Jalisco

Salvador Reyes: precisión y vocación en la Radiología

De un inicio fortuito entre equipos hospitalarios a una trayectoria marcada por la docencia y el servicio, su historia revela constancia, formación académica y compromiso con la atención diagnóstica

La radiología llegó a su vida “por un mero accidente”, suele decir Salvador Reyes Partida. Sin embargo, su historia sugiere que el destino ya lo encaminaba hacia esa disciplina que hoy define su trayectoria profesional en el ámbito hospitalario.

A los 17 años trabajaba como soldador en una fábrica de tanques de gas estacionario. El salario era bueno, pero una huelga en los Altos Hornos de México detuvo la producción y lo obligó a buscar mayor estabilidad. En ese tiempo ya salía con quien hoy es su esposa, asistente de uno de los radiólogos más reconocidos de Guadalajara, el doctor Rubén Bañuelos Vallejo. Mientras la esperaba frente a los equipos de rayos X, sin saberlo, comenzaba a acercarse a su futuro.

Cuando el especialista le ofreció trabajo, respondió tajante: “Yo nunca voy a comer de los rayos X”. La frase no resistió el paso del tiempo.

Ingresó al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) como aspirante en el área de Radiología, tras no encontrar vacantes en otros departamentos. Tomó el curso de radiodiagnóstico y obtuvo la mejor calificación. Inició como técnico radiólogo eventual en el Hospital de Especialidades, donde aprendió el funcionamiento de cada sala y equipo. Trabajó dobles y triples turnos y, tras superar resistencias sindicales, consiguió una plaza definitiva. Para entonces, ya estaba convencido de su vocación profesional y compromiso permanente.

Su experiencia lo llevó a la docencia. Aun siendo técnico, impartió clases a médicos residentes, lo que lo motivó a ampliar su formación académica. Estudió la Licenciatura en Ciencias de la Educación, de la que egresó con excelencia, y posteriormente cursó dos maestrías —en Ciencias de la Salud y en Tecnología para el Aprendizaje— inscritas en el padrón de excelencia del Conacyt. Más tarde obtuvo un doctorado en Metodología de la Enseñanza.

Aclara con orgullo que su doctorado es académico, no médico, aunque asegura que tres décadas en radiología le dieron conocimientos comparables a los de un radiólogo clínico.

Define la Radiología como un pilar del diagnóstico. Destaca su evolución: de los cuartos oscuros y las placas físicas a resonancias magnéticas, estudios funcionales y envío digital de imágenes, que hoy agilizan decisiones clínicas oportunas.

Entre los casos que más lo marcaron recuerda la tomografía practicada al dirigente sindical Francisco Silva Romero, quien presentó una hemorragia cerebral masiva. También participó en una exhumación en Moyahua, Zacatecas, para confirmar mediante radiografías portátiles un presunto fraude de un seguro.

Uno de los episodios más personales ocurrió cuando su nieto sufrió una fractura de cráneo. Ante la ausencia de personal, él realizó la tomografía y gestionó la intervención quirúrgica. El menor se recuperó favorablemente sin secuelas.

Impulsor de la Licenciatura en Radiología e Imagen en la Universidad de Guadalajara, sostiene que el técnico debe dominar tecnología, normatividad y gestión. Aunque jubilado, continúa ofreciendo estudios a bajo costo en el Hospital Pedro Loza, convencido de que la precisión también es una forma de servicio y responsabilidad social.

Temas

Sigue navegando