Francia acusa a Hezbolá de atacar a “cascos azules” en Líbano
La milicia islámica rechaza haber sido la autora del atentado ocurrido en el sur de ese país; Emmanuel Macron, presidente de la nación europea, exigió una pronta investigación del hecho
Una fuerza de paz de Naciones Unidas en el Sur de Líbano, popularmente conocida como “cascos azules”, fue atacada con fuego de armas ligeras la mañana del sábado, dejando un soldado francés muerto y otros tres heridos, dos de ellos de gravedad, informaron el presidente de Francia y la ONU.
Tanto Emmanuel Macron (presidente de Francia), como la fuerza de paz, culparon a Hezbolá, aunque el grupo político-paramilitar negó su participación.
El ataque cerca de la aldea libanesa sureña de Ghandouriyeh ocurrió luego que un alto el fuego de 10 días entró en vigor a la medianoche del jueves entre Israel y Hezbolá de Líbano.
La guerra más reciente entre Israel y Hezbolá estalló el 2 de marzo, cuando el grupo respaldado por Irán lanzó cohetes contra la nación hebrea, luego que Washington y Tel Aviv atacaran la nación persa, matando a altos funcionarios, incluido el líder supremo de ese país, el ayatolá Alí Jamenei.
La guerra, en la que Israel invadió partes del territorio libanés, dejó casi 2 mil 300 personas muertas en Líbano, más de un millón de personas desplazadas y causó una destrucción generalizada.
“Todo sugiere que la responsabilidad de este ataque recae en Hezbolá”, escribió Macron en redes sociales. “Francia exige que las autoridades libanesas arresten de inmediato a los responsables y asuman sus responsabilidades junto con la fuerza de paz de la ONU”, agregó.
En Beirut, tres funcionarios judiciales dijeron que el Tribunal Militar del país abrió una investigación sobre el incidente y está en contacto con el Departamento de Inteligencia del Ejército para trabajar en la identificación de los agresores.
Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato de acuerdo con las regulaciones. Hezbolá negó vínculos con el ataque y en un comunicado pidió cautela al asignar culpas y emitir juicios hasta que el ejército libanés complete su investigación para determinar plenamente las circunstancias del incidente. El grupo armado agregó que las fuerzas de paz deberían coordinarse con el ejército libanés en sus operaciones.
Macron identificó al soldado como el sargento primero Florian Montorio, del Regimiento de Ingenieros Paracaidistas de Montauban. Indicó que tres de los compañeros de armas de Montorio “resultaron heridos y fueron evacuados”.
“La nación se inclina con respeto y expresa su apoyo a las familias de nuestros soldados y a todo nuestro personal militar comprometido por la paz en Líbano”, señaló.
La ministra de las Fuerzas Armadas de Francia, Catherine Vautrin, detalló que el soldado murió durante una emboscada. Señaló que estaba en una misión para abrir una ruta hacia un puesto de las fuerzas de paz que habían quedado aisladas durante varios días debido a los combates en la zona entre el grupo político-paramilitar Hezbolá y las fuerzas israelíes.
“Fue atrapado en una emboscada por un grupo armado a muy corta distancia”, escribió Vautrin en la red social X. “Al ser impactado de inmediato por un disparo directo de un arma ligera, fue retirado bajo fuego por sus compañeros, que no pudieron reanimarlo”.
El Ejército libanés condenó el ataque en un comunicado y agregó que continuará su “estrecha coordinación” con las fuerzas de paz de la ONU. El cuerpo militar añadió que investiga el ataque para detener a los perpetradores.
El calvario de refugiados para regresar a su hogar
Bombardeado horas antes de la entrada en vigor del alto el fuego con Israel la medianoche del jueves, el puente de Qasmiye pende de un estrecho hilo de tierra por el que solo se cuelan algunas motos o personas a pie, imposible de atravesar para los miles de desplazados del sur del Líbano.
En las semanas anteriores al cese de hostilidades, los cazas israelíes fueron alcanzando diferentes cruces sobre el río Litani, dejando prácticamente incomunicada la región más meridional del país, con la excusa de cortar las vías de acceso al grupo chií Hezbolá y, ahora, obstaculizando el regreso de las familias.
Muchos vehículos desplazados se acercan al importante puente de Qasmiye y van dando la vuelta sucesivamente al ver las excavadoras que trabajan para arreglar la enorme zanja. Acto seguido, se suman a la gran hilera que se desvía hacia un puente secundario ya parcheado por el Ejército.
Sin más opciones para llegar a su localidad natal de Tayr Debba, Zahra (nombre ficticio) está decidida a aguantar en el atasco de personas que tratan de salvar el río hacia una región donde en tiempos de paz viven unos 600 mil vecinos.
“¿Qué hago? Voy a estar igual que los demás, esperaremos lo que haga falta y pasaremos. Deseo pasar a recoger ropa y cosas porque no tenemos nada, llevamos casi dos meses sin ropa ni casi nada”, dice, mientras pide ayuda para cambiar una rueda ponchada.
“Estaremos parados una hora, dos o tres; incluso esperaremos hasta que caiga el sol para recoger ropa y volver. Voy a probar suerte y ver la situación, hoy podemos escaparnos hasta allí pero tal vez en dos días ya no podamos pasar”.
Como muchos otros en su situación, Zahra no pretende quedarse todavía en Tayr Debba, pues no acaba de confiar en que la tregua aguante más allá de los diez días confirmados por las partes. Solo pasado ese periodo inicial, decidirá si volver a casa o seguir desplazada.
Arrecian protestas ciudadanas en Israel contra la gestión de la guerra
Habitantes de diversas ciudades de Israel tomaron las calles para protestar contra el Gobierno y exigir responsabilidades por la gestión de la guerra.
Según informó la ONG Movimiento de Protesta Prodemocracia Israelí, cientos de manifestantes se concentraron en la ciudad de Haifa (norte), para protestar contra el Gobierno y su gestión de la guerra contra Irán y el Líbano, mientras que otros grupos se reunieron en Karkur (centro) y Jerusalén con consignas similares.
En Tel Aviv, cientos de asistentes se congregaron en la plaza Habima en una ceremonia conmemorativa organizada por la ONG Consejo de Octubre, integrado por familiares de víctimas del ataque liderado por Hamás que reclaman la creación de una comisión estatal de investigación sobre los errores de seguridad que precedieron a la masacre del 7 de octubre de 2023.
El acto, según informaron activistas de esta organización, incluyó discursos de familiares de algunos de los israelíes secuestrados ese día y posteriormente fallecidos en cautiverio en la Franja de Gaza, y se celebró en vísperas del Día de Conmemoración oficial de Israel para soldados caídos y víctimas del terrorismo, que comienza mañana por la noche.
La ceremonia, titulada “Yishkach” (Olvida), en contraposición al tradicional “Yizkor” (Recuerda), mostró en uno de los lados de la plaza los nombres de decenas de personas muertas desde el ataque del 7 de octubre, junto a velas dispuestas con la cifra 7.10, en alusión a la fecha.
Las protestas del fin de semana son las primeras que se celebran desde la entrada en vigor del alto al fuego con el Líbano, que llevó al Ejército israelí a levantar las restricciones a las concentraciones. Los organizadores contemplan nuevas concentraciones en las residencias del primer ministro y del presidente del Parlamento.
Los ciudadanos exigen que el gobierno responda por la gestión de la guerra en Gaza, Líbano e Irán.