México

Actividad física y chequeos, claves contra enfermedades cardiovasculares

Sedentarismo y factores como obesidad elevan el riesgo de afecciones del corazón y cerebro

Las enfermedades cardiovasculares agrupan distintos padecimientos que afectan al sistema circulatorio y se mantienen entre las principales causas de muerte en México, incluyendo tanto las afecciones del corazón (como la Insuficiencia cardíaca) como los eventos que comprometen la sangre que llega al cerebro, entre ellos los derrames cerebrales.

Aunque en las estadísticas suelen presentarse por separado como enfermedades del corazón y cerebrovasculares, en conjunto forman parte de una misma problemática de salud pública, que es altamente prevenible evitando el sedentarismo y realizándose estudios periódicos de prevención. 

Por ejemplo, de acuerdo con estadísticas públicas del INEGI, durante 2025 las enfermedades del corazón fueron la primera causa de muerte entre las y los mexicanos, con más de 140 mil fallecimientos asociados a estas afecciones, incluso, por arriba de cuestiones como muertes por accidente. 

Por su parte, las enfermedades cerebrovasculares se situaron en el lugar número siete, con más de 25 mil personas fallecidas a consecuencia de este tipo de afecciones. 

Gran parte de este tipo de padecimientos y el riesgo de fallecer a causa de ellas deriva del sedentarismo, que ocasiona, por ejemplo, triglicéridos altos, mediciones altas de la presión diastólica, además de sobrepeso y obesidad, que son motor de enfermedades como la diabetes, la cual a su vez está estrechamente ligada a las enfermedades cardiovasculares porque daña los vasos sanguíneos con el tiempo. 

Una persona con diabetes, por ejemplo, tiene más posibilidades de desarrollar enfermedades del corazón, derrames cerebrales o problemas de circulación. 

Ante ello, organismos de salud tanto a nivel nacional como internacional apuestan a la actividad física como una de las claves de prevención de este tipo de afecciones. 

De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, las personas que no hacen suficiente ejercicio presentan un riesgo de mortalidad de un 20% a un 30% superior a las que son suficientemente activas.  

En general, de acuerdo con la Secretaría de Salud del Gobierno de México, hacer actividad física de manera regular disminuye 50 por ciento el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

Estudios oportunos y diagnóstico especializado

Aunque la actividad física es un pilar fundamental, no es la única medida para prevenir enfermedades cardiovasculares. La OMS advierte que muchas de estas afecciones se desarrollan de forma silenciosa durante años, a partir de factores como la hipertensión, el colesterol elevado o la glucosa alta.

La Organización Panamericana de la Salud (OPS) señala que los eventos cardiovasculares suelen manifestarse de manera repentina, cuando el daño ya es considerable. Por ello, la evaluación periódica del riesgo y el monitoreo constante de estos indicadores resultan clave para intervenir a tiempo y reducir complicaciones.

En este contexto, iniciativas como “HEARTS” en las Américas promueven la medición regular de la presión arterial y el seguimiento de padecimientos como diabetes u obesidad, bajo la premisa de que muchas enfermedades pueden prevenirse si se detectan oportunamente.

A nivel institucional, la Unidad de Patología Clínica ha desarrollado el área de Cardiodiagnóstico dentro de Imagenología, donde se realizan estudios no invasivos orientados a la prevención. Entre ellos destacan el electrocardiograma, el ecocardiograma en distintas modalidades, el monitoreo Holter y el MAPA.

También se incluyen pruebas de esfuerzo, estudios de perfusión miocárdica, medición de calcio coronario y el Perfil de Riesgo Cardiovascular, que analiza colesterol y triglicéridos. “La predicción del riesgo en un individuo puede ser una guía útil para tomar decisiones clínicas”, subraya la OPS, al destacar la importancia de una atención preventiva personalizada.

La clave para una buena salud

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la actividad física como cualquier movimiento corporal producido por los músculos esqueléticos que implique gasto de energía. Esto incluye no solo el ejercicio estructurado, sino también actividades cotidianas como caminar, desplazarse, realizar tareas domésticas o participar en actividades recreativas.

De acuerdo con el organismo, tanto la actividad moderada como la intensa aportan beneficios significativos a la salud. Entre las prácticas más comunes destacan caminar, andar en bicicleta, practicar deportes o participar en juegos. “Todas las personas pueden realizarlas y disfrutar de ellas en función de su capacidad”, señala la OMS.

En cuanto a las recomendaciones, el ideal es acumular hasta 300 minutos semanales de actividad física, lo que equivale a entre 40 y 45 minutos diarios. Sin embargo, el mínimo sugerido es de 150 minutos de ejercicio aeróbico moderado o 75 minutos de actividad intensa, complementados con al menos dos sesiones semanales de fortalecimiento muscular.

La OMS también enfatiza que incluso periodos breves generan beneficios: “Si no puede cumplir esas pautas, no se rinda. Solo cinco minutos de movimiento pueden ayudar”. Actividades como la jardinería, subir escaleras o pasear al perro contribuyen a mejorar la salud cardiovascular.

Estudios cardiovasculares clave

  • Perfil lipídico: Colesterol total, LDL, HDL y triglicéridos, que mide riesgo de enfermedades del corazón.
  • Glucosa en ayuno y HbA1c: Detectan diabetes y control de azúcar, factor de riesgo cardiovascular.
  • Troponinas: Principal marcador de infarto.
  • BNP o NT-proBNP: Indican insuficiencia cardíaca.
  • PCR ultrasensible: Detecta inflamación asociada a riesgo cardíaco.
  • Función renal (creatinina): Relación directa con riesgo cardiovascular.
  • Electrolitos (sodio, potasio): Influyen en el ritmo del corazón.

CT

Temas

Sigue navegando