Mundial 2026: El verano que cambió a Guadalajara
Guadalajara fue una auténtica fiesta durante el Mundial de 2026, en el que una nueva generación de aficionados se contagió de la fiebre que este evento provoca
Desde junio de 2018 se sabía que México volvería a hacer historia como el primer país en recibir tres Copas del Mundo. Comenzaron entonces ocho años de espera y preparación para que, cuatro décadas después de 1986, Guadalajara volviera a vivir el torneo. Esta vez, una nueva generación de tapatíos, que había crecido escuchando las historias de padres, tíos y abuelos, tendría la oportunidad de construir sus propios recuerdos.
La Guadalajara de 2026 era muy distinta a la de los dos Mundiales anteriores: una metrópoli más extensa, conectada y globalizada. Durante varias semanas de junio, la ciudad se convirtió en un punto de encuentro entre culturas, con coreanos, colombianos, españoles, checos, uruguayos y congoleños mezclándose entre las multitudes del Fan Fest, la Minerva y el Estadio Guadalajara.
Esta vez, ni el Jalisco ni el Tres de Marzo fueron elegidos. La estafeta pasó al Estadio Akron -denominado Estadio Guadalajara durante el torneo-, inaugurado en 2010 y preparado para cumplir con los requerimientos de la FIFA en capacidad, visibilidad, servicios y accesibilidad. Su arquitectura también se convirtió en uno de los elementos que llamaron la atención de los visitantes extranjeros.
Los cuatro encuentros disputados en Guadalajara registraron una asistencia conjunta de 180 mil 930 espectadores. Con el duelo entre España y Uruguay, la capital jalisciense llegó a 21 partidos mundialistas y reafirmó su lugar entre las ciudades con mayor tradición como sede del torneo.
Pero el Mundial no se limitó al estadio. Estaba en los espectaculares, las redes sociales, la televisión, los restaurantes y las conversaciones cotidianas. Ver un partido se convirtió en un plan familiar o entre amigos. Playeras verdes, sombreros y banderas de distintas selecciones aparecieron por toda la ciudad, mientras canciones y tendencias nacidas en redes sociales acompañaban los festejos dentro y fuera de las tribunas.
EUFORIA POR EL TRI
¿Y si sí?
Fue una especie de contagio colectivo, especialmente en redes sociales: la ilusión de pensar que quizá este Mundial sería diferente para México. Todo podía resumirse en una pregunta: “¿Y si sí?”.
La frase, popularizada previamente en el futbol mexicano y retomada durante el verano mundialista, acompañó el camino del Tri. Cada victoria alimentó la expectativa. El paso perfecto por la Fase de Grupos hizo crecer la esperanza y, con cada triunfo, los videos, publicaciones y anuncios con aquella pregunta se multiplicaron.
El partido contra Ecuador elevó todavía más la ilusión. Los goles de Raúl Jiménez y Julián Quiñones mandaron al Tri a los Octavos de Final y llevaron el entusiasmo a uno de sus puntos más altos.
Inglaterra terminó por poner el freno. Dos goles en cinco minutos rompieron el invicto del arco mexicano y, aunque México reaccionó en el Estadio Azteca con tantos de Quiñones y Jiménez, no fue suficiente para alcanzar los Cuartos de Final.
AMBIENTE FESTIVO
Todos al Fan Fest y a la Minerva
Durante los 39 días de la Copa del Mundo, el Centro Histórico de Guadalajara tuvo su propia cancha. La Plaza de la Liberación se convirtió en uno de los grandes puntos de reunión, con pantallas gigantes, música, comida y distintas actividades para seguir los encuentros en familia, con amigos o junto a desconocidos unidos por el futbol. Al final, más de un millón 719 mil personas pasaron por el Centro Histórico durante el torneo.
Desde el primer día quedó claro que la celebración iría mucho más allá de los estadios. Para el debut de México ante Sudáfrica, las filas fueron extensas y el Fan Fest lució abarrotado, una imagen que se repitió en los encuentros del Tri. Con cada gol volaban las bebidas y se multiplicaban los festejos. Ni el sol del mediodía ni las lluvias que interrumpieron algunas transmisiones fueron suficientes para terminar con el ánimo de los asistentes.
La explanada se convirtió también en un desfile multicultural. Por ahí pasaron aficionados de las selecciones que jugaron en Guadalajara, pero también argentinos, brasileños, marroquíes, portugueses, suizos y franceses que encontraron entre los tapatíos compañía para seguir a sus países lejos de casa.
Cuando México ganaba, la celebración cambiaba de escenario y se trasladaba a la Minerva, punto tradicional de los festejos deportivos en Guadalajara. Conforme avanzó el torneo, las concentraciones crecieron y las playeras verdes fueron apoderándose de la recién remodelada glorieta.
Así, entre banderas, camisetas y caras pintadas, los tapatíos extendieron el Mundial de la cancha a los espacios públicos. Una nueva generación no solo descubrió lo que significa vivir una Copa del Mundo en casa, sino que también tuvo la oportunidad de mostrar al mundo una tradición construida durante más de medio siglo: recibir al visitante, celebrar con desconocidos y convertir un partido de futbol en una fiesta colectiva.
El recuerdo de Guadalajara en el verano de 2026 no quedará reducido a los cuatro partidos disputados en la ciudad. Permanecerá en las calles llenas, en la ilusión compartida, en las canciones capaces de despertar recuerdos, en los abrazos y los gritos, y en aquellas noches en las que una camiseta verde bastaba para sentirse parte de algo mucho más grande.
Los cuatro partidos del Mundial 2026 en Guadalajara
Corea del Sur 2-1 Chequia 11 de junio
El día de la inauguración, miles de aficionados llegaron al estadio después de seguir el debut de México. Todavía existían dudas sobre los accesos, la llamada “última milla” y las opciones de transporte, mientras coreanos y checos comenzaron a darle color a los alrededores del inmueble.
La afición local no tardó en recibir a los visitantes con fotos, bailes, porras y el ya tradicional “quiere volar”. Tras un primer tiempo de pocas emociones, Chequia tomó ventaja, pero Corea del Sur remontó y terminó por ganarse el apoyo mayoritario de las tribunas.
El idioma dejó de importar. Después del silbatazo final, la explanada del estadio se convirtió en una fiesta compartida entre mexicanos y coreanos para celebrar los primeros tres puntos de la selección asiática.
México 1-0 Corea del Sur 18 de junio
Una semana después llegó uno de los momentos más esperados: el primer partido de México en una Copa del Mundo disputado en Guadalajara. La respuesta fue avasalladora. El Himno Nacional retumbó en las tribunas y el ambiente alcanzó uno de sus puntos más altos del torneo.
El Tri ganó por la mínima con un gol de Luis Romo y una dosis de sufrimiento en los minutos finales. Raúl “Tala” Rangel protagonizó una de las atajadas más recordadas del encuentro: por unos segundos, el estadio quedó en silencio hasta comprobar que el balón estaba en sus manos. México aseguró así su pase a la siguiente ronda y el “Cielito Lindo” acompañó el festejo en las tribunas.
Colombia 1-0 RD Congo 23 de junio
El encuentro tuvo menos reflectores por el cartel de sus protagonistas, pero no menos ambiente. Mexicanos y colombianos encontraron en el futbol un nuevo pretexto para compartir mariachi, música, baile y fiesta.
Colombia ganó con gol de Daniel Muñoz ante una República Democrática del Congo que ya había sorprendido desde el repechaje disputado en Guadalajara y que terminaría avanzando como uno de los mejores terceros del Grupo K.
Uruguay 0-1 España 26 de junio
El partido señalado como uno de los grandes atractivos de la sede tapatía no alcanzó el espectáculo esperado pese a reunir figuras como Lamine Yamal, Pedri, Rodri y Federico Valverde. Con las tribunas divididas entre españoles y uruguayos, Guadalajara cerró así su participación mundialista.