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Arte urbano para denunciar desapariciones

El colectivo Cabezas Cuadradas y la artista Florencia 'Fitz' Durán, se suman a la búsqueda de personas desaparecidas por medio del proyecto 'Los Murales de Lázaro'

GUADALAJARA, JALISCO (24/SEP/2017).- El arte ha oscilado entre ser un objeto puramente estético y ser un instrumento didáctico social, entre las corrientes que se inclinan por esta última opción, se encuentra el muralismo. Esta corriente artística apostó desde siempre por el contenido ideológico en pinturas de gran formato, su influencia en el arte posterior es indudable.

Florencia “Fitz” Durán admite tomar inspiración de dicha corriente nacida en México durante el siglo pasado, ya que “por medio de imágenes se hablaba a la gente; hay temas muy delicados, pero es importante que el mensaje llegue a las personas”. Así, recordando la intención social y política del muralismo, junto con investigaciones sobre las desapariciones, la artista uruguaya alzó la voz a través de su arte, para denunciar la desaparición de la joven Rocío Lozano, con un mural plasmado en el cruce de Lázaro Cárdenas y Avenida del Mercado.

Su obra retrata a la joven de 17 años, que desapareció el 30 de abril de este año, con una máscara blanca en las manos, pues “cuando alguien ya no vuelve a su casa parece convertirse en una imagen borrosa, o en un número más, un archivo más… entonces, ella se saca esta máscara, mirando fuerte al espectador, ‘en algún lado estoy’. Mientras que los personajes de atrás son un hombre y una mujer, con barritas que representan la censura, esta imagen es un signo universal a leer, en ojos y bocas; vienen a representar esa represión que hay, de nadie vio, nadie escuchó nada, no hay que hablar del tema porque a nadie le conviene”.

Los dos personajes secundarios de la imagen, el hombre y la mujer, dan la espalda a la joven principal, representando su posición de intencionada indiferencia: “están de espalda, no queriendo ver o tratando de ignorarlo, porque si a uno no le toca, entonces, se vuelve un tema que sólo pasa”. Mientras que la idea de la máscara blanca que sostiene Rocío, provino del proceso investigativo de “Fitz” Durán, “leí mucho sobre el tema, vi varias imágenes, de ahí se me ocurrió representar a esta chica Chío como el personaje principal, al frente de todos, con una máscara blanca, porque vi que hubo una manifestación con máscaras blancas con un signo de interrogación con pancartas con las caras de los desaparecidos”.

Hacer que se vea

Si bien la artista asegura lo complejo al abordar una problemática social creciente en el arte, no dudó en aceptar la propuesta realizada por el director del colectivo Cabezas Cuadradas, Yamir Ali Yedet, quien la acercó a la situación actual del país en relación con las desapariciones.

“Desde que comencé a hablar con Yamir, me interesó mucho poder hablar sobre el tema de los desaparecidos en México, él tiene una conocida (Rocío Lozano) que desde hace meses no vuelve a su casa, entonces estaba muy allegado a ese tema. Realmente quise aportar y decir algo al respecto. No es algo que debe ser aceptado. Mi muro habla especialmente sobre la censura, el miedo, el darle la espalda a una realidad que es muy fuerte”.

Para la artista, la indiferencia de los ciudadanos es una de las principales barreras para erradicar la problemática, por eso la colocó como expresión central; sin embargo, encontró retos para que este mensaje llegara directamente a los espectadores, “mucha gente no entendía la imagen, hasta que puse la frase ‘que mi búsqueda no te sea indiferente”.

Con el enunciado directo, espera que se provoque aunque sea una reflexión: “Es un tema sabido por todos, por lo menos que la gente se cuestione, sepa que se busca a alguien, que se habla de una indiferencia, entonces que lleve por lo menos a la conversación, y si esto deriva en algún tipo de acción, perfecto. Sacar los temas a relucir, es muy importante la reacción del pueblo, porque si no se hace nada, es un simbolismo de que esto se tolera, por más que esté mal, y cada vez se acostumbra más y son números muy grandes que deben ser algo intolerable, y esto se debe ver a través de la acción de las personas”.

Del cuestionamiento al diálogo, del diálogo a la acción, desde foros con autoridades hasta manifestaciones, ésa sería la cadena ideal que “Fitz” desearía que se provocara a partir de su trabajo; ella afirma que el pueblo debe comenzar a sacudirse para demostrar la inconformidad de vivir en un país donde tener miedo es el estado de ánimo diario.

 “Uno se debe manifestar, hablarlo, quejarse. Lamentablemente dependemos del Estado, de la policía, y si ellos no tienen los mismos intereses es muy difícil ver un cambio, pero tampoco hay que dejarse descansar, porque sería seguir tolerando. Cada uno puede hablar de eso, asistir a manifestaciones”.

Galería urbana

Cabezas Cuadradas, Gestión y Arte para la ciudad, comenzó con el proyecto “Conciencia Street Art”, en el cual se pretende pintar 12 muros en la avenida Lázaro Cárdenas, una de las principales venas transitivas de la ciudad, desde 2015.

Hasta ahora, han intervenido cuatro cruceros de dicha avenida: 8 de Julio, Cruz del Sur, Gobernador Curiel y Avenida del Mercado. Esta gestión independiente tuvo una breve pausa debido a la finalización del permiso, sin embargo, Yamir afirma que no es complicado obtenerlos, basta con contar con un buen proyecto y pedir el consentimiento de las autoridades correspondientes, en este caso por Secretaria de Cultura y Mejoramiento Urbano.

La más reciente intervención en Avenida del Mercado, realizada por Florencia Fitz, junto con otras que se harán en dicho punto, girarán en torno a las desapariciones. Yamir cuenta el porqué de esta intención: “Está dedicado a la hermana de una amiga muy cercana a quien decidimos apoyar, porque hace cuatro meses se perdió su hermana. Entonces, este cruce gira alrededor de esta adolescente desaparecida, y en general el tema de los desaparecidos. Esta causa es vital, encontrar a una niña desaparecida que a su vez representa a miles de familias que buscan a sus personas desaparecidas”.

Los muros de Lázaro

Los murales con los que los transeúntes se toparán poseen una cualidad propia más allá de su denuncia social; no sólo con el contenido, sino con la forma, Cabezas Cuadradas busca una reacción singular en los espectadores.

“Algo que tenemos, es que los muros se trabajan de manera no complaciente, no son muros decorativos; por lo general tenemos un concepto social con el cual ilustramos, nos separamos de otras gestoras o de los gobiernos que ya apoyan el Street art, para hacer murales más complacientes con la gente, que ayuden al mantenimiento urbano y a la imagen de la ciudad”, comenta el director del colectivo.

Además, invitan a artistas consolidados locales, nacionales e internacionales para trabajar con temáticas sociales. Así, con artistas invitados, problemáticas actuales, imágenes que salen de lo convencional y lo canónicamente decorativo, luchan desde su trinchera artística por un espacio menos tormentoso que el que se vive actualmente en México.

“Es necesario abordar estos temas porque en un mundo local y no lejano, donde nos quejamos todo el tiempo sobre la inseguridad y donde las autoridades no toman cartas en el asunto como debe ser, no hay esta importancia que debería tener, decidimos hacer algo. Para mí, la referencia que tiene el arte urbano en la calle es similar al periodismo, porque creemos que es donde se pueden decir las cosas, donde la gente lo puede ver sin censura”.

Las cifras, entre la confusión y la invisibilidad

Los estados de la República no cuentan con registros públicos sobre desapariciones en sus demarcaciones territoriales, por lo que el Registro Nacional de Datos de Personas Extraviadas o Desaparecidas (RNPED) es, hasta ahora, el principal instrumento para conocer el número de personas desaparecidas en el país.

 Sin embargo, existen varios obstáculos que impiden que estas cifras concuerden con las reales; entre estos, la forma de proceder y archivar  las denuncias por desaparición de la Procuraduría General de la República (PGR). Al respecto, Juan Carlos Gutiérrez, director de Idheas Litigio Estratégico en Derechos Humanos, en el Foro donde se presentó el informe Frente a la Desaparición Forzada y Desaparición por Particulares en Jalisco del Centro de Justicia para la Paz y el Desarrollo (Cepad), explicó: “El Estado mexicano ha sido muy sagaz en bajar las cifras de los registros nacionales de personas desaparecidas. Hay muchas líneas de procurador para no abrir carpeta de investigación de desaparición, esto elevaría muchísimo la cifra. Si en Jalisco aparece un caso de desaparición y se abre un acta circunstancial, esa información no irá al registro nacional, porque lo único que va son las carpetas de investigación de casos de desaparecidos”.

Las consecuencias de no contar con la manifestación de cifras verdaderas son la pasividad y nulidad de las políticas públicas, por lo que “las familias y colectivos tienen que insistir en que todo caso de desaparición de acta circunstanciada se registre” para conseguir las acciones adecuadas por parte del Estado.

Además, el informe de la Cepad agrega que tienen casos documentados de desaparecidos que no aparecen entre los nombres de la base de datos del RNPED. Igualmente, otro factor que disminuye las cifras de desaparecidos registrados, es el estado de irregularidad de los migrantes que cruzan México, pues éste complica su denuncia de desaparición.

Protocolos para la búsqueda

Respecto a los protocolos que siguen las autoridades correspondientes ante la denuncia de desaparición, víctimas denuncian haber tenido experiencias desesperantes por la negligencia de ellos: “Cuando mi hermano desapareció, seguí al pie de la letra lo que las autoridades me decían. Ahora estoy muy arrepentida”, contó Araceli Fregoso durante el foro mencionado, debido a que la autoridad se esperó 72 horas para comenzar a investigar el caso.

Sin embargo, el Protocolo Homologado para la Búsqueda de Personas Desparecidas y la Investigación del Delito de Desaparición Forzada, obliga al mecanismo de búsqueda inmediata al Ministerio Público, federal o estatal, en casos de desaparición. Igualmente, la Alerta AMBAR y el protocolo Alba son mecanismos que obligan a proceder con la búsqueda inmediata del desaparecido.

Acciones actuales

En Jalisco entró en función el mes pasado la Fiscalía Especializada en Personas Desaparecidas. María Teresa Medina, directora de esta fiscalía, comentó los esfuerzos que se están realizando ante las problemáticas encontradas al momento de recabar información para la investigación y búsqueda.

“La Fiscalía debe conjuntar la coordinación y apoyos de otras instancias fuera de ésta, porque está desperdigada la información (…), entonces el flujo de la información es a veces dilatada por factores externos”.

Para contrarrestar estos vacíos de información y mejorar el proceso de investigación, Medina afirmó que se trabaja “en la protección de testigos”, pues es común que personas que tengan información relevante no la quieran brindar por su propia seguridad; así como en el “cuidado del rubro de sensibilización hacia las familias” para una atención justa.

Igualmente, dicha dependencia trabaja en conformar un personal multidisciplinario, almacenar los perfiles genéticos e instalar unidades de la Fiscalía en los municipios.

Por otro lado, a nivel federal se encuentra en proceso de legislación la Ley general sobre desapariciones forzadas y desapariciones por particulares. En abril de este año fue aprobada por el Senado, no obstante, pese a la presión de organizaciones no gubernamentales nacionales e internacionales como de familiares y víctimas, aún no es aprobada por la Cámara de Diputados.

El perfil más vulnerable

La Ley de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, la tipificación del delito de feminicidio el protocolo Alba, y la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres (AVGM), son las políticas públicas orientadas para contrarrestar y visibilizar la creciente violencia contra las mujeres en Jalisco y las desapariciones de ellas.

Con base en los datos del fuero común del RNEPD con corte al 31 de julio del presente año, se puede apreciar que de las 61 mujeres desaparecidas registradas durante 2016 y 2017 en Jalisco, el 33% son menores de 17 años, de las cuales, el 80% oscila entre los 13 y 17 años. Mientras que, el 41% corresponde a mujeres de 18 a 29 años. Y el 25% son mujeres entre los 30 y 60 años. Por lo que se detecta que al perfil de mujer joven y adolescente como el más vulnerable.

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