Jalisco

¿Por qué las primeras lluvias de 2026 no llenan el Lago de Chapala?

A pesar del inicio del temporal de lluvias 2026, el embalse más grande de México requiere un proceso complejo de escurrimientos y saturación del suelo para recuperar su nivel

El temporal 2026 ya comenzó, pero el Lago de Chapala no muestra una recuperación mágica. Entender a dónde va esta primera agua es vital para comprender la crisis hídrica actual y ajustar nuestras expectativas sobre el abastecimiento de agua en la región durante los próximos meses.

Muchos ciudadanos en Jalisco observan las recientes tormentas con esperanza. Sin embargo, los reportes de la Comisión Nacional del Agua (Conagua) indican que el nivel del lago permanece prácticamente estático.

Esta situación genera desconcierto entre la población local. ¿Cómo es posible que llueva con intensidad y el embalse más grande del país no registre un aumento significativo en su volumen?

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La respuesta no radica en una anomalía climática, sino en el comportamiento natural de la cuenca hidrológica. El proceso de recuperación es gradual y requiere tiempo.

El efecto esponja de la tierra seca

Durante los meses de estiaje, el terreno circundante pierde toda su humedad. Cuando caen las primeras gotas del temporal, el suelo actúa como una esponja gigante.

Esta tierra reseca absorbe casi la totalidad de la precipitación inicial. Antes de que el agua pueda correr hacia el lago, los mantos freáticos superficiales deben saturarse por completo.

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Por lo tanto, los escurrimientos superficiales son nulos en esta primera etapa. La lluvia hidrata la flora y el subsuelo, pero no llega a depositarse en el vaso lacustre.

A esto se suma el factor de la evaporación. Las altas temperaturas que aún persisten en junio provocan que una parte del agua de lluvia regrese rápidamente a la atmósfera.

La dependencia vital del Río Lerma

Otro aspecto fundamental es la geografía. El Lago de Chapala no se llena principalmente con la lluvia que cae directamente sobre su superficie, sino con los aportes externos.

Su principal fuente de alimentación es el Río Lerma, un cauce que atraviesa varios estados antes de desembocar en territorio jalisciense.

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Para que el lago reciba agua de este río, primero debe llover intensamente en el Estado de México, Guanajuato y Michoacán. Es una cadena hidrológica extensa.

Además, las presas ubicadas a lo largo de la cuenca del Lerma deben recuperar sus propios niveles antes de permitir que los excedentes fluyan hacia Chapala.

Paciencia ante el ciclo hidrológico

Los especialistas señalan que los verdaderos incrementos en el nivel del lago suelen observarse hasta finales de julio o mediados de agosto.

Es entonces cuando la cuenca está completamente saturada. Solo en ese momento, cada nueva tormenta se traduce en escurrimientos directos que alimentan al embalse.

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Comprender este ciclo es esencial para no caer en alarmismos prematuros. Las primeras lluvias preparan el terreno; las siguientes son las que finalmente devolverán la vida al lago.

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