actores en la conservación. Este enfoque colaborativo ha tenido éxitos notables, como el rescate del picote de Tequila, un pez endémico de Jalisco, México, que estaba al borde de la extinción en la naturaleza. Gracias a esfuerzos internacionales, esta especie ha regresado a su hábitat natural.

En nuestra ciudad, tenemos diversas opciones para vivir una genuina experiencia de acercamiento con especies que no podríamos conocer de otra forma. Los visitantes tienen la oportunidad de interactuar con algunos animales y aprender sobre la biodiversidad y a partir de esta experiencia se fomenta una mayor conciencia y aprecio por los seres vivos. Cada visita es una oportunidad para inspirar a las personas a cuidar, amar y respetar la naturaleza.

Para saber

Crónicas del  Antropoceno es un espacio para la reflexión sobre la época humana y sus consecuencias producido por el Museo de Ciencias Ambientales de la Universidad de Guadalajara que incluye una columna y un podcast disponible en todas las plataformas digitales.

Sobre el autor

Luis Roberto Robles Jiménez es oceanólogo y maestro en Ciencias en Oceanografía Costera por la Universidad Autónoma de Baja California. Es especialista en Cambio Climático desde la perspectiva de la paleoclimatología. 

Realizó trabajos de investigación del impacto del calentamiento y acidificación de la superficie oceánica sobre la calcificación de corales arrecifales de México. Ha sido profesor de Bachillerato y Universidad. Actualmente se desempeña como Coordinador de Investigación Científica en el Acuario Michin.

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