La experiencia de los latinos que nacieron o crecieron en Estados Unidos también ocurre lejos de los lugares que suelen asociarse con esta comunidad. En Nashville, Tennessee, un grupo de personas de segunda generación y de la llamada generación 1.5 construye su identidad entre distintas referencias culturales. Esa experiencia es el punto de partida de “Oye, We’re From Here Too”, cortometraje documental dirigido por el periodista cinematográfico tapatío Arturo Garibay y James Chaney, investigador y doctor en Geografía especializado en temas migratorios.La película, de 15 minutos, reúne anécdotas y reflexiones sobre el sentido de pertenencia de latinos que crecieron en el sur de Estados Unidos. El proyecto surgió a partir de una investigación académica que Chaney realizó durante años sobre esta comunidad y que Garibay conoció inicialmente como traductor.“Antes de la pandemia me contrataron para traducir una investigación sobre identidad de la comunidad latina en los Estados Unidos”, explicó Garibay en entrevista con EL INFORMADOR. El trabajo estaba destinado a presentarse en un congreso que finalmente fue cancelado. La investigación se publicó posteriormente, pero para el cineasta quedó como un material pendiente.Durante el confinamiento, Garibay recuperó el documento y volvió a leerlo. Entonces encontró en aquellas páginas una posibilidad cinematográfica.“Me acuerdo de esa sensación que tuve cuando hice la traducción de que había un documental adentro de esa investigación. (...) Ya en la pandemia, ocioso, encerrado, desenvolví esa investigación, la volví a leer y supe que definitivamente sí había aquí un documental y la adapté. Escribí una primera versión del guion y se la mandé al investigador original, que hoy es el codirector y productor del documental”.Ese investigador era James Chaney, académico que lleva más de dos décadas estudiando a las comunidades latinas de Nashville. Su interés había comenzado con la primera generación de migrantes, pero con el tiempo dirigió su trabajo hacia quienes nacieron en Estados Unidos o llegaron siendo niños.“Yo quería saber de su estimación y su identidad; estaba escribiendo artículos y solía ir a muchas conferencias, pero quería contar esa historia de otra manera”, señaló Chaney.La propuesta de Garibay permitió llevar esa investigación a otro formato. Chaney recibió una beca de su universidad para apoyar la realización del proyecto y ambos comenzaron a trabajar en 2021.Garibay destaca que el paso de escribir sobre cine a realizarlo implicó enfrentarse a un proceso que no podía controlar únicamente desde la teoría. El periodista se convirtió también en guionista, director y productor.“Ha sido muy interesante cruzar el umbral, pasar de ser alguien que escribe de cine a aventurarme a levantar un proyecto audiovisual. Todo el tiempo pensaba: ‘¿Qué estoy haciendo?’ Y entonces dije: ‘Necesitas dejar de sobrepensarlo y simplemente hacerlo’”.La película terminó su corte en abril de este año y comenzó entonces su recorrido por festivales. Su primera parada será dentro de la sección “Fronteras, migraciones y exilios” del XIV Encuentro Hispanoamericano de Cine y Video Documental Independiente “Contra el Silencio Todas las Voces”, que se realizará del 4 al 12 de septiembre, en la Ciudad de México.Después, el cortometraje llegará a Estados Unidos como parte de la sección oficial Tennessee Shorts del Nashville Film Festival -a realizarse del 24 al 30 de septiembre-, un certamen clasificatorio para el Oscar 2027 en las categorías de ficción, animación y documental. El documental se proyectará el 26 de septiembre, marcando el regreso del proyecto a la ciudad que sirvió como punto de partida para gran parte de la investigación de Chaney.Para el académico, presentar el proyecto en ese contexto representa también una oportunidad para mostrar una realidad que suele quedar fuera de las representaciones más conocidas de la comunidad latina.La película parte de una comunidad que vive una experiencia distinta a la de los latinos de otras regiones estadounidenses. Sus protagonistas son personas nacidas en Estados Unidos o que llegaron durante sus primeros años de vida y cuya relación con México u otros países latinoamericanos está marcada principalmente por sus familias y tradiciones.“Ellos están entre dos sociedades o dos mundos en realidad”, explicó Chaney. “Muchas de las personas que estaba entrevistando eran mis estudiantes, gente que yo conozco y los hijos de amigos en Nashville. Muchos de ellos no hablan español o no hablan bien y ellos me dicen que por un lado sienten que son parte de la comunidad, pero ellos los rechazan a veces o no los aceptan 100%. Ellos me dicen que no saben a qué comunidad pertenecen”.Esa tensión también atraviesa el título del documental. “We’re From Here Too” proviene de la investigación original y plantea una afirmación sobre pertenencia: quienes aparecen en la película también forman parte del lugar donde crecieron.Arturo Garibay explica que el título del proyecto se refiere justo a esa dualidad que viven los hijos de migrantes nacidos en Estados Unidos: “Son latinos de segunda generación. Nacieron allá, el idioma en el que aprendieron a hablar es el inglés, pero tienen todas estas raíces y este bagaje de carácter latino que permea en su cotidiano, en su identidad, en su sentido de pertenencia. Entonces creo que el título juega con esa dualidad identitaria de nuestros protagonistas”.La decisión de situar la película en Nashville también responde a una búsqueda cinematográfica. En lugar de recurrir a ciudades estadounidenses que suelen concentrar las representaciones de la comunidad latina, los realizadores trasladaron la mirada hacia Tennessee.“Es un estado muy blanco, una ciudad muy blanca, pero latinos hay en todo Estados Unidos, no nomás en Los Ángeles, Houston, Miami, Chicago y Nueva York. O sea, estamos everywhere”, agregó Garibay.Esa mirada también determinó la forma de contar las historias. En el documental, los entrevistados no aparecen frente a la cámara. Sus testimonios se escuchan mientras las imágenes muestran los espacios donde transcurre su vida cotidiana.“Es el espacio del supermercado, de la biblioteca, de la calle, de un partido de futbol”, explicó Garibay. “La otra parte de la propuesta es que tú vas a escuchar las voces en off contándote anécdotas individuales, pero nunca vas a ver a la persona que te lo cuenta. Al no ver nunca al individuo se construye esta sensación de que es una voz colectiva. Todas esas voces sueltas arman una sola voz, que es la voz de la comunidad latina frente a su sentido de lugar”.La noción que articula la película es el “sentido de lugar”, entendido como los lazos emocionales y culturales que las personas forman con el espacio donde viven. A partir de esa idea, el documental se pregunta si los latinos se sienten integrados a la sociedad que habitan y a la que contribuyen activamente o si, por el contrario, han sido colocados en sus márgenes.Para construir esa propuesta, los realizadores reunieron un equipo que incluyó a Horacio Alcalá como productor, Jordi Capó en la edición, Odín Acosta en el diseño sonoro y Joshua Uriel en la música.Uriel, quien fue alumno de Garibay, recibió la invitación para crear el score mientras el proyecto avanzaba hacia la postproducción. Para él, la música debía acompañar los distintos estados emocionales del documental.“Al momento de hacer la música pensé en apoyar más el sentimiento de cada escena que pasa en el corto documental. El corto documental es como una montaña rusa. Te muestra lo malo, pero también te muestra lo bueno”.El compositor desarrolló siete pistas con combinaciones de elementos electrónicos y acústicos. Una de ellas, construida alrededor de una guitarra, fue inscrita además en la competencia musical del Nashville Film Festival.La colaboración se convirtió en uno de los elementos centrales del proceso. Garibay reconoce que la realización de un proyecto cinematográfico requería apoyarse en especialistas de distintas áreas.“Todas las deficiencias que uno tiene, porque es real, es decir, no soy un cineasta, no soy un realizador, encuentran como un equilibrio gracias a gente como esta”, finalizó.“Oye, We’re From Here Too” es el primer cortometraje documental de Arturo Garibay y James Chaney. Sin embargo, la colaboración entre ambos continúa: este verano participaron en Incubadora GIFF con el proyecto de largometraje en desarrollo titulado “La estrella en la montaña”.PARA SABER“Oye, We’re From Here Too” es una coproducción entre México, Estados Unidos y España, una dimensión internacional que también se refleja en las distintas etapas de su realización.Preproducción: México. Rodaje: Tennessee, Estados Unidos. Postproducción: Guadalajara y Madrid, España.La producción contó con la participación de Norte Dieciséis Films, MTSU (Middle Tennessee State University) y The Aurora Project, además de la colaboración de los sellos tapatíos OA Sonido y El Hub.TOMA NOTAHoracio Alcalá - Producción, a través de The Aurora Project. Matt Andrews - Cinefotografía. Jordi Capó - Edición. Odín Acosta - Diseño sonoro. Joshua Uriel - Música original.Nota: The Aurora Project también aportó servicios de postproducción, entre ellos la corrección de color y las entregas finales.