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Así regresó la Crew-12 a la Tierra: Dragon, paracaídas y rescate en el océano (VIDEOS)

Luego de caso ocho meses en el espacio y miles de vueltas a la Tierra, la tripulación que llegó a la estación en febrero ha sido rescatada en el océano

La misión tripulada Crew-12 concluyó este jueves su estancia en la Estación Espacial Internacional (EEI) con el amerizaje de la cápsula Dragon frente a las costas de California. Después de 237 días en órbita, Jessica Meir, Jack Hathaway, Sophie Adenot y Andrey Fedyaev emprendieron el último tramo de un viaje que comenzó en febrero y que terminó con su recuperación en aguas del Pacífico.

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El regreso comenzó realmente varias horas antes de que la cápsula tocara el océano. El miércoles 7 de octubre, los cuatro tripulantes se prepararon para abandonar la estación y ocuparon sus lugares dentro de la nave Dragon que los había llevado hasta la EEI. Como parte de las operaciones previas, vistieron los trajes presurizados que utilizarían durante el regreso y cerraron la escotilla que comunicaba la nave con el laboratorio orbital.

El último adiós antes de abandonar la estación

La escotilla se cerró a las 6:05 de la mañana, hora del este de EU, marcando oficialmente el comienzo de las operaciones de retorno. Con la tripulación ya dentro de la Dragon, los equipos de control verificaron las condiciones de la nave, de la Estación Espacial y del área prevista para el amerizaje antes de autorizar la separación.

A las 8:05 de la mañana del 7 de octubre, la Dragon se desacopló de manera autónoma del módulo Harmony de la EEI. A partir de ese momento, Meir, Hathaway, Adenot y Fedyaev quedaron a bordo de una pequeña nave que comenzó su viaje independiente hacia la Tierra. La travesía duraría aproximadamente 27 horas.

La diferencia entre abandonar la estación y regresar a casa es importante: la Dragon no cae directamente desde la órbita. Primero debe modificar cuidadosamente su trayectoria para encontrarse con la atmósfera terrestre en el punto adecuado. Para ello, la nave permaneció en una trayectoria controlada mientras los equipos de misión vigilaban el estado de la cápsula y las condiciones meteorológicas en el Pacífico.

Durante ese trayecto, los controladores también mantuvieron comunicación con los astronautas. NASA había previsto retomar la cobertura completa del regreso poco antes de las maniobras finales, mientras la tripulación se aproximaba a la etapa más crítica del viaje.

De la órbita a la atmósfera terrestre

La maniobra decisiva llegó la mañana del 8 de octubre con el encendido de desorbitación. La Dragon realizó el llamado deorbit burn, una maniobra de propulsión que reduce su órbita y coloca a la cápsula en una trayectoria de reentrada atmosférica. NASA confirmó que la maniobra se completó como estaba previsto.

A partir de ese momento comenzó una de las fases más exigentes del regreso. La Dragon atravesó la atmósfera a gran velocidad y utilizó su sistema de protección térmica para soportar el intenso calentamiento producido durante la reentrada. La nave está diseñada para mantener protegidos tanto a los astronautas como los sistemas internos mientras atraviesa las capas superiores de la atmósfera.

Después de reducir considerablemente su velocidad, llegó el momento de desplegar los paracaídas. Los dos primeros, conocidos como paracaídas de frenado, debían abrirse aproximadamente a 18 mil pies de altitud, cuando la cápsula todavía viajaba a unos 350 millas por hora. Menos de un minuto después, a unos 6 mil pies, se desplegaron los cuatro paracaídas principales para reducir todavía más la velocidad antes de tocar el océano.

EL rescate después de casi cuatro mil vueltas a la Tierra

El amerizaje ocurrió a las 8:34 de la mañana, hora del Pacífico, frente a la costa de Los Ángeles, California. Con ello terminó oficialmente una misión de 237 días durante la cual los cuatro tripulantes recorrieron más de 100 millones de millas y completaron más de 3 mil 792 vueltas alrededor de la Tierra.

Pero tocar el agua no significó que la misión de recuperación hubiera terminado. Poco después del amerizaje, equipos especializados a bordo de un buque de recuperación se acercaron a la cápsula. Dos embarcaciones rápidas aseguraron primero la Dragon y comprobaron que se encontrara en condiciones adecuadas para continuar con la operación.

Una vez estabilizada la cápsula, el equipo de recuperación se preparó para elevarla hasta la cubierta principal del barco con los astronautas todavía en su interior. Este procedimiento permite sacar la nave del agua de manera controlada antes de abrirla y comenzar el proceso de extracción de la tripulación.

Tras abandonar la Dragon, los cuatro integrantes de Crew-12 fueron sometidos a revisiones médicas posteriores al vuelo. Después serían trasladados a tierra y posteriormente viajarían a Houston para continuar con los procedimientos posteriores a su misión.

El regreso cerró una misión que comenzó el 13 de febrero y que llevó a la EEI a cuatro especialistas de diferentes agencias espaciales. Jessica Meir y Andrey Fedyaev realizaron su segundo viaje al espacio, mientras que Jack Hathaway y Sophie Adenot debutaron en una misión orbital tripulada.

El legado del Crew-12 y la llegada del Crew-13

Durante su permanencia en la estación, Crew-12 participó en cientos de horas de investigación científica, además de labores de mantenimiento y caminatas espaciales. Meir completó cuatro caminatas espaciales y Adenot realizó tres, convirtiéndose en la primera mujer francesa en salir al exterior de la estación.

La continuidad de la presencia humana en la EEI quedó garantizada antes de su partida. La misión Crew-13 llegó al laboratorio orbital el 1 de octubre, permitiendo realizar el relevo entre ambas tripulaciones. De esta manera, la salida de Crew-12 no significó el abandono de la estación, sino un nuevo cambio de personal dentro de una operación que mantiene al laboratorio habitado de manera permanente.

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El amerizaje de Crew-12 muestra así la complejidad de regresar del espacio: cerrar una escotilla a cientos de kilómetros de la Tierra, separarse de una estación orbital, modificar la trayectoria, atravesar la atmósfera, desplegar varios sistemas de paracaídas y finalmente coordinar un rescate en el océano. 

Para los cuatro astronautas, fue el último capítulo de una misión de casi ocho meses; para NASA, SpaceX y sus socios internacionales, otra demostración de la tecnología necesaria para mantener los viajes tripulados entre la Tierra y la órbita baja.

Con información de EFE.

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