Guadalajara tiene un vínculo especial con el futbol mundial. La Perla Tapatía ha tenido el privilegio de albergar partidos de tres Copas del Mundo de la FIFA: 1970, 1986 y, la más reciente, la edición de 2026. Sin embargo, existe una cuarta ocasión que permite ampliar todavía más la historia mundialista de la ciudad con el Mundial Sub-17 de 2011.Hace 15 años, Jalisco volvió a vestirse de gala para recibir una competencia internacional de la FIFA. Aunque se trataba de una categoría juvenil, la pasión por el futbol no fue menor y la capital jalisciense se convirtió nuevamente en uno de los escenarios de un Mundial de futbol. El entonces Estadio Omnilife, hoy conocido como Estadio AKRON, fue el principal recinto de la ciudad y recibió los partidos correspondientes al Grupo F, además de un encuentro de Octavos de Final y otro de Semifinales.Por cuestiones comerciales, durante aquella competencia el inmueble tuvo que utilizar el nombre de Estadio Guadalajara, una situación que volvió a presentarse durante la Copa del Mundo de 2026, cuando el recinto de las Chivas también tuvo que modificar temporalmente su denominación oficial para cumplir con las disposiciones de la FIFA.Y pese a que el Mundial Sub-17 representaba una categoría menor respecto a la máxima fiesta del futbol, la celebración mundialista se hizo sentir con fuerza en la Zona Metropolitana de Guadalajara. Uno de los grandes protagonistas de aquella edición fue Brasil, Selección que terminó convirtiéndose en una especie de equipo local gracias al respaldo que recibió de los aficionados tapatíos.EL TÍTULO DEL TRI INFANTILMientras Uruguay se preparaba para disputar la Final, la Selección Mexicana avanzaba rumbo a una cita histórica. El equipo dirigido por Raúl “Potro” Gutiérrez consiguió llegar hasta el partido por el campeonato con una generación que posteriormente sería recordada por nombres como Carlos Fierro, Julio Gómez, Kevin Escamilla, Arturo González, Antonio Briseño y Giovanni Casillas.México disputó la Final ante Uruguay y consiguió proclamarse campeón del mundo Sub-17 por segunda ocasión en su historia. El título representó una celebración nacional y provocó que la pasión por el futbol volviera a tomar las calles de Guadalajara.La Minerva se convirtió nuevamente en punto de reunión para los aficionados, quienes salieron a festejar el campeonato conseguido por aquella generación de futbolistas. Aunque Guadalajara no fue sede de los partidos de México durante la competencia, la ciudad terminó formando parte de una de las historias más memorables del futbol mexicano en categorías menores.RECUERDOS DE CUATRO DÉCADAS ATRÁSLa Verdeamarela compartió el Grupo F con Dinamarca, Costa de Marfil y Australia, y desde el primer partido encontró el respaldo de una afición tapatía que estableció una conexión especial con los brasileños, evocando aquellos encuentros entre los aficionados locales y la Verdeamerela de Pelé en el Estadio Jalisco en 1970, por lo que más de cuatro décadas después, esa simpatía volvió a quedar de manifiesto en las tribunas del Estadio Guadalajara.Brasil comenzó su participación en tierras tapatías con una actuación contundente. En la primera jornada, la Selección sudamericana derrotó 3-0 a Dinamarca, resultado que confirmó su condición de favorita para avanzar a la siguiente ronda. En el otro encuentro del día, Australia superó 2-1 a Costa de Marfil.Para la segunda fecha, los brasileños volvieron a demostrar su fortaleza y consiguieron otro triunfo, esta vez un poco más peleado al imponerse 1-0 frente a Australia, resultado que le permitió asegurar su clasificación a los Octavos de Final. Mientras tanto, Costa de Marfil reaccionó con una goleada de 4-2 sobre Dinamarca.Sin embargo, el cierre de la Fase de Grupos fue todavía más espectacular, gracias a que Brasil y Costa de Marfil protagonizaron uno de los encuentros más emocionantes que se disputaron en Guadalajara durante aquella competencia. El duelo terminó con un empate 3-3, después de que los brasileños consiguieran rescatar la igualdad en el tiempo compensatorio.El resultado dejó una imagen que resumió buena parte de aquella jornada con un Estadio Guadalajara entregado a Brasil y a un partido que mantuvo la emoción hasta los últimos segundos. La Verdeamarela había encontrado en territorio tapatío algo más que una sede, puesto que se convirtió en un escenario en el que se sentía arropada por una afición que había adoptado al equipo como propio.La conexión fue tan positiva que Brasil regresó al inmueble para disputar los Octavos de Final. El conjunto sudamericano enfrentó a Ecuador y volvió a responder ante el público de Guadalajara, esta vez con una victoria de 2-0 que le permitió avanzar a los Cuartos de Final ante más de 19 mil espectadores.Todo parecía indicar que el Estadio Guadalajara podía convertirse en el escenario de una historia todavía más grande para Brasil. Sin embargo, el camino de los sudamericanos terminó en las Semifinales, precisamente en el mismo inmueble que había sido su fortaleza durante la competencia.Uruguay fue el encargado de terminar con las aspiraciones brasileñas. La Selección charrúa se impuso en Guadalajara y consiguió su boleto para la Final, donde enfrentaría a México. Brasil quedó fuera de la pelea por el campeonato, pero su eliminación no modificó la relación que había construido con los aficionados tapatíos.De acuerdo con la publicación de El Informador del viernes 8 de julio de 2011, los aficionados de Guadalajara despidieron a Brasil con muestras de cariño y un respaldo total. La eliminación no borró la conexión que se había generado durante el torneo y que, de alguna manera, recuperaba aquella histórica hermandad entre tapatíos y brasileños que comenzó a consolidarse desde el Mundial de 1970.Con la eliminación de Brasil, Guadalajara terminó su participación como sede del Mundial Sub-17. No obstante, la historia de aquel Mundial Sub-17 todavía tenía reservado un capítulo especial para Jalisco y para todo México.A 15 años de distancia, el Mundial Sub-17 de 2011 permite entender que la historia mundialista de Guadalajara es todavía más amplia de lo que indican las tres Copas del Mundo de categoría absoluta. Jalisco recibió partidos en 1970, 1986 y 2026, pero entre esas ediciones también abrió sus puertas para una competencia mundialista juvenil que dejó grandes recuerdos en la afición.Además, cada una de esas experiencias ha tenido un significado distinto. En 1970, la ciudad fue testigo de la magia de Pelé y de una de las generaciones más recordadas de Brasil. En 1986, volvió a recibir la máxima competencia del futbol mundial con grandes sorpresas en la cancha. En 2011, se convirtió en escenario de una Copa del Mundo juvenil que terminó con México levantando el trofeo y celebrando en casa. Y en 2026, Guadalajara se reafirmó como mundialista, confirmándose como una de las mejores sedes en el mundo.Por eso, hablar de Guadalajara como una ciudad tres veces mundialista resulta correcto cuando se hace referencia a las Copas del Mundo de categoría absoluta, pero la cuenta puede ampliarse a cuatro si se incorpora aquella edición Sub-17 de 2011.Quince años después, aquella edición permanece como un capítulo especial de la relación entre Guadalajara y el futbol internacional. Una historia que comenzó con Pelé en 1970, continuó con la Copa del Mundo de 1986, recobró vida en la categoría juvenil con el Mundial Sub-17 de 2011 y volvió a tener los reflectores en 2026.