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Cuida a tu ropa del COVID-19

La ropa debe ser lavada después de haber tenido contacto con el exterior, así asegurarás estar libre de cualquier contagio

Las medidas de higiene para evitar la propagación del COVID-19 también deben aplicarse con rigurosidad en la manipulación y aseo de ropa de cama y prendas de vestir.

De acuerdo a la Organización Mundial de la Salud (OMS), la ropa de cama y prendas de vestir deben tener un lavado habitual con agua y detergente, y principalmente, no sacudirlas durante las operaciones previas al lavado, si es que está en condiciones normales y contraladas de aislamiento social.

En caso de estar contacto con personas o áreas de riesgo de contagio, hay que procurar utilizar guantes de goma no estériles para manipular las prendas para su lavado.

Esta acción debe partir desde un compromiso personal, especialmente si tienes la necesidad de exponerte fuera de tu hogar o área de aislamiento. Por ejemplo, si sales a surtir tus alimentos, procura acudir con ropa distinta a la que sueles utilizar para estar cómodo en casa, pues se recomienda apartar y de ser posible lavar inmediatamente esas prendas que estuvieron en el exterior.

Al ingresar a tu domicilio, procura designar y delimitar un área de aseo y desinfección, no solo para los productos y alimentos que llegan a tu hogar, aquí también debes asignar bolsas plásticas o algún tipo de recipiente en el que puedas depositar calzado y tus prendas para que puedan ser llevadas a tu área de lavado, evitando que las prendas tengan contacto con paredes, más integrantes de tu familia o caigan al suelo en el trayecto.

Antes de manipular o estar en contacto con otra persona o producto, asegúrate de aplicar gel desinfectante y/o lavar tus manos durante al menos 20 segundos y hacer énfasis en las uñas (de preferencia tenerlas cortas), palmas y zonas de huellas dactilares. Insiste a cada integrante de tu hogar y/o oficina que repitan esta acción cada que cambien, inicien o finalicen una actividad, aún estando dentro del mismo espacio.

Recomendaciones

  • Si tienes lavadora y ésta tiene opción de controlar la temperatura del agua, no olvides seleccionar la opción de agua caliente y si puedes configurar que esté de 60 a 90 grados centígrados, será una buena medida para reforzar el aseo de las prendas en el ciclo habitual de lavado.
  • En el caso de ropa de cama como edredones, sábanas, cubiertas, fundas de almohadas y cobertores más gruesos, procura lavarlos cada tres o cuatro días. Si vas a colocar un nuevo juego de sábanas en el colchón, primero haz el aseo pertinente el área como barrer o limpiar el polvo para que las partículas de suciedad no caigan sobre la nueva ropa de cama limpia.
  • Con ayuda de bolsas grandes, guarda la ropa que no estés utilizando en estos momentos. Esto te ayudará a evitar que se empolven y estén en contacto innecesario, al igual que el calzado y ropa interior que tampoco sean de uso constante.
  • Si está en tus posibilidades, compra o designa una toalla de uso personal para el secado de manos de cada integrante de tu familia.
  • Si no hay posibilidad de cambiarte el calzado al regresar a casa, procura limpiar las suelas con un trapo o toalla desechable a la que apliques jabón común (líquido) con agua o desinfectante antes de salir del área que se ha asignado para desinfectar.
  • Deja que cada prenda lavada seque por completo para poder guardarla. Evita dobleces cuando esté colgada para no generar o conservar humedad.

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