¿Valen la pena las ediciones especiales?
Volkswagen acaba de lanzar tres ediciones especiales de sus autos fabricados en México, con motivo del Mundial de futbol 2026. Jetta, Taos y Tiguan tendrán detalles estéticos en sus versiones básicas que celebran esta etapa futbolera en Norteamérica, con un precio ligeramente superior al de sus versiones normales. No es la primera vez ni será la última que una marca hace algo similar, especialmente VW, a la que le gusta poner estas versiones en el mercado de tiempo en tiempo, a veces sin que haya algo especial que celebrar, como pasó, por ejemplo, con el Beetle Barbie o Xbox. Como consumidor, ¿vale la pena comprar una de esas ediciones?
Cuando hablamos de ediciones especiales, qué tan especial será percibida por el mercado depende de qué tan especial sea. Las ediciones que solo muestran colores distintos y una que otra calcomanía rara vez hacen que un vehículo tenga mayor valor a la hora de revenderlo. De hecho, puede ser que muchos no las quieran, prefiriendo algo más neutral, lo que terminaría por bajar el valor de reventa de esos autos.
Pero hay ediciones especiales y ediciones especiales, y si hay una marca -mejor dicho, un conglomerado- que las ha sabido hacer, es Stellantis, que lo demostró mejor que nunca a principios de esta década.
Con Ford viviendo dificultades para construir el Mustang debido a la escasez de microprocesadores causada por la pandemia, Dodge aprovechó para crear sus versiones de despedida, que, al contrario de las que celebran eventos, son muy apreciadas y suelen ganar valor con el tiempo. Así, en 2021 y 2022, el Challenger vendió más que el Mustang, para sorpresa de muchos.
El tema es que Dodge lo hizo muy bien. Versiones como Super Bee o el SRT Demon son, hasta ahora, muy valoradas por coleccionistas. Este último, que costaba cerca de 83 mil dólares en Estados Unidos cuando fue lanzado, puede llegar hoy a un precio superior a los 120 mil dólares o más, si se trata de uno bien tratado, original y con bajo kilometraje.
Diseño, mecánica y exclusividad
Las ediciones especiales, para que realmente funcionen con el paso del tiempo, se rigen por las reglas de los vehículos clásicos; es decir, son más valoradas si tienen diferencias mecánicas con relación a su auto normal -como el Demon o el Mustang Bullitt-, mejoran mucho su valor si son coupés o convertibles y, definitivamente, deben haber sido producidas a baja escala. Autos que se fabricaron por miles no retienen valor con el tiempo.
Un coche que se considera la edición especial más exitosa de todos los tiempos es el Mercedes-Benz SLR Uhlenhaut Coupé. Solo se hicieron dos unidades. Estar ligado a las carreras -otro factor importante para aumentar el valor de un auto- y también a una leyenda como el ingeniero y piloto alemán Rudolf Uhlenhaut, considerado el “padre” del Mercedes SL, contribuyó a su prestigio. Uno de estos dos autos fue vendido en subasta, en 2022, por 142 millones de dólares, algo así como 2 mil 550 millones de pesos mexicanos.
Otros autos muy valorados con el tiempo fueron los Ferrari GTO. También se cotiza muy bien el FXX que perteneció a Michael Schumacher: el primer FXX adaptado para calle y pintado totalmente de negro, sin franjas en la carrocería, a pedido del piloto. En México, un Ferrari o Porsche que haya sido manejado por uno de los hermanos Rodríguez tiene un valor que puede ser 50 % o más superior a su valor “normal”.
En otras palabras, las ediciones especiales sí aumentan el valor de un auto si tienen modificaciones mecánicas que lo hacen más rápido o lujoso, por ejemplo.
Si no vamos a llegar a tanto, la despedida de ciertos autos también aumenta su valor. Un Vocho Última Edición, del que fueron fabricadas tres mil unidades en Puebla, en color azul o beige claro, costaba 83 mil pesos cuando fue vendido en 2003.
Hoy, uno con muy bajo kilometraje puede costar más de 500 o 600 mil pesos. La Kombi (sí, con K) Last Edition, hecha en Brasil entre 2013 y 2014, en Europa vale hoy entre 27 mil y 43 mil dólares. Si nunca fue rodada, puede tener un precio superior a los 100 mil dólares, es decir, alrededor de 1.8 millones de pesos.
En pocas palabras, como inversión, una edición especial necesita tener algo realmente especial, no solo calcomanías y colores distintos. Si es así, es solo estrategia de mercadotecnia y será, cuando mucho, coleccionable.