Cuatro plantas potabilizadoras del SIAPA operan con tecnología rezagada
Equipos antiguos ya no logran eliminar todos los contaminantes; Miravalle necesita renovar procesos para tratar mejor el agua que recibe
Cuatro de las cinco plantas potabilizadoras de la Zona Metropolitana de Guadalajara requieren modernización para atender las características del agua que reciben y las exigencias actuales de calidad, ante el incremento en los contaminantes y residuos sólidos en las fuentes de abastecimiento, alertan especialistas.
La planta potabilizadora No. 1 de Miravalle (PP1) inició operaciones hace 70 años y recibe agua de Chapala mediante el acueducto y el sistema antiguo. Utiliza tratamiento antiguo en su proceso de potabilización, agrupando partículas, sedimentación, filtración y desinfección. El Gobierno del Estado reconoce que su infraestructura superó la vida útil de diseño y que el proceso ya no responde de manera óptima a las condiciones actuales del agua cruda.
La Comisión Estatal del Agua (CEA), en su plan maestro de modernización de la planta, detalla que la infraestructura está envejecida, con sistemas de medición poco confiables y equipos de dosificación química rebasados.
Incrementos en los contaminantes provenientes del lago de Chapala obligan a contar con equipos y procesos más sofisticados que los que eran requeridos hace décadas, señala el documento.
Las Huertas comenzó operaciones en 1990 y también trata agua de Chapala mediante clarificación convencional, coagulación, sedimentación, filtración y desinfección. En 2019 se rehabilitaron los filtros y en mayo de 2025, una falla en el Sistema de Bombeo Oriente, que abastece esta planta potabilizadora, provocó funcionamiento parcial y afectaciones en 52 colonias de Tlaquepaque y Tonalá.
San Gaspar recibe agua de la presa Calderón y del sistema El Zapotillo–El Salto–La Red–Calderón. El inventario de la CEA describe clarificación convencional y flotación por aire disuelto. Desde su inicio de operaciones, en 1991, se han rehabilitado clarificadores y equipos periféricos en 2019, mejoramiento de nueve filtros en 2022, para contar con una capacidad efectiva de procesamiento de 2.3 metros cúbicos por segundo, aunque su operación estaba prevista para tres metros cúbicos por segundo.
En marzo, investigadores de la Universidad de Guadalajara reportaron algas, restos vegetales e invertebrados en muestras de agua del fraccionamiento Del Moral, en Tonalá, abastecido por San Gaspar. También señalaron parámetros fuera de norma en turbiedad y cloro residual, hallazgos que asociaron con deficiencias en el tratamiento del agua.
Toluquilla opera desde 2006 y procesa agua de pozos. Su tecnología incluye oxidación con ozono o cloro, coagulación, filtración en medios múltiples, suavización mediante resinas y desinfección. En 2012 se anunció su rehabilitación; en 2014 fue incluida en mantenimiento eléctrico.
Los Agaves abrió en noviembre de 2024 y recibe agua de Chapala por un acueducto de 25.6 kilómetros. Incorpora cribado, oxidación con dióxido de cloro, ajuste de pH, floculación, clarificación, filtración con carbón activado y desinfección con cloro.
La recomendación 10/2026 de la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco recoge estudios del Centro de Investigación y Asistencia en Tecnología y Diseño del Estado de Jalisco sobre metales pesados, pesticidas y bacterias indicadoras fecales en la cuenca del río Santiago y El Ahogado, incluido el arroyo Las Pintas. También documenta descargas de aguas residuales sin tratamiento que afectan los escurrimientos de la zona del canal Las Pintas, vinculado al sistema antiguo de abastecimiento de la metrópoli.
LA VOZ DEL EXPERTO
Prevén mejoría del agua a mediados de 2027
Juan Pablo Macías, investigador en recursos hídricos.
La mejora en la calidad del agua que recibe el Área Metropolitana de Guadalajara (AMG) podría observarse hacia mediados de 2027, una vez que el nuevo tren de potabilización de Miravalle cuente con sus equipos y concluya las pruebas de estabilización, estimó Juan Pablo Macías, investigador en recursos hídricos. El especialista consideró que el plazo de marzo planteado por el Gobierno de Jalisco resulta corto y calculó que la ampliación y modernización completa de la planta podría tomar hasta dos años y medio.
Macías explicó que la construcción del nuevo módulo permitirá tratar aproximadamente dos metros cúbicos de agua por segundo, pero advirtió que los resultados no serán inmediatos. Señaló que, además de terminar la obra civil, se requiere recibir e instalar los equipos, estabilizar el proceso de potabilización y realizar pruebas antes de comenzar la operación.
El investigador indicó que las pruebas pueden extenderse hasta tres meses y ubicó hacia junio de 2027 la posibilidad de contar con el nuevo módulo estabilizado. Como antecedente, recordó que antes de poner en operación un módulo de San Gaspar se realizaron seis meses de pruebas. Insistió en que éstas deben completarse para evitar interrupciones cuando los equipos ya estén funcionando.
Sobre los trabajos de mantenimiento en Las Huertas, sostuvo que deben realizarse permanentemente, con periodicidad mensual o, cuando mucho, bimestral, y no sólo dentro de un plan emergente. También señaló que las fotografías de los trabajos de cambio de medios filtrantes en Miravalle mostraban, a su juicio, equipos que llevaban tiempo sin mantenimiento preventivo y correctivo. Reconoció que estas labores contribuirán a mejorar el agua, pero insistió en su continuidad.
El experto planteó revisar la tecnología que incorporará el nuevo tren para determinar su capacidad de tratar agua de muy mala calidad. Ante la posibilidad de adelantar resultados o modificar los tandeos, señaló que dependerá de la entrega de los equipos y de la conclusión de las pruebas; consideró necesario contar con el nuevo tratamiento para procesar el agua proveniente del sistema antiguo.
El especialista también cuestionó la viabilidad del bypass de la presa La Calera. Afirmó que el acueducto actual tiene limitaciones para conducir más agua y sostuvo que el documento entregado por el Gobierno estatal al Congreso reconoce restricciones para transportar 7.5 metros cúbicos por segundo en el tramo por gravedad. Planteó que las autoridades aclaren cómo resolverán esas condiciones.
Advirtió que introducir un caudal superior al que puede conducir la tubería, junto con problemas para liberar aire, podría provocar fracturas y comprometer el abastecimiento. Por ello, propuso analizar obras de acondicionamiento en el tramo que parte del tanque de cambio de régimen y reiteró sus dudas sobre esa solución, mientras se concluye y prueba el nuevo tren de potabilización de Miravalle.
Urgen modernizar equipos
Las plantas potabilizadoras de Miravalle, Las Huertas, San Gaspar y Toluquilla requieren modernizar sus equipos y procesos para responder a las exigencias de la NOM-127-SSA1-2021, que mide la calidad del agua para uso y consumo humano, señaló Carlos Ornelas, coordinador del Centro de Ciudades Hidroadaptativas de la Universidad Panamericana. El especialista explicó que la actualización normativa y la contaminación de las fuentes de abastecimiento hacen necesario intervenir las cuatro instalaciones, mientras distinguió a Los Agaves por haber sido diseñada considerando la nueva regulación.
Para Miravalle y Las Huertas, señaló que reciben la contaminación que llega a Chapala desde el río Lerma, donde identificó descargas industriales, urbanas y de actividades agropecuarias. Advirtió que transportar el líquido por un acueducto cerrado evita que su calidad se deteriore durante el recorrido, pero no elimina los contaminantes presentes desde la fuente.
Añadió que San Gaspar también debe considerarse para rehabilitación y ampliación, pues la cuenca del río Verde recibe descargas de granjas porcícolas y ganaderas, contaminación de la agricultura y aguas sin tratar de centros urbanos. Para Toluquilla, explicó que el abastecimiento proviene de pozos y señaló altos contenidos de hierro, manganeso y arsénico, asociados, según su valoración, a las condiciones del acuífero y su sobreexplotación.
Por su parte, sostuvo que Los Agaves, la potabilizadora número cinco, fue diseñada considerando la nueva norma. “Debemos de tener claro que la norma 127 cambió, se actualizó, agregó más parámetros de control de calidad del agua y algunos los endureció más sus límites. Eso significa que hay que modernizar las plantas para que puedan dar cumplimiento a la norma”, expresó.